Familia, Liderazgo

La Familia, mina para el capital humano

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Cortesía PixaBay.Com

En días pasados tuve el privilegio de compartir con diversos matrimonios una pequeña reflexión sobre la familia como fuerza transformadora de la sociedad. Durante mi intervención compartí, desde la perspectiva económica y sociológica, cómo podemos encontrar en la familia una fuente del así llamado “capital humano”. Creo que yo mismo no había reflexionado lo suficiente al respecto, y hoy quiero compartir las ideas que han estado presentes en mi mente desde ese momento, y desde el instante, rico en diálogo, que pude sostener con uno de los participantes al terminar mi intervención. Cosa que me hace pensar, nuevamente, que cuando uno es conferencista recibe más de lo que da. Sin duda alguna.

El uso de la palabra “fuente”, si bien me parece en primer lugar adecuado, no me permite la profundidad deseada. La fuente por sí sola hace que el agua brote; el “capital humano” la suma de recursos educativos, formativos y valorales de las personas, que les permiten responder mejor al contexto y transformarse así mismos en un factor de cambio positivo del entorno, no brota en muchas ocasiones de forma inmediata, no está ahí dispuesta para que nosotros solo acerquemos la cubeta y “recojamos” lo que nos ofrece. El capital humano debe ser buscado arduamente; creo que la expresión más adecuada a este respecto, es que la familia es la mina donde podremos encontrar la veta donde ese capital puede ser adecuadamente aprovechado. 

La minería, como actividad, profesión y detonante económico, construyó nuestro mundo. Aún hoy es una actividad sustantiva y necesaria. En ocasiones, hay que reconocerlo, se regodeaba en esquemas injustos: ¡la verdadera riqueza no era lo que sacaban de las piedras, sino las manos que efectuaban ese trabajo! Hay más valor en las manos agrietadas de los mineros, que en los lingotes de oro acumulados y cuidados con enfermizo recelo. Pero estos temas pertenecen a otro momento y debo evitar distraerme.

La familia se nos revela como la mina natural donde es posible encontrar la veta del capital humano, clave del desarrollo en un mundo convulso como el nuestro.

Esto parece una verdad de perogrullo: “encontraste el hilo negro”, podrán pensar los lectores con risa socarrona. Pareciera algo verdaderamente aceptado y asimilado pero, debo decirlo, poco practicado. No tratamos, en la esfera pública, con el debido respeto la importancia de la familia según le corresponde. Si verdaderamente comprendiéramos que a través de ella el progreso es realmente posible, nuestra actitud ante dicha institución sería considerablemente distinta. Pensemos en acciones y programas gubermanetales ya de sea de orden federal, municipal y estatal. Probablemente encontraremos que la mayoría de las estrategias y políticas públicas van diridigos a personas en concepciones individualistas: apoyo a la mujer, al anciano, al niño escolta, a la persona con discapacidad, etc. No hay programas que tengan como destinaria, como sujero social, a la institución familiar fincada en varón y mujer para el apoyo mutuo y la procreación. Cacareamos la relevancia de la familia solo en el discurso pero no ofrecemos alternativas reales para fortalecerla.

Todos queremos extraer la mejor “producción” humana de la familia, pero no hacemos nada por mantener la mina en óptimo funcionamiento. Explotamos pero no procuramos, aprovechamos pero no organizamos, cosechamos pero no preveemos. Y así, hoy en día, muchas familias que han aportado a la vida social ciudadanos, ciudadanía, participación, redes sociales cimentadas en confianza, entre muchos otros “inputs”, se encuentran abandonadas como la mina que ilustra esta entrada. Dejadas de lado, ignoradas y hoy por hoy, vilipendiadas, por “minas artificiales” que prometen en esquemas de igualadad los mejores “rendimientos”, “la mejor producción”. La familia se enfrenta a una crisis epocal, no es la primera ni es la última, pero esta es particularmente virulenta.

