Liderazgo

Las Batallas del Copyright

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Como muchos de mis lectores saben al finalizar marzo pude lograr la publicación de mi primer libro electrónico. Pero unos días después, de hecho una sola jornada bastó, para que mi sistema de alertas configurado en Google me avisará de un sitio que lo había publicado, como una liga de descarga en archivo PDF, sin mi consentimiento. Al meterme a revisar más a fondo me encontré con que no solo era un sitio, sino que eran tres.

Desde luego al principio me enojé bastante, pues no comprendía cómo se habían hecho con el archivo original. Solo hay dos formas que sospecho, una es vía Amazon (ya me aseguraron que no es posible vía correo electrónico, pero siempre quedan las dudas) y otra, es algún uso inapropiado por parte de algún elemento poco confiable del instituto de derechos de autor en mi país. En ambos casos, no tengo forma de comprobar lo que digo por eso, aclaro que, sospecho. El enojo dio, ciertamente, paso a la frustración. La frustración, hay que decirlo, me fue orillando a tratar de resolver el inconveniente. He aquí los resultados.

Si bien aún está el misterio sobre cómo consiguieron el archivo original para ponerlo a disposición completamente gratuita, tomé manos a la obra.  Enfilé baterías a conocer cuáles eran las políticas de los sitios que habían incorporado el libro a sus servidores. Encontré que, dos de tres, tenían una adecuada política para el reclamo de derechos de autor. Bastó poner un mensaje, con la información que dichos sitios solicitaban y algunas horas despúes las ligas estaban deshabilitadas. Curiosamente quien subió el archivo a los dos sitios era la misma persona. Lógicamente los datos del usuario no eran fáciles de rastrear. Pero tuve buena atención de los sitios que, aunque no contestaron mis mensajes, me apoyaron eliminando el contenido referido. Situación que agradezco.

En la búsqueda de soluciones encontré varias web especializadas en la autoedición de contenidos, traté de contactarles para conocer su experiencia o recibir alguna orientación mediante los mecanismos de contacto que cada una de estas páginas precisa. Debo decir que no recibí ni siquiera respuesta de recibido por parte de dichos espacios. Dura lección: ¡el usuario escasamente es escuchado aunque en apariencia, en esta era digital, se nos vende que la opinión de quien visita un sitio es sumamente trascendente! La verdad es que un mero ” recibimos tu mensaje, pero no tenemos manera de ayudarte y deseamos que pronto puedas solucionarlo” bien pudo marcar la diferencia en mi percepción; son sitios especializados en su negocio no el usuario que, si se atiende bien, el día de mañana puede ser potencial cliente. Dí vuelta a la página y continué, pero me llevé algo de todo esto.

Hasta el día en que esto escribo he seguido batallando para que el tercer sitio pueda dar de baja la liga y no lo he logrado aún. Queda un ligero consuelo pues he probado intentar la descarga y me percato que requiere tiempo y paciencia; es de esos sitios que te direccionan a nuevas páginas, y  que de alguna manera pone sus propias restricciones que hacen sumamente intrincado el proceso para hacerte con el documento. Quien lo obtenga por este medio, por lo menos invertirá un poco de tiempo; si invierte tiempo en obtenerlo por lo menos es de suponer que invertirá tiempo en leer, un lector indirecto a fin de cuentas. He buscado a los administradores del sitio. No hay una política clara de comunicación con el usuario, ni de respeto al derecho de autor. Una piratería disfrazada de gratuidad. A través de su perfil en facebook he tratado de comunicarme, silencio e indiferencia es lo que se recibe. Todo se regresa en esta vida, no tengo duda.

Estos temas relacionados a la política de datos, al respeto del derecho de autor y a definir con claridad, para el usuario de un sitio, los servicios que se proporcionan fueron elementos suficientes para reflexionar sobre mi propia práctica como dueño de un espacio en el mundo virtual. La pertenencia implica responsabilidad, y me parece que actualizando mi política de uso de datos, de respeto al derecho de autor y de contacto con el usuario es una adecuada manera de salir transformado de esta experiencia negativa que he vivido recientemente. No puedo definir lo que hagan otras personas o sitios web, pero puedo focalizar mi atención en lo que yo sí puedo lograr, por eso hoy te invito a conocer las Condiciones Generales de Uso de mi sitio, y desde hoy te garantizo que si me escribes tendrás SIEMPRE una respuesta.

¡Gracias por tu visita y hasta la próxima!