Nerviosismo
Comunicación

Cómo aprovechar el nerviosismo del #conferencista

Me encuentro a unas horas de presentarme nuevamente ante público. Dicen que nadie es profeta en su tierra, y ahora que me dispongo a acudir a mi ciudad natal para presentarme los nervios pueden ciertamente acrecentarse. ¿Son siempre negativos los nervios del conferencista? ¿Debemos minimizarlos hasta hacerlos desaparecer? ¿Conviene que se presenten? Te comparto, de forma rápida mi opinión.

¿Cómo aprovechar los nervios en una presentación?

En primer lugar creo que la presencia de cierto nerviosismo es normal y necesaria.Los nervios tienen mala prensa, pero hay que tener una sana perspectiva sobre ellos. El gran orador Marco Tulio Cicerón así lo expresaba:

“Personalmente, siempre estoy muy nervioso cuando empiezo a hablar. Cada vez que pronuncio un discurso me siento como si me estuviera sometiendo a un juicio, no solo sobre mi capacidad, sino también respecto a mi carácter y mi honor. Temo dar la impresión de que prometo más de lo que puedo cumplir, lo que indicaría una completa irresponsabilidad, o de que podría hacerlo mejor, lo que indicaría mala fe e indiferencia”.  (Citado en LEITH, Sam., ¿Me hablas a mí? La retórica de Aristóteles a Obama., Ed. Taurus., 2012., pág.128)

El nerviosismo entonces nos puede llevar, divertida paradoja, a cumplir la responsanbilidad que experimentamos y a dar lo mejor de nosotros mismos. He comentado en diversos foros que el conferencista que no teme, aunque sea un poco, el momento de presentarse, es probablemente un expositor que se ha anestesiado sobre la trascendencia de su labor y puede ocurrir que la ausencia de nerviosismo sea perjudicial. Creo que los nervios antes de una presentación, y durante una presentación misma, nos activan el sentido de alerta y de precaución ante cada cosa que se dice y se hace. Cierto es, sin embargo, que si no se controlan tienden a la parálisis me parece que sabiéndolos manejar pueden complicarlo todo.

Visualizo el nerviosismo como una mecánica de focalización de energía que, sabiéndola manejar, puede incrementar la eficacia del expositor. Prefiero ser un conferencista con el sentido de alerta al 100% que un conferencista que se fía de sí mismo y que al sentirse “en terreno seguro siempre” tiende a tropezar.

Miedo
Cortesia PixaBay.Com

¿Qué te puedo recomendar para canalizar adecuadamente el nerviosismo? 

  1. Prepárate copiosamente para una presentación. En otras ocasiones he recomendado la norma de que por cada hora de presentación son 10 horas de preparación. Creo que, la normalidad del nerviosismo puede darse en virtud de la preparación del tema y del conferencista para la presentación. A mayor preparación y dominio del tema será más fácil conectar con el lado positivo del “nerviosismo”.
  2. Genera una planeación de tu conferencia, considerando los movimientos y énfasis a utilizar en cada una de las partes que deseas potenciar frente a la audiencia. Recurre a mis recomendaciones para iniciar con fuerza tu conferencia, para crear ejemplos y para cerrar con fuerza tu presentación.
  3. Ensaya de forma previa tu presentación. Busca incluso grabarte en audio o en vídeo para que puedas detectar algunos vicios comunicativos o errores que podrías corregir. Dedícale tiempo a evaluarte a ti mismo.
  4. Un día antes de la presentación, conviene que revises con un breve repaso mental las ideas principales, que te pongas a reflexionar sobre el sentido de tu actividad (el objetivo inmediato que persigues frente a la audiencia). Incluye en esta revisión los elementos logísticos que están bajo tu control (puedes apoyarte en mis recomendaciones para prevenir los imprevistos logísticos).

No debemos tener miedo a los nervios, debemos tener miedo a no tener temor de equivocarnos. Recuerda que si te preparas bien podrás canalizar el nerviosismo en beneficio de tu presentación y en beneficio de tu audiencia.

¡Hasta la próxima!