Educación

Evaluando-Ando

Imagen obtenida en http://www.sxc.hu/profile/arroclint
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Nos ha llegado el tiempo de las pruebas parciales en las clases que durante este semestre imparto. Ya el día lunes pasó el primer grupo, en un lapso de 2 semanas vendrá el segundo y último. En este primer ejercicio de evaluación, para ambas materias, espero conocer el impacto de las sesiones impartidas aunado al esfuerzo personal del estudio de cada alumna y cada alumno. Lo veo así: lo que yo me he esforzado en compartir, y lo que ellos se han esforzado en aprender, debe conducirnos al logro de los objetivos considerados para esta primera parte del curso.

Personalmente no concuerdo con aquellos profesores que tienen por “objetivo de aprendizaje” la reprobación mayor posible de los alumnos a su cargo; tampoco hago deleites a las alumnas y los alumnos que esperarían un “paso libre”, por parte de lo que en México denominamos un “maestro barco”. Busco, como en aquél consejo aristotélico aplicable a muchos campos del saber y del hacer del ser humano, el punto medio. No puede dejar de ser exigente un profesor, pero tampoco debe caer en la condolencia de los múltiples inconvenientes que un alumno sortea a la par del tiempo en el que estudia. Ni exigir más allá de lo que humanamente un alumno puede brindar, ni tratar con lástima y resignación a un grupo en el que no fraguamos expectativas. Para evaluar a un grupo, y las alumnas y los alumnos que lo conforman, me parece que uno debe tener en cuenta tres cosas:

1. Los contenidos de la materia que se imparte, el aprendizaje que se desea lograr en el alumnado y que le es conveniente a éste dentro de un programa de estudios determinado. Si uno mismo ha conformado el programa magisterial eso es aún más sencillo pues habrá claridad, o debería haberla, en lo que se busca; por el contrario,  si uno se encuentra replicando el programa magisterial previamente confeccionado, es necesario encontrar mecanismos que nos aseguren que hemos podido cumplir como profesores con aquello que se nos ha encomendado. La evaluación como una responsabilidad personal y organizacional. 

2. La personalidad del grupo, y en la medida de lo posible, un perfil general de cada una y cada uno de los miembros que lo conforman. No para hacer trajes a la medida o favorecer intereses particulares, sino para tratar de acertar con un estilo de prueba que permita que se muestre adecuadamente aquello que se sabe del mejor modo posible. Una prueba no es más que una oportunidad de demostrar aquello que como estudiante se conoce y de lo que se puede hablar. La evaluación como un contexto que favorece el aprendizaje. 

3. Así como las y los alumnos se preparan para una prueba, un profesor debe también efectuar una preparación previa para aquellas pruebas que diseña y aplica a sus alumnos. En esto existe, lo sé de sobra, un universo de estilos para la conformación de exámenes; no soy experto, pero supongo hay “N” cantidad de teorías, “N” cantidad de teóricos sobre la pedagogía implícita, y por demás, necesaria para la conformación de un examen.  Si bien podríamos incluir muchos consejos y recomendaciones técnicas, siempre he considerado oportuna la experiencia como motor de acciones concretas.

Aquí una idea que busca aportar a quien tenga la difícil labor de evaluar a sus alumnas y alumnos. Recuerdo a mis profesores, los tipos de exámenes que me aplicaban estaban directamente relacionados con su personalidad. ¿Qué personalidad tenemos cada uno de los profesores? ¿qué tipo de pruebas planteamos a nuestros alumnos a partir de nuestra propia experiencia cuando fuimos estudiantes? Me parece que es un área en la que la reflexión para quien imparte clase debería hacerse más presente. La evaluación como un área que puede enriquecerse desde el auto-conocimiento del profesor y de cómo su personalidad influye en este proceso. 

Cuando evaluamos a otros podemos evaluarnos a nosotros mismos, al obtener los resultados de un grupo podemos conocer mucho sobre la efectiva o carente practica docente de quienes estamos frente a grupo, pero pocas ocasiones reflexionamos sobre nuestra propia práctica. Evaluando-ando, evaluándome también. Les compartiré cómo me fue en este ejercicio.

¡Gracias por tu visita!