Todo beneficiario del capital humano hoy en día, léase organizaciones, instituciones, gobiernos, corporaciones, etc, buscan tres elementos fundamentales en sus colaboradores, empleados, agremiados: conocimiento práctico técnico, habilidades interpesonales y, en mayor o menor medida, liderazgo. Los reclutamientos, muchos de ellos como procesos determinados, exploran y analizan estas tres vertientes. Sin embargo, si realmente queremos aprovechar la veta del capital humano que brinda la familia como mina de la que “extrae” la verdadera riqueza, debemos reconocer el importante núcleo personal que cada uno aporta a la vida organizacional. Ahí está el corazón de la veta del “mineral” que buscamos en las profundidades con tanta preocupación. Resumo en el siguiente esquema, que pudo ser precisado gracias al diálogo con mi interlocutor:

Núcleo personal
Esquematización del valor personal del capital humano

 

Los beneficiarios del mineral del capital humano pueden, si así lo consideran necesario incidir, mediante procesos formativos y de capacitación, en las tres puntas del triángulo. Pero el centro es para las organizaciones e instituciones un nivel difícil de alcanzar. Puede desarrollar técnica pero no pueden consolidar humanidad. Esa no se aprende, no se asimila, en el ámbito profesional de manera directa como el ejemplo de la fuente que daba al inicio. El núcleo personal es añejado con el tiempo como los buenos vinos, su preparación, involucra agentes en los que priva una lógica no necesariamente utilitaria o económica. Esto en sí mismo es una paradoja: necesitamos el capital humano para activar los procesos productivos y económicos, pero ese capital particular se amasa en ambientes y contextos donde la utilidad, productividad, eficiencia, y tantos otros técnicismos, son variables no sustantivas del proceso. En la Familia nuestro valor principal como personas se actualiza en el día a día, en la relación interpersonal, en la confianza, en los errores, en los aprendizajes, en el perdón. Esquemas no necesariamente financieros. Por ello para las organizaciones e instituciones, con lógicas determinadas por el mercado, abordar lo humano se revela como una tarea imposible de acometer. La familia es entonces la mejor aliada de la empresa, de la organización. Ella entrega su preciada veta y es momento de que quienes la han recibido puedan apoyarle de mejor manera.

Este es sin duda un tema apasionante, apenas hoy se comparten algunas pinceladas; dejo algunas preguntas para la reflexión, según tu sector y ámbito de desarrollo:

  • ¿Qué haces dentro de tu organización e institución para reconocer la importancia de la familia en el proceso de negocio y/o trabajo?
  • ¿Qué mecanismos de apoyo, solidaridad y subsidiariedad, posees dentro de tu organización para fomentar la realidad de la familia?
  • ¿Qué programas o políticas concretas podemos impulsar para apoyar la integración de las familias que participan en nuestro ámbito inmediado?
  • ¿Cómo romper la lógica asistencialista que rodea el apoyo y promoción de la familia y encontrar mecanismos para reconcer su identidad como un sujeto social particularmente relevante para la vida social?

Espero que para ti, como lo ha sido para mí, esta reflexión sea de utilidad.

¡Hasta la próxima! 

Catolicismo, Era Digital, Liderazgo

Proyecto Wojtyla mediante Silk

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He iniciado desde hace algunas semanas la sistematización de información con la que cuento sobre Karol Wojtyla. He decidido compartir aquellos datos que he ido recopilando con el tiempo. Me parece que ir sumando y compartiendo con los lectores, aquellos elementos que me llevan a reconocer a Wojtyla no solo como un pensador innovador sino como un verdadero protagonista de su tiempo, pueden ayudarme a progundizar mi propia reflexión y postura sobre la riqueza compartida en el pensamiento que este hombre ha heredado, en virtud de su misión pastoral, al mundo y a la Iglesia.

¿Qué elementos consideran este proyecto?

  1. Recuento biográfico con imágenes y con una clasificación particular sobre las dimensiones personales, artísticas, pastorales, profesionales y mundiales que construyeron el entorno vital de Wojtyla. 
  2. Recuento y presentación de textos teológicos y filosóficos previos al pontificado. 
  3. Recuento y presentación de textos publicados durante el pontificado; incluyendo las encíclicas, con ligas de acceso directo a la página de Vatican.Va
  4. Recuento y presentación de textos sobre el pensamiento filosófico de Karol Wojtyla (por conformar). 

Muestra de visualizaciones de los datos y elementos compartidos en el proyecto.

