Decisión
Educación, Familia

La dictadura del “amor”

Campaña
Fotograma de Spot Publicitario Inmujeres

Basta escuchar el radio en México, en cualquier estación y a cualquier hora, para que sea uno bombardeado por el estribillo con el que la autoridad pública pretende enfrentar el espinozo tema de la educación sexual. Campaña dirigida a adolescentes que, sin temor a decirlo, reduce la visión de la sexualidad humana al mero uso de los genitales en aparente contexto de “seguridad”.

Bajo esta perspectiva la responsabilidad y la madurez se alcanza cuando el adolescente, o la adolescente, es capaz de colocarse un preservativo. Campaña de espejitos que para evitar el embarazo a edades tempranas y las infecciones de transmisión sexual promete la seguridad bajo la “dictadura” del amor. Si amas, puedes hacer lo que quieras es el mensaje que se brinda. No crean que es un parafraseo de San Agustín. El estribillo en un rock pegajosón con “frases poderosas”:

“Siento la magia del amor, y ahora quiero informarme, pero ¿cómo? ¿cómo le hago?

Si tienes edad para enamorarte, tienes edad para cuidarte”

Promete, además, la voz en off que si entras a la página oficial te enterarás de todo lo que hay que saber sobre “educación sexual” desde la perspectiva gubernamental para evitar riesgos y disfrutar al máximo la época con vida sexual activa.

Termina con la tripe afirmación:

Es tu vida, es tu futuro, hazlo seguro

Si realmente queremos enfrentar el problema, porque coincido que es como tal una problemática, tenemos que reflexionar algunos detalles ausentes en esta promoción de tres pesos. Otro día podríamos abordar la discusión de la información presente en la página web de la campaña, fuertemente focalizada al uso y conocimiento de métodos anticonceptivos aunque prometen “todo” sobre educación sexual.

Volviendo al Spot, tratemos de desmitificar la información pegajosa que se presenta como cierta cuando no lo es. Tres falacias compuestas podemos encontrar:

  1. Un adolescente, en pleno desarrollo, no experimenta como tal “la magia del amor” sino la “magia” de las hormonas. Todo un mundo de sensaciones y sentimientos nuevos que deben ser “contextualizados” a la amplitud de su persona donde, desde una perspectiva integral, el amor sí puede experimentarse. Pero para amar mucho en compromiso debe apostar cada uno de nosotros. Reducir la persona a un individuo que no puede resistirse a sus impulsos es mostrar una antropología deficiente, este es el trasfondo de la apertura del “spot”. 
  2. Ligar el enamoramiento al cuidado es una bonita teoría. El enamoramiento como fenómeno emocional puede ocurrir incluso en un niño o en una niña en 5to año de primaria. ¿Nos atrevemos a decir que un niño en estas edades es capaz de cuidarse a sí mismo? ¿Qué debe hacer un niño que se enamora y que desea “cuidarse”? ¿Debe recurrir a sus padres, primeros educadores, o bien acudir a “Papá Gobierno” que sí sabe lo que le conviene y le brinda opciones para que pueda iniciar su vida sexual activa cuando y como guste? Aquí la educación sexual, una formación que considero indispensable, se convierte en instrumento de adoctrinamiento para la población más jóven. Los papás y las mamás salimos sobrando en esta ecuación, se vulnera nuestro derecho como primeros educadores y el gobierno, en teoría con buena intención, quiere compartir “la verdad” con la población adolescente.
  3. La invitación a “hacerlo” seguro es sobre todo una promoción de la vida sexual activa bajo la perspectiva de “minimizar el riesgo”. He aquí la última falacia escondida. No hay nada en la vida que sea 100% seguro, más que la muerte misma que a todos nos espera. Prometer una seguridad absoluta al adolescente es reiterar el patrón de “convertirse” en grande cuando conviene y volver a la infancia a la primera oportunidad de desafío y reto. Es un decir “quiero todas las canicas, pero no estoy convencido de ponerme a jugar con ellas porque puedo perderlas”. Ninguna decisión en la vida se toma con seguridad absoluta, la posibilidad de fallo, de duda incluso, debe ser considerada dentro de la balanza de la consideración de consecuencias. Aquí parece que solo hay dos caminos: o te proteges o te enfermas/embarazas, pero no puedes dejar de “hacerlo” porque es tu vida, tu futuro que está en tus manos y no aprovecharlo sería un craso error.

“Ama y haz lo que quieras” desde la perspectiva agustiniana es un paradigma completamente diferente a las falacias escondidas que nos presenta la publicidad malintencionada que pretende no tengamos y ejerzamos nuestro pensamiento crítico. Cuando el gobierno en turno pretende asumir, en aras de la salud pública, las labores propias de la familia, de los padres y madres como primeros educadores, no tendremos un panorama alentador. El amor se vuelve el justificante de la “calentura”, el amor es la antítesis del propio amor. Decía Santo Tomás que el amor es el acto de la voluntad por el cual se busca el bien del otro, para el gobierno actual el amor es buscar tu bien únicamente. No hay encuentro, hay “episodios” de sexualidad “rota” de la persona y de su contexto integral. Con este panorama atrevo una profecía “no se reducirá el incremento de adolescentes con infecciones de transmisión sexual, ni los embarazos adolescentes”.

La educación sexual integral, que contextualiza desde la afectividad y el proyecto de vida, no es solamente una instrucción “técnica” sobre “metodos y herramientas” sino que sobre todo debe convertirse en una formación del carácter y de la capacidad de decidir en el verdadero sentido del amor humano: ¡un encuentro trascendente que nos perfecciona!

¡Hasta la próxima! 

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