Educación

Anthropologia Conapensis

Ya escribía previamente sobre este tema en “La dictadura del amor” pero ni tardos ni perezosos los grandes “publicistas” de agencias ideológicas gubernamentales ya tenían preparado el segundo, tercero, cuarto y demás capítulos de esta historia. Y heme aquí, también, prolongando la reflexión ante la “colonización ideológica” de la que somos objeto, de forma obsesiva, en cada uno de los medios de comunicación a los que podemos acceder.

Si el spot anterior justificaba sus argumentos en virtud del “amor” como motivo para todo y para todos los gustos y caprichos, en un endeble romanticismo alejado de la realidad de la vida humana, los que ahora nos bombardean de forma inclemente nos permiten conocer la “antrolología” de la Conapo y demás agencias gubernamentales.

¿Cómo consideran a la persona, y a los jóvenes, en estas versiones musicalizadas de la vida “segura”? 

Muy sencillo, las personas, y sobre todo los jóvenes, somos animales irracionales incapaces de dominar nuestros impulsos. Actuamos y seguimos nuestro instinto que no podemos refrenar (por eso afirman los protagonistas de estos spots que no “salen” sin condones y que siempre los llevan a mano por si acaso). Actuamos obligados por la “calentura” pero podemos ser “inteligentes”: ¡podemos ser responsables y recurrir al látex y demás métodos y técnicas para evitar, según la falsa aseveración, embarazos e infecciones!  Continuan con los espejitos; nos venden la “reducción del riesgo” como la negación de la posibilidad, aunque sea muy ligeramente estadística significativa, de contagio o de embarazo. Disminuir el riesgo no significa nulificarlo. 

Como la CONAPO, y el gobierno que la fomenta y promueve, piensa que somos animales sujetos a nuestros instintos y no seres humanos capaces de dotar de sentido y significado nuestras acciones buscan claramente “adiestrarnos” y no formarnos. Nos premian con estímulos, como perros de Pavlov, a partir de escenarios forzados pero “modernos”, “actuales” y que “seguramente impactarán en las y los adolescentes”. Se los digo fácil y se los digo pronto:  ¡habrá todos los spots que ustedes gusten y manden, habrá todas las sesudas campañas publicitarias pero hasta que no entiendan, desde las altas esferas, que están tratanto con personas y no con animales, no veremos una reducción en los embarazos adolescentes y en las infecciones de transmisión sexual en nuestro país! Así como repartir computadoras y tabletas electrónicas no garantiza una mejora del proceso educativo, así repartir, promocionar, ensalzar y presumir condones no solucionará el grave problema en el que estamos. 

En la ética clásica podríamos decir que se trata como “acto del hombre” lo que en sí mismo es un “acto humano”, la reproducción para el varón y la mujer es un medio y un lenguaje de supervivencia, es la continuidad sobre la tierra. El acto sexual, el ejercicio activo de la sexualidad,  no es ni debe ser un “objeto de consumo”. Este tipo de publicidad, de colonización ideológica disfrazada de política pública, reduce la sexualidad a algo parecido a las funciones biológicas básicas carente de moralidad y de contexto preciso para su ejercicio. No se espanten, no lo dice un “mocho oscurantista” como el que esto escribe:

Me parece que afirmar que el acto sexual es una acción espontánea, análoga al sueño o a alimentarse, es una grave ignorancia. La existencia del mundo depende del acto de multiplicarse, de la procreación, diríamos nosotros, y puesto que el mundo es dominio de Dios y de su poder, el acto de multiplicarse, para nosotros procreación, debe estar sometido a la norma, que mira a salvaguardar el desarrollo de la vida sobre la tierra. El hombre que tenga esto presente, aspirará a cualquier coste al dominio de sus sentidos y adquirirá la ciencia necesaria para promover el crecimiento físico y espiritual de su prole. Los frutos de esta ciencia llegarán a las generaciones posteriores, además de utilizarlos para el disfrute propio

Mahatma Ghandi

Para CONAPO sin embargo la sexualidad es momentánea, es plástica, es de látex. No hay que ser brillantes tampoco, detrás de tanta promoción habría que saber cuánto ganan las empresas dedicadas a los preservativos. Bonito negocio pensar que somos animales, lucrativo diría yo. Con hueso baila el perro. Con reducir a los jóvenes de personas a seres irracionales, a quienes conviene amaestrar, se le pone un gran terreno fértil a quien aprovecha el uso consumista de la sexualidad.

Hombre Plástico
Cortesía PixaBay.Com

Pero en fin: ¡”háganlo seguro”, a fin de cuentas ciudadano, futuro votante, “es tu vida” y “tu vida en cuanto persona” me tiene sin cuidado! Papá Gobierno solo debe asegurarse que no representes un riesgo social y una carga fiscal: ¡tu vida, tus sueños, tu afectividad, tus esperanzas, tus temores, tus alegrías, tus tristezas, tus dudas, tus certezas, no son relevantes! Todo eso es prescindible,  tu persona es plástica y por lo mismo descartable. Para CONAPO somos animales; y, más aún, animales desechables como los condones que tanto alaba y ensalza.