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La idea es que este proyecto pueda incrementarse, no solo en la exposición presente de la información, sino que puedan irse aportando mayores datos para lograr una profundización mayor en la vida y en el pensamiento de Karol Wojtyla, sobre todo pensando en las nuevas generaciones que no le conocieron y que no compartieron con él un mismo tiempo histórico.

Para lograr este proyecto estoy explorando, aprendiendo incluso, una nueva herramienta denominada Silk. Esta interfaz y programación particular, permite visualizar datos y publicar páginas para generar la construcción de una historia interactiva que permita al usuario consultar la información como más le conviene. Una manera para hacer propios los datos de interés  previamente sistematizados.

Te invito a conocerlo. Puedes acceder en el siguiente enlace: 

http://goo.gl/kMfcft

Espero tus comentarios y deseo que sea de utilidad si tú, como yo, quieres profundizar en el conocimiento y aprovechamiento de la filosofía, la teología y la actividad pastoral de Karol Wojtyla (S.S. Juan Pablo II).

¡Hasta la próxima! 

Era Digital

¡Recien llegados!

Nuevas adquisiciones en la biblioteca, prometo pronta reseña sobre #EraDigital. ¡No te las pierdas!

Vivir Conectados
ISBN: 978-987-545-500-9
Obsesión digital
ISBN: 978-987-545-591-7
Guerras de Internet
ISBN: 978-987-3752-27-8

cultura_conectividad

Agradezco la generosa donación al acervo personal.

 

¡Hasta la próxima! 

Catolicismo, Familia

Clave de comprensión

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Cortesía PixaBay.Com

Quienes nos dedicamos al estudio de la familia natural, a su difusión y promoción como agente no solo relevante sino trascendental en el orden social, enfrentamos considerables mitos y verdades a medias que en diversos foros y ámbitos se fomentan con carencia de nobleza respecto nuestra propia actividad.

Me ha tocado escuchar dichos descalificativos en carne propia, me ha tocado intentar brindar una respuesta, en ocasiones he tenido que soportar insultos y adjetivos, haciendo acopio de toda mi paciencia posible. Una de estas “bellezas” que suelen expresar sobre quienes defendemos la postura de la familia natural, fincada en el matrimonio entre varón y mujer, es que únicamente hacemos partir nuestra argumentación desde juicios de valor. Que no tenemos “profundidad” en el pensamiento, y que únicamente nos dedicamos a repetir “dogmas” y “verdades de fe” como si fueran “mantras” que cansan a las audiencias. 

El mensaje sobre la Familia y el Matrimonio que deseamos compartir quienes a esto nos dedicamos como vocación de vida, a partir del estudio, la dedicación profesional y la reflexión humana ordenada al conocimiento, podrá no consentir con todos y no “caerle” bien a las mayorías mediáticas del “aquí y ahora”. Pero descalificar nuestra postura, sin conocerla a fondo, sin meditarla y sopesarla, es en sí misma una actitud totalitaria. Es un decir, “como NO piensa igual que yo, NO tiene derecho a expresar su postura y debe ser silenciado y desacreditado”. Evitar el diálogo, negar al otro la posibilidad de plantear su postura aduciendo hipersensibilidad en la posibilidad de “discriminación”, es una recurrencia actual en el debate contemporáneo. Lo vemos en diversos sectores, pero muestra su estructura profunda en el debate actual, que se vive en el País, sobre la iniciativa presidencia del así llamado “matrimonio igualitario”. Quienes están a favor de dicha propuesta son “progresistas”, “promotores de los verdaderos derechos humanos”, “defensores del amor humano”, “favoreceredores del verdadero desarrollo social”. Quienes estamos en contra… bueno, ya se imaginará el lector, y no repetiré aquí esos descalificativos recurrentes. ¿Así o más maniqueismo?

Una realidad que es necesario denunciar es que quienes no resisten la argumentación en contra, encuentran en el hecho religioso un motivo de descalificación a priori. La religión es “no científica” y por ello el dato religioso no tiene nada que aportar a la reflexión pública del tema. Sin embargo, la “reflexión del tema” y el “resultado del debate” tienen por intención, secundaria u oculta según se vea, modificar el mismo hecho religioso. El debate entre lo público y lo privado no podría ser más álgido. Por un lado, se desacredita cualquier planteamiento que “huela a incienso” pero por otro se pretende regular “la calidad” y “cantidad” del incienso;  de fondo “modificar” el mismo hecho religioso para que se haga conveniente a la ideología, que significa beneficios específicos, se encarna en un objetivo largamante esperado.

