Comunicación, Liderazgo

Habilidades gerenciales (5a. Parte)

Muchos han tratado, a lo largo de los siglos, de establecer cuál es la naturaleza que nos hace propiamente humanos. ¿Qué nos distingue de otras especies?

El ser humano es comunicación intencional. Hemos conquistado el lenguaje, no como reflejo sino como necesidad surgida de nuestra voluntad. Encontramos cierto tipo de comunicación básica en los animales, de diferentes especies y razas, pero sólo nosotros hemos dado sentido, más allá del instinto, al lenguaje. Lo hemos dominado y lo hemos hecho romper con la naturalidad oral para proyectarlo en un intrincado mecanismo escrito. Signos y símbolos que comunican no sólo cierto tipo de necesidad sino que nos participan de la humanidad. Por ellos somos parte de la comunidad, en ellos poseemos identidad que nos sitúa en el mundo. El ser humano es el único ser sobre la tierra que comunica desde su misma presencia.
En el mundo antiguo el lenguaje, visto únicamente como transmisión oral de conocimientos, tiene presencia desde el mismo momento en que hemos pisado la tierra. Fue necesario hablarnos, mandarnos señales, para resistir en un mundo inhóspito. El lenguaje era supervivencia, pero después fue modo adecuado de garantizar trascendencia. Los cantos, la recitación, las historias de los más viejos contadas a los más jóvenes permitieron la transmisión cultural. La escritura ha sido ruptura, revolución. No tenemos mucho tiempo haciendo historia escrita, apenas poco más de 5,000 años y en este “breve lapso” hemos generado considerable conocimiento que se ha venido transmitiendo en un vehículo tecnológico que hoy muchos consideran obsoleto: ¡el libro!. Mucha tinta regada desde entonces, y ahora podemos decir muchos Kilobytes invertidos al momento.Vivimos en la era de la sociedad del conocimiento, la tecnología y sus cambios han llegado para quedarse y es probable que demos en estos años muchas vueltas a la página de la historia si resumimos todas las innovaciones recientes. Sin embargo, no sólo la tecnología, no sólo la herramienta, se requiere. Se necesita quién pueda hacer que la tecnología entre en movimiento, las herramientas necesitan un usuario. Y la comunicación, aunque tenga múltiples variaciones y ajustes por los referidos avances, no será nada si los seres humanos no aprendemos sobre ella, sobre sus beneficios, sobre la importancia de ejecutarla de manera adecuada y obtener su máximo provecho.Dentro de una organización la comunicación reviste un especial área de oportunidad y/o de fortaleza según se visualice o comprenda por parte de quienes desarrollan la parte directiva en la interacción del grupo. Las habilidades gerenciales atraviesan la comunicación y se impactan por ella. Este post, y los dos siguientes, está dedicado a reflexionar respecto la trascendencia del proceso humano interactivo por excelencia.Para iniciar es necesario esquematizar la comunicación como un proceso de interacción humana donde intervienen los siguientes elementos:

Si bien dos son los actores principales del proceso (emisor y receptor) hoy por hoy el mensaje, conformado tanto por el contenido como por la forma, tiene un papel relevante en cuanto que tradicionalmente nos hemos volcado en las personas que lo emiten o lo reciben pero en pocas ocasiones consideramos que el mensaje en sí mismo debe tener ciertas características que lo posibiliten.
¿Qué elementos debemos cuidar en la conformación del mensaje? Considero que es importante enfatizar dos aspectos, el primero tiene que ver con el contenido y responde a la pregunta ¿qué deseamos comunicar?. Nosotros mismos, quienes emitimos un mensaje desde una perspectiva gerencial, debemos tener claridad en lo que deseamos comunicar; sin este requisito no está cumplido todo lo demás que se relaciona a nuestro interés quedará comprometido. SI tenemos claro el objetivo del mensaje podemos considerar la forma del mismo.
Pensemos en un producto, además de sus cualidades específicas que nos hacen interesarnos, siempre analizamos el empaque. Hay ocasiones en que el empaque ofrece más de lo que el producto posee y se genera en nosotros frustración; hay ocasiones en el que empaque ofrece menos de lo que el producto efectivamente representa y se genera en nosotros una agradable satisfacción por la sorpresa. En términos de la forma de un mensaje necesitamos generar un equilibrio, la forma corresponde al empaque del mensaje y debemos cuidarla, sin perder de vista la trascendencia del contenido.
El emisor, partiendo de su objetivo y de su contexto (historia personal) inicia definiendo el medio por el cuál comunicará algo que le parece interesante dar a conocer, o en el caso de la organización, algo trascendente que no puede pasar desapercibido (una instrucción, una clarificación, una recomendación, etc.). Clarifica el mensaje y lo ordena (idea 1, idea 2, idea 3) y lo “empaqueta” brindándole la forma que le parece mas oportuna.
El receptor, comprenderá el mensaje tanto en contenido como en forma, dependiendo de su historia personal y, nos guste o no reconocerlo, del estado de ánimo y disposición que en ese momento tenga.
Pudiéramos pensar que no hay nada más fácil sobre la tierra que esta descripción del proceso comunicativo, pero quienes lo hemos vivido sabemos que la comunicación no sólo es habilidad sino que precisa arte. Muchos de los conflictos en las organizaciones, en términos comunicativos, tienen como origen alguna de las siguientes realidades:
  • El gerente no tiene claro el mensaje a comunicar ni la forma de hacerlo
  • El gerente tiene claro el mensaje pero la forma que elige es la incorrecta
  • El gerente busca ocultar su confusión personal del mensaje mediante la selección de formas discordantes que impactan negativamente al auditorio
  • El receptor no comprende ni el contenido ni la forma del mensaje; no encuentra relación y se confunde
  • El receptor considera que la forma no era la adecuada para el mensaje proporcionado y se considera ofendido o reprendido
  • El receptor no considera valioso el mensaje pero sí la forma y genera cierto interés que no se traduce en mejora alguna
¿Cómo resolver la encrucijada? Las habilidades comunicativas que un gerente puede desarrollar son el mapa de salida del laberinto, en nuestra próxima entrega las definiremos.
  1. Escucha activa
  2. Asertividad
  3. Argumentación
  4. Expresión escrita y oral adecuadas
¡Buena semana!

 

1 thought on “Habilidades gerenciales (5a. Parte)”

  1. Me parece que la relación entre forma y contenido para comunicar algo es vital. En mi experiencia, la mayoría de las veces, un líder sabe qué quiere comunicar pero carece de los elementos necesarios para lograr que lo que quiere transmitir llegue al receptor ( es decir la forma que elige no siempre es la más adecuada). Compartiré lo siguiente, con base en sólo mi percepción. He observado que muchos líderes positivos, de nuestra sociedad actual, carecen de una noción de que lo que hacen, al buscar comunicar y convocar la voluntad de personas para encaminar acciones a transformaciones positivas, dejan de lado que al final están educando. Ellos mismos son constantes educadores y educandos, ellos mismos son un espejo para aquellos que los rodean. Y es que educar es un arte, educar es un vocación que deberíamos asumir todas las personas, sobretodo una persona que está en constante búsqueda de mejorar sus habilidades gerenciales. Se educa al hablar, al informar, al formar, al motivar, al compartir, al guiar y al ordenar. Si se educa en la verdad, por que aquél que busca educar(comunicar) parte de un verdadero autoconocimiento y conocimiento honesto de la realidad, entonces el ciclo de comunicación cobraría mayor sentido. Porque entonces lo que se buscaría comunicar tendría como fin último educar para pasar a la acción (perfeccionar a los que me rodean, tomando en cuanta que lo que comunico es conocimiento o información que debe pasar a la acción). Así, al buscar que la persona aprenda se buscarían los medios necesarios para que su aprendizaje fuese significativo. Si lo anterior se comprende se buscan los medios. Si lo anterior no se comprende, se desconoce que hay que buscar medios.