Educación, Era Digital, Mis presentaciones

Valores y Virtudes, camino de formación

Gracias a la gentil invitación de #UNID, en sus sedes de #Coatzacoalcos y #Villahermosa, he tenido la oportunidad de vivir dos jornadas increíbles de trabajo como conferencista en las semanas recientes.

Acompañame a conocer, en una breve reseña, el núcleo del mensaje compartido.

No tengo duda alguna. Por ocasiones como estas es que me dedico a compartir mensajes con audiencias buscando un doble objetivo: a) por un lado, compartir información de interés y apoyo a quienes asisten a mis conferencias y, b) apoyar el encuentro de la persona con su propia motivación para encarar retos concretos en el panorama en que su experiencia se encuentra en “ejercicio”. En ambos casos, desde mi perspectiva, creo que se cumplieron estos dos cometidos de manera completa. Aprovecho para agradecer a las autoridades educativas y a los equipos logísticos de cada sede que hicieron posible, mediante su esfuerzo y entusiasmo, mi exposición y mi presencia. Desde luego, también siempre patente mi agradecimiento con quienes tuvieron la gentileza de escucharme.

A lo largo de la exposición no he buscado hablar solo de teorías, sino que he tratado de hacer patente la necesidad de “reconectarnos” con la humanidad en un contexto que la contradice y la obstaculiza en considerables oportunidades. Comentar sobre la necesidad actual de vivir valores y de convertirnos en personas virtuosas, a través de un proceso formativo, no es ocio axiológico. Sino que debe ser un ejercicio que nos permita encontrarnos y orientarnos ante la urgencia que vivimos en un mundo marcado por inequidades, contradicciones e injusticias miles. La humanidad es un sentido particular que debe imprimirse en quienes la materializarán. En ello, el papel del proceso educativo es determinante. Si el proyecto educativo no tiene como resultado hacernos mejores personas, seres más completos de cómo iniciamos, podrá “habernos” habilitado en “conocimientos” pero no habrá robustecido nuestro “corazón”.

Si la educación NO humaniza, hablemos de otra cosa y dediquémonos a otro asunto. Educar es ir al encuentro de la humanidad que existe en cada uno y potenciarla, amplificarla, desarrollarla.

La estrategia por excelencia, para humanizar desde el ámbito educativo, ha sido la promoción y exhortación a vivir valores y virtudes como un camino de formación disponible no solo a quien se educa sino a quien nos educa. Alumnos y profesores tienen delante de sí un reto: ¡obtener la mejor versión de sí mismos! Este proceso de “mejora personal continua” tiene que ser constantemente replanteado por el momento histórico en el que se realizará. En ello, la mecánica y lógica del aún naciente Siglo XXI imprime ciertas notas especiales que deben analizarse.

A través de la conferencia, logramos en concreto, las siguientes metas propuestas desde un inicio:

  • Que las y los participantes reconocieran la importancia de la formación humanística como parte medular del proceso educativo, valorando la formación en valores como una vía de maduración de virtudes.
  • Que las y los participantes identificaran las virtudes cardinales dentro del ámbito personal, familiar, educativo y social.
  • Que las y los participantes valorarán los beneficios de la formación humanística, fincada en valores universales y llevada a la práctica mediante las virtudes cardinales, en el desarrollo personal y profesional de las y los estudiantes.

Te comparto el material utilizado en la sesión, por si es de utilidad para ti.

¡Hasta la próxima reseña!