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Familia

Experiencias exitosas: La Familia

En todo ámbito social solemos buscar aprendizajes ya instaurados que nos permitan aprovechar al máximo diversas potencialidades en lo personal y en lo profesional. En la empresa, en las organizaciones, en las escuelas, incluso dentro de la administración pública para políticas o estrategias, solemos iniciar búsquedas diversas para conocer a detalle lo que modelos, esquemas y metodologías ya probadas nos ofrecen. Se reconoce en el conjunto de actividades y prácticas un beneficio evidente en su réplica. Pareciera que la vida social no puede comprenderse sin el “benchmarking”. No solo es actividad especulativa, estamos esperando realmente que el conocimiento de experiencias exitosas iluminen y acompañen nuestra propia práctica. Analizamos experiencias para iluminar nuestra acción particular.

Sin embargo, contradicción andante es el ser humano, en muchas ocasiones aunque se conoce ya el camino “largo para llegar a casa de la abuela” preferimos buscar caminos más cortos, pensando que la vuelta será menos engorrosa y el resultado será mejor. Me explico: aunque podemos encontrarnos experiencias exitosas, preferimos “sacarnos” alternativas de la manga, en muchas ocasiones únicamente amparados en el “pues yo creo que es lo mismo”; para garantizar aparentes eficacias nos dedicamos a improvisar sin ton ni son.

De fondo, me parece que eso sucede actualmente con el tema del así llamado “matrimonio igualitario”. Tenemos cantidad destacada de estudios y acercamientos que reconocen que una familia, consolidada en un matrimonio funcional de varón y mujer, ofrece las mejores condicionantes, variables y estimulantes para el desarrollo positivo de las personas en el contexto de crianza, educacion y formación.

En diversos foros he planteado la pregunta ¿cuál es el beneficio del matrimonio homosexual?; aún no encuentro alguien que me explique qué beneficio pueden aportar que no aporte ya a la vida social, el matrimonio de varón y mujer. Si el matrimonio de varón y mujer es la práctica exitosa, ¿no deberíamos apoyarlo y fomentarlo ante sus propios retos y oportunidades en lugar de estar queriendo reinventar a la sociedad y poner las íes sobre los puntos? Si muchos males y situaciones de desigualdad se han dado por el incumplimiento de la llamada y misión verdadera del Matrimonio y la Familia Natural, ¿no es más conveniente fortalecer a la institución, apoyarla, promoverla e impulsarla para que logre su máximo potencial? ¿por qué buscamos através de la ideología y de la negación de la realidad, y de paso de la biología en sí misma, crear realidades “paralelas” y “artificiales” que no garantizan nada a ciencia cierta?

No hay condiciones de igualdad, en cosas que, por su mismo sentido, son diferentes. Y eso no implica discriminación, aunque la ideología de “lo actual”, “lo moderno”, “lo progresista”, “lo libertario” y lo políticamente correcto se empeñe en vociferar que el acceso al matrimonio es hoy por hoy solo para unas preferencias y no para todas. Y claman con especial insistencia, que debe ser un “derecho” para todos y todas, independientemente de los resultados sociales que las estructuras de suyo ofrecen a la comunidad. Ser papá y ser mamá, no son “etiquetas” o “roles” aislados y contrapuestos, la paternidad y la maternidad, así como varón y mujer, no son detalles “accesorios” que pueden sustituirse en ámbitos de artificialidad. Nuestra realidad no está sujeta únicamente a nuestros deseos y aspiraciones, negarla y modificarla a nuestra voluntad no supone un verdadero cambio en lo sustancial. Prescindir de la complementariedad entre varón y mujer en la vida social que se proyecta desde la familia, como ha dicho el Papa Francisco, supone una renuncia a pensar el diálogo, el encuentro. Es más fácil negar la diferencia sexual que pensarla, es más sencillo pensar que la biología no tiene relevancia que encuadrar, dentro de la integralidad de la persona, la realidad misma de lo que uno es. 

Familia y Naturaleza
Cortesía PixaBay.Com

¡Hasta la próxima!