Hace no muchos años los círculos académicos, políticos y culturales, de orientación marxista y materialista, proclamaban sin cesar la esperada “muerte de la familia” como institución que prolongaba y garantizaba la desigualdad alineante y por ello impedía la liberación. La familia ganó esa batalla cultural, sigue aquí a pesar de los “pronósticos“, pero se enfrenta a un nuevo embate específico que podría resumirse en las siguientes interpretaciones:

 “si no pudimos matarla, es necesario reprogramarla”, “darle un nuevo contenido a la estructura previamente definida”, “consigamos la pluraridad de diversos arreglos de hogar y démosle a todos, bajo un mismo paraguas, la investidura social de la familia”.

En resumen, dar gato por liebre. La vieja práctica del trueque del espejo a cambio del oro. Una vena colonialista se descubre; una vieja práctica de conquistadores envuelta en el terciopelo, en el arcoiris, en la defensa del amor, en los derechos humanos “reconstituidos” a voluntad en aras de mejoras y progresos aparentes.

Nuestra argumentación no carece de lógica sino que retoma, tanto de la filosofía como de diversas ciencias humanas, aportes fundamentales para la comprensión y difusión del mensaje de la relavancia del binomio matrimonio-familia desde la complementariedad varón y mujer. El mensaje que compartimos se fundamenta, no solo en una interpretación religiosa de la vida del ser humano, en una comprensión específica de ser humano. Una perspectiva que, asumiendo la dimensión espiritual y religiosa, exige el conocimiento interdisciplinario que debe abrirse al conocimiento profundo de la experiencia humana, de aquello que nos hace verdaderamente humanos. 

El personalismo, en rigor el personalismo cristiano, con la derivación en una metafísica del amor y el reconocimiento de la dignidad antropológica en el contexto dialógico y reflexivo, nos permite encuadrar la afectividad humana y la relación que esta posee con la filosofía del ser, con los trascendentales filosóficos clásicos, articulando el fundamento de la comunión entre personas, hecha realidad por la decisión libre del “Don de sí”, que posibilita la vida de la familia no solo como instución social y jurídica, sino como verdadero entorno natural o ámbito  existencial de la persona humana. Cfr., MELINA, Livio., Perspectivas de investigación y enseñanza del Instituto Juan Pablo II., en Identidad, Misión y Proyecto., Pontificio Instituto Juan Pablo II., 2013. 

Esto implica:

  • Reconocer y acrecentar la realidad familiar como una “communio personarum”, una comunidad de personas en actitud de encuentro sobre experiencias vitales definitivas: el nacimiento, el amor, el trabajo, la muerte.
  • Comprender y defender la diferencia sexual entre varón y mujer, frente a posturas ideológicas qué, negando la evidencia biológica, siembran la aparente decisión de que lo que se es, únicamente depende de la mera voluntad de la persona desconociendo el dato objetivo que la realidad aporta.
  • Valorar y promover la aportación del matrimonio y la familia, nacida de la unión de varón y mujer, en las esferas sociales, jurídicas y culturales. Reconocerle como un sujeto social dentro del orden más amplio de la vida comunitaria, aplicando y respetando los principios básicos: subsidiariedad, solidaridad y bien común.
  • Reconocer y profundizar en el designio específico, en el orden de la misma creación, para la unión entre varón y mujer. No es casual, no es aleatoria, la diferencia sexual. Tiene un por qué, y sobre dicho por qué, debemos profundizar.

Una clave de comprensión, pues estas ideas que ahora expreso en su mayoría se deben al análisis de Livio Melina a quien me permito citar y referir, se resumiría en el siguiente esquema que comparto en modalidad de mapa mental:

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De igual forma, comparto algunos textos básicos, a modo de bibliografía sugerida, para aquellos que deseen profundizar en esta perspectiva.

