Educación, Era Digital

Aula Virtual para Clase Presencial

Creo que siempre me ha gustado esta idea de apoyar el aprendizaje, de encontrar cualquier recurso disponible que lo facilite y permita compartirlo y socializarlo. El aprendizaje como parte de la vida diaria y a lo largo de la misma.

Recuerdo por ejemplo, como en mi paso por la educación secundaria con diversos amigos, nos reuníamos para estudiar y después dedicar un tiempo al deporte. Se hacía realidad aquél trato de que yo apoyaba con la escuela y me apoyaban a mí, con estrategias para, si bien no ser un atleta de alto rendimiento, defenderme con cierta dignidad en la destreza deportiva que en ese momento estuviera siendo asumida por los demás (pasamos del fútbol soccer, al fútbol americano y al beisbol mientras nos quebrábamos la cabeza en comprender química, física, historia, geografía y todas aquellas materias).

En aquél entonces para explicar un tema me apoyaba sobre todo en los apuntes, libros de texto y en el vidrio de la ventana de mi habitación que, con unos plumones para pizarrón blanco, nos permitía conducir el repaso previo a los exámenes. Para mí fue una gratísima experiencia; en primer lugar como adolescente me proporcionó identidad y un lugar dentro del grupo de amigos, pero sin darme cuenta fue fraguando el futuro que ahora vivo.  Aún recuerdo esas tardes y aquellas sesiones de estudio; siempre en búsqueda de la estrategia que fuera más efectiva, para lograr el cometido de la preparación previa al examen que nos permitiría después muy a gusto pasar el resto de la tarde.

Cuando empecé a dar clases, ya de modo formal, me acordaba de esas sesiones pues habían sido de mucha utilidad los esquemas, los diagramas, los cuadros sinópticos (en aquél tiempo aún no estaban de moda los mapas mentales). Me hacía la constante pregunta ¿qué podía aprovechar de mis ensayos magisteriales de antaño ahora que debía “profesionalizarme”? Por los menos tres cosas me parecieron, y me lo parecen aún, como elementos rescatables:

  1. Favorecer un encuentro personal y cercano por quien imparte el tema, que además de ser eficaz en la comunicación se lograran satisfacer necesidades de conocimiento específicas y concretas.
  2. Delimitar un fuerte contenido de motivación; tanto de la preparación previa que permitía responder mejor un examen, como de la actividad a desarrollar en el resto de la tarde una vez cumplidos los deberes.
  3. Promover el uso de diversos recursos que, siendo socializados, nos permitían comprender más a detalle los temas, en muchas ocasiones áridos, que se tenían que revisar.

A la par de mi inicio como profesor, las TIC´S (Tecnologías de Información y Comunicación) llegaron para quedarse y revolucionar el mundo educativo. Con mi primer grupo de estudiantes de licenciatura se me ocurrió conformar un espacio en línea, una especie de mini-sitio, que prolongara el contexto de aula más allá de las paredes físicas del inmueble en donde impartía mis sesiones. Me dí cuenta enseguida de la multiplicidad de los beneficios, mucho mayores a las desventajas, que este tipo de espacios podía generar en concreto. Y hablo de beneficios múltiples pues no solo llegaban a los sujetos directos del aprendizaje sino que también, en cuanto profesor, veía mi propia práctica desde otra dimensión nunca antes reflexionada a conciencia.

Los elementos que contenía este primer ejercicio están representados en el siguiente esquema, da clic aquí para verlo en grande y “corriendo” en forma automática.

Mapa Mental Elaborado con ExamTime
Mapa Mental Elaborado con ExamTime

¿Qué elementos compartía en aquél entonces? 

  1. Toda la información necesaria para apoyar la preparación previa a cada sesión, y de forma posterior toda la información empleada en cada una de las sesiones (podían consultarse las clases de forma posterior y descargar todo recurso utilizado, audio, vídeo, documentos, presentaciones).
  2. Toda la información necesaria para elaborar tareas, actividades, trabajos individuales y por equipo (de manera parcial y/o final según fuera).
  3. Toda la información de las sesiones, calendario y fechas de entrega de trabajos y actividades.
  4. Toda la información de apoyo de la materia como por ejemplo: bilibliografía principal y de ayuda, trayectoria del profesor, criterios de evaluación, requisitos de entrega para documentos, etc.
  5. Información de apoyo al estudio previo de pruebas y exámenes (yo lo hacía compartiendo los mejores trabajos de mis alumnas y alumnos). Lo que alguien había preparado de forma excelente podía ser de apoyo para quienes necesitaban claridad (esto siempre con la anuencia del autor del trabajo, actividad o reseña).
  6. Todos los Links, frases y elementos de interés general que pudieran enriquecer la experiencia de aula a distancia y que puedas conseguir (deberás revisar que sean públicos y con licencia abierta para reutilización).

