Comunicación

La importancia del mensaje

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

Manuel Machado

Cortesía Pixabay
Cortesía Pixabay

En diversas ocasiones, ante diferentes públicos, he podido compartir que considero fundamental el mensaje dentro de una conferencia. He compartido sin reservas estos versos de Machado que ahora abren esta nueva publicación, pues aunque aquí van dirigidos al Poeta, podemos adaptarlos a otro usuario de la palabra: ¡el expositor de un tema!

La centralidad del mensaje es un reto en sí mismo. Los conferencistas, siempre expositores en constante desarrollo, debemos reconocer que nosotros funcionamos en la medida en que nos desenvolvemos como medio de encuentro. Suelo pensar en que hago bien mi trabajo ante un grupo de personas cuando mediante él, a modo de un puente que conecta dos extremos, se encuentran por un lado la necesidad particular de la audiencia y por otro, la información codificada en mensaje previamente generado y construido.

Cuando posibilitamos, a través de nuestro oficio, el aprendizaje pretendido dentro de los objetivos considerados de la intervención, podemos decir que hemos alcanzado la meta anhelada. Si en dicho logro, nuestro nombre y persona han quedado asociados, en suplemento del tema, al resultado buscado: ¡excelente!; por el contrario, si nuestro nombre y persona han de pasar al olvido en la audiencia: ¡que sea en virtud de que las ideas han podido afianzarse! El peor caso posible, hay que decirlo, es de aquél expositor que ni posiciona el mensaje ni se posiciona a sí mismo; a este rubro de conferencistas, habría que recomendarles un cambio de profesión y actividad. No es este su camino.

Si bien es gracias al arte, oficio y conjunto de habilidades concretas de un expositor, que el mensaje puede parecer atractivo y deseable a la audiencia, es necesario que quien comparte el tema tenga claro que el centro de la jornada no es él. Conozco muchos conferencistas que malinterpretan este oficio y hacen de sí mismos el centro de la exposición, dejando en segundo lugar el mensaje que tenían como meta compartir en forma clara y accesible. Dejemos clara esta idea: ¡la medalla de oro debe ser alcanzada por el mensaje ante el público; nosotros podemos, sin temor alguno, aspirar y lograr alcanzar la de plata! Si perdemos nombre pero hemos hecho todo por posicionar nuestro mensaje, este ganará eternidad. No es un consuelo menor.

Conferencista, procura tú que tus ideas vayan a a la audiencia a parar,

aunque dejen de ser tuyas para ser de los demás.

¿Cómo podemos afirmar, en nuestra intervención, la importancia del mensaje?

Te comparto cinco recomendaciones básicas:

  1. Determina el tema desde la perspectiva de la audiencia, utiliza pregunta básicas: ¿qué necesitan saber del tema que te han pedido compartir?, ¿qué podrían ya saber del tema a presentar?, ¿cómo les gustaría que se abordara el tema que te han solicitado expongas?
  2. Estructura tu mensaje para la comprensión de la audiencia, no para tu comprensión del tema. Si construyes el mensaje, para que tú lo entiendas, sin importar si lo comprenden quienes te acompañan: ¡has errado el camino y tu efectividad corre riesgos considerables!
  3. Incluye dentro de tu exposición el mayor número posible de ejemplos cotidianos, de analogías comprensibles, que faciliten la conexión con el tema. Evita las conferencias con tintes “academicistas”, donde se “destaque” más tu sabiduría que el mensaje que deseas compartir. La sabiduría siempre camina del lado de la sencillez y la humildad: ¡no lo olvides!
  4. Planifica bien tu material de apoyo; si utilizarás vídeo, imagen y texto que sea claramente comprensible por quienes te acompañan.
  5. Brinda, al terminar tu evento, todas las alternativas posibles (a modo de pistas en el camino) para que quienes se hayan interesado en el tema que has compartido puedan profundizar y continuar su propio proceso de aprendizaje.

Esperando que te animes a construir muchos puentes, en cada una de tus presentaciones, te invito a seguir la reflexión mediante tus comentarios a esta entrada del sitio.

¡Hasta la próxima!

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