Bibliografía sugerida:

  • S. S. Benedicto XVI (2009) Pensamientos sobre la familia. 2a edn. México D.F.: Obra Nacional de la Buena Prensa.
  • S. S. Francisco (2016) Amoris Laetitia. Madrid: Palabra.
  • S. S. Juan Pablo II (1981) Familiaris Consortio. México D.F.: Librería Parroquial de Claveria.
  • S.S. Juan Pablo II (2014) El amor humano en el plan divino. Las catequesis sobre el cuerpo y el matrimonio. Volúmen I y II. México D.F.: Pontificio Instituto Juan Pablo II para la Familia – San Pablo.
  • Andrés Gallego, J. and Pérez Adán, J. (eds.) (2001) Pensar la Familia. Estudios Interdisciplinares. Madrid: Palabra.
  • Buttiglione, R. (1999) La persona y la familia. Translated by Antonio Esquivias. Madrid: Palabra.
  • D´Agostino, F. (2002) Elementos para una filosofía de la familia. Translated by Tomás Melendo Granados. 2a edn. Madrid: RIALP.
  • Melina, L. (2013) Por una cultura de Familia: El lenguaje del Amor. México D.F.: Pontificio Instituto Juan Pablo II para la Familia.
  • Ratzinger, J. (2015) Permanecer en el amor. Una visión teológica del matrimonio y la familia. Translated by Félix Menéndez Díaz. Madrid: BAC.
  • Scola, A.C. (2001) Hombre-Mujer/ man-woman: El Misterio Nupcial. Translated by Jesús Sanz Montes and Gabriel Richi Alberti. Madrid: Ediciones Encuentro Sa.
  • Wojtyla, K. (2000) El Don del Amor. Escritos sobre Familia. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
  • Wojtyla, K. (2000) El Don del Amor. Escritos sobre Familia. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

¡Hasta la próxima! 

Catolicismo, Familia

La Familia y la Ideología del Mal

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San Juan Pablo II en su visita al Campo de Concentración de Oswiecim y Brzezinka. Primera visita pastoral a Polonia 1979.

 

“Pero si el hombre por sí solo, sin Dios, puede decidir lo que es bueno y lo que es malo, también puede disponer que un determinado grupo de seres humanos sea aniquilado. Determinaciones de este tipo se tomaron, por ejemplo, en el Tercer Reich por personas que, habiendo llegado al poder por medios democráticos, se sirvieron de él para poner en práctica los perversos programas de la ideología nacionalsocialista, que se inspiraba en propuestas racistas. Medidas análogas tomó también el Partido Comunista en la Unión Soviética y en los países sometidos a la ideología marxista. En este contexto se perpetró el exterminio de los judíos y también de otros grupos como los gitanos, los campesinos de Ucrania y el clero ortodoxo y católico en Rusia, en Bielorrusia y más allá de los Urales. De un modo parecido se persiguió a todas las personas incómodas para el sistema, como por ejemplo, a los ex combatientes de septiembre de 1939, a los soldados del Ejército nacional en Polonia al terminar la Segunda Guerra Mundial o a los intelectuales que no compartian la ideología marxista o nazi. Generalmente se trataba de exterminio físico, pero a veces también de una destrucción moral: se impedía más o menos drásticamente a la persona el ejercicio de sus derechos.

A este propósito, no se puede omitir la referencia a una cuestión más actual que nunca, y dolorosa. Después de la caída de los sistemas construidos sobre las ideologías del mal, cesaron de hecho en esos países las formas de exterminio apenas citadas. No obstante, se mantiene aún la destrucción legal de vidas humanas concebidas, antes de su nacimiento. Y en este caso se trata de un exterminio decidido incluso por parlamentos elegidos democráticamente, en los cuales se invoca el progreso civil de la sociedad y de la humanidad entera. Tampoco faltan otras formas graves de infringir la ley de Dios. Pienso, por ejemplo, en las fuertes presiones del Parlamento Europeo para que se reconozcan las uniones homosexuales como si fueran otra forma de familia, que tendrían también el derecho a la adopción. Se puede, más aún, se debe, plantear la cuestión sobre la presencia en este caso de otra ideología del mal, tal vez más incidiosa y celada, que intenta instrumentalizar los derechos del hombre en contra el hombre y en contra la familia”

S.S. Juan Pablo II., Memoria e Identidad. Conversaciones al filo de dos milenios., Ed. Planeta., México., 2005., p. 24-25