Liderazgo

Habilidades gerenciales (2a Parte)

http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/caperuci.htm
 

El conocimiento como puerta

A muchos nos puede llegar a ocurrir. Leemos una obra literaria y observamos la película en ella basada. Nada sorprendente, ¿verdad?, ¿o tiene alguna complicaciones? Si bien el orden de los factores puede afectar el producto es claro que la dificultad implica, como muchos autores han dicho, la confusión.¿Qué pertenece al texto?, y, ¿qué se relaciona con la interpretación del equipo que posibilita la proyección en pantalla?. La dificultad en esta diferencia además aparecerá al momento del recuerdo de la historia. Probablemente al observar la cinta, de manera reciente al contacto con ella, seamos capaces de distinguir adecuadamente, de marcar claramente las diferencias y las semejanzas con la historia surgida del texto. Pero el tiempo hará sus estragos y conforme pase, la claridad, a menos que tengamos una extraordinaria memoria, se irá diluyendo. Resultará que no tenemos presente lo que ha surgido del autor y lo que ha “agregado” el director de la versión fílmica.

Pienso en esto pues recuerdo la escena/parte del texto en que Alicia llega al vestíbulo del “país de las maravillas”; nuestro personaje debe modificar su tamaño para ser capaz de cruzar una puerta diminuta e iniciar propiamente la aventura en un mundo desquiciado que le deparará muchos rumbos y caminos diversos.

Ahora que recreo en mi mente esa parte de la historia (se mezclan las imágenes de las películas que he visto, de los libros de Carroll, de las versiones infantiles de los mismos) me parece encontrar una semejanza que tratare de explicar brevemente.

Alicia necesita disminuir su tamaño para seguir al conejo blanco. Aparecen, como por arte de magia, algunos “alimentos” y “bebidas” que no dan opción al personaje: ¡cómeme!, ¡tómame!, claman desde sus etiquetas. Sigue a esto un juego de engrandecimiento y empequeñecimiento que le permite a Alicia, después de cierto ensayo y error, encontrar el tamaño adecuado para lograr el acceso por la puerta. Podremos tachar al personaje con muchos adjetivos, debido a la inconstancia y la indecisión ante muchos retos en la historia, pero no puede dudarse de la apertura a la experiencia que Alicia nos demuestra.

El conocimiento tiene una poderosa vertiente en la experiencia, y la experiencia requiere ensayo y error, precisa corregir el rumbo y hay que estar listos para ello. Se dice fácil, pero quien se desenvuelve en una organización y coordina un equipo de colaboradores podrá reconocer que es complicado implementar esta conducta de acción, reflexión, corrección y nuevo impulso tanto en uno mismo como en otros. Seguramente todos podríamos dar algún ejemplo en nuestra práctica profesional cotidiana, probablemente nos viene a la mente alguna situación particular que refleja esta realidad. No todos somos Alicia, pero todos tenemos la capacidad de reflexionar sobre aquello que nos ocurre.

Las habilidades gerenciales, a las que me referí en el post anterior, tienen también una puerta diminuta a la que debemos ajustarnos: ¡el conocimiento respecto las funciones, la misión, las políticas y normas de la organización en la que colaboremos o en la que iniciaremos a colaborar!. Comprender el ámbito en el que nos desenvolvemos precisa dos movimientos específicos:

  1. Ubicar el campo de trabajo, delimitarlo, reconocer sus límites y sus posibilidades. Esto implica un conocimiento teórico, una revisión profunda y un conocimiento lo más completo posible de a cuerdo a los medios que las propias organizaciones generan (capacitación e inducción al puesto, manuales, perfiles de puesto, reglamentos, políticas, instrucciones, etc.) Sé que parece, o puede parecerlo, tedioso, pero pensemos una realidad: ¡es el trabajo, un trabajo organizado y bien planificado, uno de los principales espacios donde tenemos claridad respecto lo que se espera de nosotros!. Eso puede decir poco pero me parece que nos revela mucho, en la mayoría de los ambientes que nos movemos no tenemos claro lo que se espera de nosotros: no hay manuales operativos para un buen noviazgo, no hay perfiles específicos que guíen a los padres a ser más responsables, no hay procedimientos definidos para el establecimiento de una relación interpersonal.
  2. Ensayar nuestros movimientos dentro del campo laboral, observar hasta dónde podemos conducir nuestras acciones y las estrategias que nos parece importante priorizar y comprender la flexilibilidad que representan las políticas dentro de la organización. Suena contradictorio pero si lo analizamos bien no es algo excluyente. Esto requiere tiempo y mucha concentración, ánimo de prueba y apertura a la corrección propia y de otros, una labor continua de revisar el ritmo adquirido, de incrementarlo, de disminuirlo conforme se requiere. Pero toda práctica puede trazarse sobre el conocimiento previo.

