Liderazgo

5 alternativas para desenfocar

Cortesía Pixabay
Cortesía Pixabay

El tren de la vida actual alcanza velocidades inimaginables. Todo es para ayer, todo es prioritario. Aprender a distinguir lo que es verdaderamente “necesario“, de lo que es “importante” y de lo que es “accidental” es un reto mayúsculo para el ser humano en el siglo XXI. Navegar entre urgencias, proyectos, decisiones, alternativas, no es una empresa sencilla. Encontrar, entre el trajin de la rutina, los momentos que nos permiten reflexionar y apreciar en perspectiva lo que somos y lo que hacemos, se revela como una verdadera misión imposible. ¿Realmente no hay alternativa? Creo que sí la hay, y a partir de mi experiencia te comparto mis respiros para que reflexiones sobre los tuyos.

Creo que el tema de encontrar espacios, que además de todo son necesarios, atraviesa por realizar un ejercicio similar al que efectúan los fotógrafos profesionales. Por lo poco que sé sobre su profesión, entiendo que para lograr capturar una imagen no solo efectuán una labor de “enfoque”, sino que juegan con el lente de la cámara, ampliando y reduciendo, acercando y alejando, hasta que logran la visualización más óptima y entonces es ahí que las grandes imágenes se capturan para siempre.

Me parece que quienes desarrollamos algún tipo de liderazgo, en diversidad de ámbitos, deberíamos adecuarnos a efectuar algo parecido de tanto en tanto. Me gusta llamarlo el “arte” del “desenfoque”. Consiste en saber apartarnos cuando el “vicio” de taller, esa obstinación profesional de admirar la realidad con lentes monocromáticos, amenaza con instalarse en nuestra rutina. Todo se ve igual, todo “sabe” igual, todo se “percibe” igual. Encontrar, en el desempeño profesional, variaciones de tono, intensidad y “color” en lo que nos rodea puede darse a partir de la consideracion de los pequeños detalles.

No necesitamos líderes desenfocados, necesitamos líderes que puedan desenfocar en beneficio de sus proyectos y sus equipos cuando así convenga.

¿Cómo “desenfoco” y adquiero nuevas perspectivas?

  1. Leyendo, algo diverso al ámbito profesional o al proyecto en el que me encuentro. Siempre es de utilidad, si existe la posibilidad, traer a la mano alguna novela o recopilación de cuentos. Dedicar tiempo a la lectura, dentro de la rutina, es un excelente “desenfocante”. No se requieren más de 10 minutos para despejarnos adecuadamente.
  2. Escribiendo sobre algún proyecto nuevo, sobre alguna alternativa diversa al tema que en ese momento estoy revisando o en seguimiento. en ese momento El blog en ello ha sido un recurso inestimable para mi labor.
  3. Dialogando con miembros del equipo, respecto temas diferentes al que nos ocupa en determinado momento. Aprendiendo más sobre quienes colaboran conmigo y permitiendo que ellos aprendan también sobre mi persona. El conocimiento de un equipo se revela como clave y puede ser “refugio” en momentos de saturación.
  4. Estableciendo pendientes y generando un orden de prioridad en ellos; selecciono los que puedo resolver de forma rápida. Esto me permite ganar confianza y evitar aquello de que se “pierde” el tiempo.
  5. Aplicando el “stand by” respecto lo que sí puede avanzar y lo que no. Cuando algo no puede avanzar, es porque está en el área de competencia de alguien más. Es importante dar todo para que lo que a uno le corresponda se logre, y después hay que aprender a “esperar”. Mientras el asunto “descansa” en la responsabilidad y acción de alguien más el “desenfoque” encuentra nuevas oportunidades.

Y ¿tú?, ¿desenfocas de vez en cuando?, ¿Cómo lo haces?

¡Buen fin de semana!

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