Comunicación

Aprovecha tu lectura

Cortesía Pixabay.Com
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No solo se trata de leer, se trata de encontrar sentido a lo que leemos. Tanto en lo personal como en lo profesional la lectura es una ventana a un mundo nuevo. Siguiendo con las recomendaciones prometidas, hoy te entrego algunas ideas que pueden ayudarte a aprovechar mejor cada una de tus lecturas.

Pensar en nosotros como lectores es todo un reto en sí mismo. Por un lado supone, como hemos dicho en la entrada anterior, entrenarnos como tales. Y en un sentido más profundo, asumirnos como lectores es acostumbrarnos a llevar a nuestra vida el contraste entre textos informativos y literarios, aprendiendo a relacionarnos con ellos y a “registrar” y a tomar conciencia de su trascendencia; por otro lado, en un sentido práctico, exige la virtud en nosotros respecto la elección de las obras y los textos con los que nos relacionaremos y a los que dedicaremos el poco tiempo que tenemos. Si queremos aprovechar al máximo aquello que leemos, deberemos aprender a valorar y a organizar los momentos de lectura y obtener resultados que se orden a la mejora personal y profesional.

Si bien el contraste entre realidad y narrativa literaria es necesario, y harto deseable si la intención es generar una cultura general, es justo decir que existen lecturas que contribuyen en su originalidad, a la humanización del ser humano, y algunas otras en cambio, aunque han sido creadas por la pluma humana, son medios para propalar su destrucción. No hay peor paradoja, por ejemplo, que un libro que incita al odio y al desprecio del ser humano, pero tal vez en esta época nuestra tenemos cientos, o miles de ejemplares, que en lugar de contribuir a la “personalización” del ser humano se generan obras para promover su reducción a cosa, a mero objeto. Por ello, la lectura, debe ordenarse a nuestro crecimiento y no a nuestra inmundicia. He ahí un reto dentro del reto. La vida es corta, no podemos leer todo, debe existir un cierto criterio de utilidad orientado por el gusto personal de cada uno.

 Sertillanges, intelectual francés de algunos siglos atrás, ha expresado que si bien la lectura nos permite entrar en contacto con realidades que nos superan es necesario convertir esta posibilidad en una habilidad que se ordene a nuestra mejora personal, para fortalecer esta idea me parece importante que se distingan los tipos de lectura y los tres niveles de la misma. Para los tipos, seguiré a Sertillanges, y para los niveles retomaré la clasificación de Amaro Barriga y Tapia Rojas en los cuadros siguientes:


Tipos_Lectura

Sugerencia para el #conferencista en desarrollo:

  • Organiza los libros y obras que conforman tu biblioteca personal, sean pocos o muchos textos los que poseas, e identifica de qué tipo tienes mayor abundancia y qué tipo de libros deberías ir considerando incluir para darle mayor integralidad a tu lectura. La integralidad se consigue aprendiendo a combinar, ganando en perspectiva.
  • Estructura un orden de lectura de acuerdo a tus presentaciones programadas; hay cosas que deben consultarse primero que otras, por ejemplo, si tienes pactada una fecha próxima de exposición, privilegia las lecturas de corte académico relacionado a tu tema y deja un poco en pausa el texto de descanso que has venido consultando. Aprovecha las fechas inactivas de tu calendario de presentaciones para “explotar” los otros tipos de lectura.

niveles_lectura

Sugerencias para el #conferencista en desarrollo: 

  • Para cada una de tus presentaciones frente a audiencia, selecciona material breve que podrías leer en voz alta a tu público, desde luego que relacionado a tu tema y al interés de quienes te acompañan. Practica de forma previa tu lectura; recuerda que debe reunir las características descritas en el cuadro Niveles de Lectura. Es necesario dejar en claro que no se trata de leer mucho y de forma reiterada durante la intervención: ¡son pequeños instantes que pueden marcar la diferencia!, desde los segundos que toma la lectura de una frase corta, hasta un máximo de 5 minutos. A mí nunca me ha sido útil, respecto los objetivos, una lectura prolongada pues la audiencia suele desconectarse.
  • Para comprender una lectura, no hay nada mejor que tomar notas y en ocasiones, explicar con las propias palabras lo que el autor ha querido comunicar. Esto puede hacerse, lógicamente, de muchas maneras. Hoy te sugiero la forma electrónica para ir registrando las ideas que surgen en ti al leer un texto, y que pueden ser materia prima para la generación de una conferencia o discurso.  Para ello te recomiendo dos aplicaciones concretas:

 

lectura_2
Da clic en la imagen para ir a la página web de la aplicación

 

lectura_3
Da clic en la imagen para ir a la página web de la aplicación

 

  • Para ir coleccionando los matices entre los autores y sus obras donde unos, y otros, pueden ser más o menos apreciados por ti como lector, encontrando un aprovechamiento concreto de lo que has venido leyendo y consultando, es necesario que conduzcas tu reflexión reconociendo un esfuerzo de integralidad respecto el mensaje que deseas posicionar. En este sentido, el registro de tus lecturas es indispensable. Te comparto vía Evernote, un formato para que puedas ir revisando y consultando lo que has ido leyendo en el camino (da clic aquí para revisarlo).
Da clic en la imagen para acceder al formato sugerido
Da clic en la imagen para acceder al formato sugerido

Crea el mejor esquema de aprovechamiento, el que te resulte más útil. Estas ideas buscan ser, apenas, unas sencillas indicaciones en la hoja de ruta que tú consideres más importante. Tu decisión y actitud es lo que verdaderamente importa. Recuerda que la próxima semana brindaré la ultima recomendación para organizar tu lectura retomando esta entrada y la de la semana anterior. Espero tus comentarios respecto estas sugerencias.

¡Hasta la próxima! 

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