Comunicación

¿Cómo aprovechar al máximo tu experiencia como #conferencista?

La labor del #conferencista se parece mucho a la labor del artesano. Los primeros años mucho ensayo y error, hasta lograr un método que permita no solo el  objetivo pretendido, sino el alcance de un método propio para acceder a la meta prevista. Un camino que, si bien definitivo respecto la autoria, pueda irse adaptando conforme se requiere para mejorar el hacer. En  todo este proceso me parece que la experiencia es un vaso comunicante. La experiencia confirma o niega el camino emprendido, por lo que observarla, atenderla con consideración, más que un engorroso trámite debe revelarse como una oportunidad.

Conozco expositores que van ensanchando su CV por el gusto de verlo crecer, proyectan la información de lo realizado hacia afuera pensando que esto traerá consigo mayores oportunidades de repetir ante grupo. Se preocupan porque el prestigio y el reconocimiento llegue a partir de cómo se presenta lo que se ha venido haciendo. Yo mismo pensaba así hace unos años. Cayendo en este silogismo del ego, uno no se detiene a pensar que valdría la pena ensanchar las miras de la experiencia pero explorando hacia adentro. La capacidad de reflexionar debe ser una herramienta recurrente en el quehacer artesanal del #conferencista. Si damos a paso a la consideración sobre nosotros mismos y sobre lo que hacemos con nuestros mensajes al momento de encontrarnos con la audiencia, será mucho más probable que, quienes han atestiguado nuestro trabajo, nos pidan presentaciones adicionales o, mucho mejor todavía, hablen de nuestra conferencia y nos recomienden. Aprendí esto hace un par de años y no ha sido poner nada en saco roto.

¿Cómo podemos entonces aprovechar al máximo la experiencia? Me parece que registrando adecuadamente aquello que hacemos, observando nuestra práctica, tomando plena consciencia de ella podremos obtener mejores frutos que haciendo interminables hojas de vida con los títulos y temas de nuestras presentaciones frente a audiencia.

Con el objetivo de registrar las actividades y reflexionar sobre las mismas, me parece que puede apoyarse la sistematización de la propia práctica a través de un formato específico que el #conferencista establece en función de sus prioridades , de los temas de su interés, y del efecto que desea provocar al comunicar sus mensajes.

Los cuatro beneficios de un registro personal de las actividades del #conferencista, desde mi perspectiva, son los siguientes:

1. Facilita la conservación de los detalles que pueden hacer la diferencia, pues permite liberar la memoria de aquellos datos que correrían el riesgo de olvidarse entre el trajin de la vida diaria; podemos anotar en nuestro registro, los elementos que hacen diversas cada una de nuestras presentaciones y que nos generan cierta riqueza como expositores. De tal forma que tendremos siempre presente lo importante.

2. Favorece la claridad respecto el número de personas que podemos manejar en un grupo determinado. Si mis últimos eventos, por ejemplo, han sido con grupos reducidos es importante, al momento del encuentro con un grupo mayor, tener claridad en los ajustes que podría hacer en determinada intervención frente a un mayor número de participantes. Adecuamos entonces a partir de lo realizado y no partimos desde cero.

3. Recopila los matices en el abordaje de los temas que se han venido comunicando. Si bien como expositores tenemos una gama de temas prioritarios que nos interesan, o nos apasionan, la profundidad con que los abordamos ante diversas audiencias representa en sí misma una gran cantidad de variables. No es lo mismo, por ejemplo, exponer sobre La Educación del Siglo XXI, ante profesores universitarios o profesores de nivel básico, y esos matices puedes dejarlos de forma claramente acentuada en tu registro personalizado.

4. Permite organizar de mejor forma los materiales didácticos que se han utilizado en cada presentación, de igual forma si has compartido vía electrónica la información con tus audiencias (algo que considero sumamente beneficioso y clave del gusto entre el público) puedes tener presente el medio en que has compartido y tendrás pleno conocimiento de las huellas que has venido dejando por el camino.

Te comparto un formato guía que me ha sido muy útil para explorar hacia dentro de mi propia práctica,  en el siguiente enlace (Formato guía), tal como se observa en la imagen:

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Dentro del formato, encontrarás las sugerencias para cada campo previsto y cómo te planteo que puedas completarlo. Siéntete libre de añadir lo que tú necesites o quieras tener presente. Este debe ser un punto de partida. He utilizado la gran ventaja de Evernote, aplicación ya imprescindible en el quehacer cotidiano para generar este instrumento y resguardarlo adecuadamente de mi olvidadiza memoria.

Puedes visualizar un formato completo para tener una idea más clara respecto mi experiencia del 2014 (Formato ejemplo HSR)

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Esperando que estas ideas te sean de utilidad, nos vemos pronto.

¡Hasta la próxima!