La realidad es que en muchas ocasiones, como Alicia y su ensayo y error, debemos adecuar nuestra personalidad, al mundo de la organización. Desde luego que requiere esfuerzo, pero detrás de la pequeña puerta, detrás de este primer paso, también nos espera la aventura y la posibilidad de mejora y de implementación de acciones transformadoras. Si un líder no tiene claro su ámbito de acción, su cancha de juego, no puede desarrollar a plenitud sus habilidades gerenciales pues no podrá coordinar adecuadamente sus acciones y las del equipo a su cargo.

El conocimiento es punto de partida y aunque suene paradójico el conocimiento requiere la vía experiencial pues nosotros, las personas, damos vida a toda la “burocracia organizacional” donde se fundamentan las acciones y las decisiones del espacio de nuestro desempeño profesional. No basta leer manuales y procedimientos, no basta conocerlos con la rigurosidad del exégeta, ¡hay que vivirlos!, ¡hay que encarnarlos!

¿Tú tienes claridad en tu campo de acción dentro de la organización? ¿Sabes adecuadamente lo que se espera de ti dentro de la organización? ¿Conoces a detalle tus funciones? ¿No? pues este puede ser un buen momento para ir delimitando. Los límites tienen ventajas aunque tengan mucha mala prensa en esta época nuestra que no los deja bien parados. Nos dan un espacio, nos generan un contexto, nos dan claridad.

Si no tienes claridad entre los parámetros institucionales y tu experiencia respecto los mismos puede sucederte que no esté bien identificado y reconocido lo que aportas tú como autor de la historia profesional con tu organización y lo que te aporta a ti la organización para hacer realidad el liderazgo propio que se te ha reconocido.

Si queremos hablar de habilidades gerenciales, revisemos esta pequeña puerta y como Alicia, aprovechemos las oportunidades que se nos presentan; ¡eso sí! que quepa en nosotros un poco más de prudencia y reflexión. ¿No crees?

Nos leemos el próximo martes con las habilidades gerenciales de tipo cognitivo. ¡Buena semana!

3 thoughts on “Habilidades gerenciales (2a Parte)”

  1. Me parece interesante partir de una analogía del libro Alicia en el País de las Maravillas; de algo meramente concreto la lectura me llevó a conceptos abstractos. Muchas veces yo misma hago uso de analogías similares para poder hacer más mío lo que aprendo día a día. Pasar de lo concreto a lo abstracto es una buena forma de comunicar lo que deseamos. Por otro lado, a partir de mi poca experiencia laboral considero que es cierto que el punto de partida es el conocimiento, mismo que se debe llevar a la experiencia. Sin embargo, – como las preguntas del antepenúltimo párrafo cuestionan, donde la respuesta no siempre es ¨sí ¨ – muchas veces no se conoce a detalle el campo de acción y lo que a cada quien le compete dentro de una organización ( lo anterior aplica no sólo para habilidades gerenciales, como ya lo menciona la lectura; sino para lo que a cada uno le compete en la familia, en las relaciones interpersonales, como ciudadano, como vecino, etc). Quizá se deja de lado el tiempo y la decisión para reflexionar, querer conocer y hacer más lo que sí qué nos toca hacer. Por eso, estoy plenamente de acuerdo que el punto de partida es conocer y a la par hacerlo vida; me queda en el pensamiento, sin embargo, que van de la mano y quizá sea como un hábito correlacionado al que se debería aspirar más. Conocer y actuar con base en lo que se conoció desde la verdad y con un pensamiento crítico. Lo relaciono a su vez con la virtud. Creo que el Catecismos de la Iglesia Católica en su número 1803 lo explica mejor : ¨Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo tenedlo en cuenta¨. Y es que no basta sólo conocer, sino conocer en virtud y entonces hacerlo vida. Yanin N. Montalvo26/julio/2012