Liderazgo

¿Engranes o células?

Nuestro personaje va y viene, viene y va. Algo no termina de cuadrar. Algo, en la Maquinaria, no termina de embonar. No se trabaja en uniformidad: ¡se corre riesgo!. La decisión se toma: ¡el elemento extraño debe ser alejado! Y aquél, tal vez sin comprender a fondo que no podrá humanizar el entorno, parte a vivir en otra parte, a encontrar sentido en otro contexto.

http://www.biografiasyvidas.com/monografia/chaplin/fotos6.htm

“Tiempos modernos” del Gran Charles Chaplin sigue teniendo actualidad (no hay duda de la capacidad creativa del autor) pues hoy, como en la cinta, tenemos la seguridad de que el modelo empresarial y organizativo que es representado está agonizando y hay que acompañarle al funeral.

Aquél líder, representante o portavoz de cualquier organización, en cualquier ámbito detenga ahora la lectura y acuda veloz y presuroso a ver la cinta (aquí) por si no la conoce, antes de proseguir con la lectura de este post.

Hoy hablaremos de las organizaciones inteligentes, tema que iniciamos la semana anterior. Y el contraste con la cinta se hará evidente en cada parte de este breve análisis.

Para José Antonio Marina (puedes conocer sobre él aquí) las organizaciones inteligentes son las que permiten desarrollar y aprovechar los talentos individuales mediante una interacción estimulante y fructífera; una imagen contrastante a la idea de capataces, directores con cámaras y operarios forzudos que se imponen a partir de códigos de poder como puede apreciarse en la cinta de Chaplin. La diferencia no deja de ser asombrosa, inclusive es válido hacer notar que muchas empresas, fábricas o maquilas, que siguen con el postulado de la producción en serie han incorporado variables para mejorar el “clima” o “ambiente laboral” pues los operarios no pueden ser considerados como piezas o engranes. Regresaré sobre esta idea más adelante.

¿Cuál es la sustancia de las empresas-organizaciones inteligentes? Recurro de nueva cuenta a Marina:

Las agrupaciones inteligentes captan mejor la información, es decir, se ajustan mejor a la realidad, perciben antes los problemas, inventan soluciones eficaces y las ponen en práctica.

En estas apreciaciones del autor en español y muy probablemente en la mayoría de referencias que puedan encontrarse sobre el tema encontramos que el énfasis no son los talentos y capacidades individuales hacia dentro de las organizaciones sino la manera en que dichos talentos y capacidades se combinan, se relaciona, y se comparten.

La colaboración amplía la individualidad logrando el trance desde el “yo” hasta el “nosotros”, y esto se traduce, necesariamente, en un mejor contexto de identidad que se proyecta a las actividades que se realizan. La identidad, y otro día volveremos sobre ella, no sólo es “lealtad” a un trabajo o actividad específica sino que constituye una vital relación entre las personas y su ámbito de desarrollo.

¿Quiere hacer que su organización / empresa se convierta en un núcleo inteligente? Comience por dotar identidad a su ser colectivo; intente, primero que otra cosa, la motivación del trabajo en equipo y por equipo. Y cambie el paradigma: ¡no hablamos de engranes, hablamos de células! Es más fácil comprender la humanidad cuando dejamos de pensarla como una maquinaria; en nosotros se combinan posibilidades: la de ser como una colmena de abejas, limitada por su naturaleza, o la posibilidad de ser como el águila que vuela en los acantilados más abruptos e inalcanzables. La visión que el líder de una organización tenga de sus colaboradores, sin que se quiera pero así sucede, termina proyectándose en sus colaboradores: ¡ellos lo perciben!. ¿Qué son las personas que colaboran conmigo? ¿son abejas o son águilas? ¡Usted decide!

Alejandro Llano (también en este caso hay un enlace) nos plantea, frente a un paradigma obsoleto de modelo social, cuatro elementos básicos que deben poseer este tipo de organizaciones para dotar sobre todo de originalidad y amplitud a una organización que se precia de inteligente. Volveremos a ellas en nuestro próximo encuentro.

¡Buena semana!