Era Digital

Retos de la #eradigital: 1. Humanizar los sistemas

Como algunos lectores saben el tema de la revolución tecnológica actual, en términos digitales y de comunicación, es un asunto que me apasiona. He decidido, sin embargo, ser un usuario crítico de la tecnología actual. Te compartiré en las próximas semanas algunas reflexiones que llevan tiempo rondando en mi cabeza sobre el tema. Quisiera aportar ideas que puedan suscitar una reflexión en cada una de las personas que lean estas letras. Acompañame a conocer el primer reto que encuentro en la #eradigital. ¡Poner a las personas al centro de todo progreso! ¡Humanizar los sistemas! 

Cortesía PixaBay.Com
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Es tal el impacto que la tecnología, en términos de computación y comunicación, ha sucitado en las organizaciones en esta época que cualquier grupo o institución que no busque acompañar su propio proceso de trabajo y productividad con una herramienta tecnológica vía equipos de cómputo nos parece anticuada. Decir que se carece de tecnología, insisto en el sentido computacional y comunicativo del término, es prácticamente en diversos ambientes firmar la declaratoria de rendición ante un mundo complejo, exigente y competitivo.

He ahí un primer drama: ¡hemos generado culturalmente la percepción de que tecnología tiene necesariamente que ver con el mundo digital, con las pantallas, con los dispositivos, con las APP´s! La RAE viene en nuestro auxilio, pues en la primera acepción de la palabra podemos entender: “Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico”. Tecnología entonces, contrario a la tendencia actual, implica algó más que la luz azul que proyectan algunas de nuestras máquinas. Es la capacidad que tenemos de aprovechar la abstracción, de proyectar el pensamiento, de aterrizar las ideas, de concretar aquello que solo en nuestras mentes parecía capaz de existir. Tecnología implica práctica, acción. Debe ser precedida por la reflexión preliminar, por el pensamiento. Desgraciadamente, y esta es una crítica compartida por muchos críticos de la modernidad que se mide en GB (Gigabytes) , la tecnología ha dejado atrás, por conveniencia o preocupación pasajera, la necesidad de dotar sentido a su realidad estructural.

Pudiera parecer una mera discusión de términos. Pero me parece crucial. Iniciamos hace tiempo según los especialistas la “#eradigital”, la “#sociedaddelconocimiento”; fuegos fatuos de un progreso interminable. La historia parece repetirse. Allende el tiempo los grandes ideales de la Ilustración derivaron en un proceso terrible de intolerancia y persecución. La modernidad ofrecida por las máquinas de vapor posibilitaron, a ritmo y golpe de martillo, las invenciones bélicas más terribles jamás conocidas. No debemos dejarnos engañar, las herramientas no liberan, los sistemas no forman al ser humano: lo moldean a conveniencia. El resplandor tecnológico, en su sentido digital actual, puede oscurecerse en cualquier momento. No cantemos victoria. 

Cortesía PixaBay.com
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Es al calor de estas ideas que me parece que un primer reto de lo que ahora vivimos se concentra en acomodar los fines y los medios. En que las personas, verdaderos fines, podamos aprender a utilizar los medios tecnológicos actuales para asegurar nuestra centralidad. No es un reto menor. Tiene tintes de cruzada, de gran confrontación. Conozco empresas, escuelas, organizaciones públicas y privadas que están preocupadas en sistematizar de trabajo, de productividad, de administración de recursos porque desconfian de sus colaboradores. Suplir máquinas, que no generan aparentemente conflictos, por personas es una tentación peligrosa y más frecuente de lo que uno cree. Algunas instituciones ya están en la “dictadura de los programadores”. Quienes crean el sistema, y mueven sus hilos, son capaces de decir qué puede y qué debe hacerse. Se renuncia, lamentablemente, a la experiencia y riqueza organizacional en virtud de aquello que habrán de reflejar las pantallas. Se bifurca entonces la realidad en dos sentidos: lo que pasa en el mundo digital y lo que en realidad pasa en el mundo de las cosas “corrientes”. No pocas organizaciones, hay que recordarlo, produjeron una debacle financiera brutal al cierre de la década de los noventa del siglo pasado por el “divorcio” insalvable entre su realidad digital, lo que las pantallas decían, y la realidad económica devastadora que sus pantallas no les dijeron (o no quisieron admitir que les dijeron). Tenemos el afamado caso actual de Volkswagen, empresa de renombre y aparente solidez pero entregada a la “manipulación” de las pantallas y los datos con tal de posicionarse más y de mejor modo.

Cortesía
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Humanizar los sistemas no quiere decir incorporar someramente la variable del error humano como única alternativa. Justificación terrible y justiciera de la dictadura del programador: “No falla el sistema, falla quien lo usa”. Humanizar los sistemas es ir al encuentro de los usuarios, de quienes irán construyendo la base de conocimiento que otros aprovecharán. Ningún sistema ha podido construirse sin “probarse” en la cotidianeidad, en la vida misma de quienes lo operan. “Usamos” (palabra terrible) a las personas para aprovechar su experiencia, y una vez registrada la “programamos” y nos damos el lujo de “desechar” a aquellos que pusieron las bases para la infraestructura tecnológica pensando que el sistema “nunca fallará”.

Humanizar los sistemas, no solo es centralizar a las personas en los procesos. Es también reconocer lo que las personas, comunes y corrientes y sin luz azul en el rostro todo el tiempo, pueden contribuir a mejorar lo realizado a través de su conocimiento, de su experiencia, de su creatividad. Ponerle rostro a cada usuario es un enigma para el programador. Prefiere adivinar su perfil y sus necesidades inmediatas, pero rechaza el encuentro de la mirada. La tecnología de hoy es de suyo fría. A todos, a nosotros, nos corresponde dotarla de calidez y sentido. 

Cortesía PixaBay.Com
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Algunas preguntas para motivar tu reflexión: 

¿Qué estás haciendo en tu contexto para brindar humanidad a los fierros?

¿Qué podrías hacer para patentar la primacía de lo #humano sobre lo #digital? 

Ojalá te animes a compartir las ideas que esta reflexión haya podido suscitar.

Nos leemos la próxima semana con un nuevo Reto de la #eradigital.

¡Gracias por tu compañía!

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