Liderazgo

El temor a simplificar

Imagen Cortesía Pixabay
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Tendemos a lo complejo. He ahí una fortaleza, en ocasiones, y una profunda debilidad, en otros momentos. Si algo es rebuscado, por “naturaleza”, se nos revela como harto interesante. Hemos perdido el asombro, aquella cualidad de dejarnos sorprender por el detalle, que tanto interesaba a Aristóteles, y nos parece llamativo el sistema que se construye dentro del sistema, queremos encontrar la tripa dentro del intestino. Estamos dispuestos a surcar el cielo, porque hemos abdicado de la presencia, maravillosa, de nosotros mismos sobre la faz de la tierra. Hoy deslumbra más el tema digital, que el recuerdo del proceso de la fotosíntesis, tan revisado en nuestra añeja educación secundaria.

Yo, en secreto, me sigo maravillando por cosas insignificantes (por ejemplo, el tostador de pan). Nos parece que lo pequeño, lo comprensible, lo inmediato, carece de sentido y de utilidad. Levantamos piedra sobre piedra hasta generar muros que tapan la visión e impiden el desarrollo (sí, acabamos de celebrar el aniversario de caída de un muro considerablemente representativo y para muchos esto es un enigma). Un mundo digitalmente conectado, por ejemplo, pero delimitado por muros invisibles a partir de la creencia de que lo sencillo aburre y lo “garigoleado” es lo más efectivo.

Culturalmente vivimos en una época que festeja lo “macro” y discrimina lo “micro”. Todas las esferas humanas se ven, hasta cierto punto, contagiadas de esta “enfermedad” de la visión. Por querer ensanchar la vista perdemos del radar aquello que nos es cercano, inmediato y que, en una vuelta del destino, puede ayudarnos a solucionar un sinfín de problemas.

Pienso en las organizaciones, públicas y privadas (ya he comentado que tienen más semejanzas de las que uno esperaría, dar clic aquí), en instituciones grandes y pequeñas. Todas han caído presas de la seducción de lo complejo, de lo intrincado. Entre más laberintoso (no sé si eso sea una palabra, pero me parece ahora adecuado adjetivo) sea el devenir y el construir de una organización mayor éxito podríamos augurarle. Nada más alejado de la verdad.

Hoy en día, en términos organizacionales, a la puerta de la sociedad del conocimiento oponemos muchas resistencias específicas para animarnos a dar un acceso completo, con los dos pies que nos sostienen. Estamos con un pie adentro y uno, a veces pareciera que irremediablemente, afuera. Queremos la agilidad y seguridad que nos representa la vida digital pero no estamos dispuestos a hacer la vida real algo más sencilla. Facilitamos las “aplicaciones”, pero engrosamos los expedientes y los formatos. Tenemos un temor, diría yo patológico, a que las cosas sean sencillas y expeditas. Pensamos que para que algo valga, verdaderamente, la pena, debemos invertir una gran parcela del poco tiempo que tenemos.

¿Por qué tenemos miedo a la simplificación de los procesos? Puede que existan muchas respuestas, pongo un elemento en la reflexión. Somos engorrosos y burocráticos porque somos desconfiados, porque no creemos que el otro cumpla con su parte. Estamos envueltos en armaduras de papeles con la falsa idea de que nos protegen y preservan adecuadamente nuestras instituciones, nuestras organizaciones.

Sí te decides a simplificar dentro de tu contexto inmediato, ya sea en la labores de casa, en las actividades personales o en el mundo profesional, aquí algunas preguntas a modo de guía de reflexión:

1. Analiza paso a paso la necesidad de tus acciones: ¿para que se efectúa la actividad que se realiza?, ¿cuál es el sentido de llevarla a cabo?, ¿qué valor genera  hacer esta actividad en concreto?

2. Profundiza un poco más, en todo aquello que realizas: ¿Cuál es la relación de esta actividad  con el objetivo que persigo? ¿Qué sucedería con el proyecto si esto que haces no se hiciera? 

3. Determina, siempre pensando en tu objetivo, ¿Qué elementos en las actividades son verdaderamente elementales? 

4. Sopesa la confianza: ¿Qué puntos de control, dentro de mi proceso, se tienen y por qué se implementaron? ¿Cuál fue la razón de asegurar en determinado punto la calidad de lo que emprendemos? 

En espera de que las respuestas, que puedas plantearte, te ayuden a perderle el miedo a tener un contexto más sencillo y efectivo, espero verte pronto.

¡Gracias por tu visita!