Estoy seguro que no fui el primero en hacerlo; pero para aquellos, mis primeros alumnos, sí fui el primer profesor que utilizó un recurso similar y eso, marcó una diferencia. A partir de aquél ejercicio, fui perfilando mejor la plataforma empleada, el mecanismo de comunicación y contacto, así como la disposición de los recursos necesarios que facilitarán los procesos dentro del aula física en las que me encuentro con alumnos y alumnas de forma semanal.

Hoy en día no concibo impartir una clase, dentro de un curso determinado, sin contar con este recurso específico. Me parece que siendo además un punto medio, entre la tendencia actual de hacer todo “digital” o querer rescatar, muy de forma purista, el único contacto presencial entre profesor y alumno, una herramienta como esta reviste un verdadero refuerzo al aprendizaje.

¿Qué te puedo sugerir para conformar un espacio así para tus clases, si es que no lo has considerado? Te daría 5 ideas generales:

  1. Imagina y diseña tu aula virtual. Considera qué elementos constituirán la base de contenido que quisieras compartir con tus alumnas y alumnos más allá de tus clases, que serán siempre poco tiempo para aprender. Con una aula virtual para tu clase presencial puedes, si el interés de tus alumnas y alumnos así lo marca, multiplicar las oportunidades de aprendizaje. Incluso puedes cruzar esta idea  con tu plan magisterial; si no has considerado la importancia de conformar uno de estos planes, te sugiero revises mi sugerencia en este enlace.
  2. Construye tu aula virtual. Revisa la actualidad de las plataformas de apoyo a profesores, ¡se han multiplicado a la fecha!, encuentra la que más te convenga y revisa si la idea que tienes es compatible con el molde que te presentan. Yo inicié en Google Sites, y aunque me rompí un poco la cabeza pensando, solo fue cuestión de acierto y error hasta tener lo que me gustaba y qué, consideraba sería útil.  Te sugiero la que utilizo actualmente Learnboost, que, aunque rompe con mis sitios anteriores, me permite organizarme mejor en mi sesiones y ante un grupo muy numeroso.
  3. Decora tu aula virtual. Incorpora todos los elementos posibles que darían sentido a tus alumnas y alumnos respecto la materia que impartes. Incluye calendarios, reseñas de las clases, documentos complementarios, sitios de interés, vídeos de youtube, audio, canciones. Entre más elementos pongas sobre la mesa, conservando con claridad los objetivos de la materia desde luego, mayor impacto podrás tener en generar una actitud diferente.
  4. Actualiza tu aula virtual. Sería un grave error conformar un sitio, dar acceso a tus alumnas y alumnos, y no mantener activo y en correcto funcionamiento el aula durante el curso de tu materia. Pasaría exactamente lo mismo a que si tu aula presencial se quedara sin luz o sin la limpieza adecuada; si no trabajamos en el mantenimiento de nuestro espacio virtual, los objetivos de toda esta propuesta no podrán concretarse. Y habrás perdido tu valioso tiempo y el de quienes te acompañan en la aventura del aprendizaje.
  5. Retroalimenta tu aula virtual. Preséntala sin reserva a otros profesores, a otros alumnos, a los actuales, a los antiguos, a todos los que te puedan ayudar a mejorar y corregir aquello que no alcanzas a dimensionar. La retroalimentación es clave de éxito, pues no todo lo que tú coloques dentro de tu aula será necesariamente coincidente con el estímulo concreto que deseas posicionar.

Espero que estas ideas sean de utilidad para tu propia práctica, para mí han marcado un antes y un después. Gracias por tu visita, si tienes algún comentario no dudes en anotarlo, seguramente podrás enriquecer con tu experiencia estas reflexiones.

¡Nos veremos en la próxima publicación!

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