Liderazgo

Clarificar

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La ventaja de encender una luz. Una escena que probablemente alguno de nosotros haya experimentado en forma previa: nos encontramos preparando algo (inserte aquí alguno de los siguientes: tarea, trabajo, actividad, proyecto, etc.) estamos casi por terminar y, en ese preciso instante, la luz artificial en la que nos apoyamos, por alguna razón, la que se quiera, falla y nos deja en penumbra. Nuestra actividad se ve interrumpida, por poco o mucho tiempo, y probablemente imposibilitada de término inmediato como queríamos. Para algunos, la falla eléctrica, incluso, supone comenzar de nuevo pues no dio “guardar” a la información con la que trabajaba en su equipo de cómputo. Que conste que hablo de oídas pues a mi “nunca me ha ocurrido”.

¿Cuánto solemos apreciar la más mínima chispa de luz artificial en dichas circunstancias? Un solo fósforo encendido en el momento de la penumbra nos hace sentir una oleada irrefrenable de seguridad. Dura poco, ciertamente. Ya sea con lámpara sorda, con velas, cirios, lo que se tenga a mano, siempre procuraremos salir de la penumbra. El temor a la oscuridad nos acompaña, probablemente, desde nuestra infancia, y desde la infancia de la humanidad hace muchos milenios.

El dador del fuego, Prometeo, ha sido visto en mitos y leyendas como el que rompe el dominio de la penumbra. Simboliza el dominio que el hombre tiene del fuego y de su iniciación en momentos específicos, principal vía para “alumbrar” la soledad de nuestras noches hasta el momento mismo en que, perfeccionando inventos previos, Edison recibe la patente de la “bombilla incandescente”. De ahí, como dicen los abuelos, “pal real”.

¿Por qué inicio este post con toda esta larga introducción? Porque considero que la identificación de las propias emociones, y su dominio, se parece mucho a la iluminación que podemos hacer de nuestra penumbra. Mediante nuestras acciones, innovación, técnica, invento,  los seres humanos hemos podido enfrentar la oscuridad aclarándola; “la palabra secreta de hoy”, como se decía en un programa televisivo de mi infancia, tiene que ver con “clarificar”. El primer movimiento para comprender mis emociones es quitar los impedimentos que me obstaculizan la identificación de lo que estoy sintiendo. Surge así un grave problema.

En una época como la nuestra los sentimientos se han reducido, a pesar el emotivismo moral que experimentamos, pues nuestro lenguaje se ha reducido. Tendemos a pensar en  sólo dos colores: alegre, que asociamos a la felicidad,  o triste, que se relaciona con la depresión. No conocemos  otras palabras y entonces no podemos expresar claramente lo que sentimos pues no nos consideramos capaces de colocar un nombre a lo que nos ocurre emocionalmente. El conjunto de emociones experimentadas, aunque no tengamos claro lo que son y cómo se llaman, nos lleva a establecer instantes específicos denominados “estado de ánimo”. La tragedia de nuestra época, reitero, es la ausencia de comprensión respecto estos instantes y sus implicaciones y consecuencias tanto en nuestra vida personal, y sus ámbitos específicos, como en el área profesional.

Es necesario recuperar el lenguaje, para poder identificar las propias emociones y los estados de ánimo que nos generan. Sólo podemos resolver aquél problema que podemos nombrar y comprender en términos generales.

Recientemente, en diversos ámbitos, probablemente más relación exista con el ámbito educativo, diversas organizaciones han invertido recursos, personas, tiempo y múltiples proyectos para “identificar las emociones”. En toda acción emprendida existe, como cimiento, la definición y revisión de diversos estados de emoción y sus implicaciones.

Iniciemos prendiendo una lámpara con esta reflexión, en tu caso, líder de proyecto de alguna organización: ¿qué emociones conoces?, ¿cuántas puedes nombrar? No es mala idea en este sentido hacer una lista; si puedes incluir alguna breve descripción, en tus palabras, de las emociones que recuerdas o conoces por nombre en mucho podremos avanzar para “identificar y dominar” como una habilidad emocional específica.

La próxima semana seguiremos con la revisión de las emociones, abordaremos algunas definiciones y podremos establecer una ruta específica para “conquistar” nuestros estados de ánimo.

¡Buena semana!

1 thought on “Clarificar”

  1. Querido amigo, buena entrada al blog. Me surge algunas preguntas, que propongo a manera de lluvia de ideas, al respecto de las emociones que puede dar para otro escrito: ¿por qué otras razones se han reducido los sentimientos? ¿qué papel juegan la tecnología y los medios de comunicación en esta reducción? ¿tiene que ver que las relaciones sean cada vez menos interpersonales? ¿ha perdido valor la frase "te amo"? ¿estás de acuerdo con "El Hombre Light" de Enrique Rojas?…¡¡Saludos!!