Catolicismo, Familia

Clave de comprensión

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Cortesía PixaBay.Com

Quienes nos dedicamos al estudio de la familia natural, a su difusión y promoción como agente no solo relevante sino trascendental en el orden social, enfrentamos considerables mitos y verdades a medias que en diversos foros y ámbitos se fomentan con carencia de nobleza respecto nuestra propia actividad.

Me ha tocado escuchar dichos descalificativos en carne propia, me ha tocado intentar brindar una respuesta, en ocasiones he tenido que soportar insultos y adjetivos, haciendo acopio de toda mi paciencia posible. Una de estas “bellezas” que suelen expresar sobre quienes defendemos la postura de la familia natural, fincada en el matrimonio entre varón y mujer, es que únicamente hacemos partir nuestra argumentación desde juicios de valor. Que no tenemos “profundidad” en el pensamiento, y que únicamente nos dedicamos a repetir “dogmas” y “verdades de fe” como si fueran “mantras” que cansan a las audiencias. 

El mensaje sobre la Familia y el Matrimonio que deseamos compartir quienes a esto nos dedicamos como vocación de vida, a partir del estudio, la dedicación profesional y la reflexión humana ordenada al conocimiento, podrá no consentir con todos y no “caerle” bien a las mayorías mediáticas del “aquí y ahora”. Pero descalificar nuestra postura, sin conocerla a fondo, sin meditarla y sopesarla, es en sí misma una actitud totalitaria. Es un decir, “como NO piensa igual que yo, NO tiene derecho a expresar su postura y debe ser silenciado y desacreditado”. Evitar el diálogo, negar al otro la posibilidad de plantear su postura aduciendo hipersensibilidad en la posibilidad de “discriminación”, es una recurrencia actual en el debate contemporáneo. Lo vemos en diversos sectores, pero muestra su estructura profunda en el debate actual, que se vive en el País, sobre la iniciativa presidencia del así llamado “matrimonio igualitario”. Quienes están a favor de dicha propuesta son “progresistas”, “promotores de los verdaderos derechos humanos”, “defensores del amor humano”, “favoreceredores del verdadero desarrollo social”. Quienes estamos en contra… bueno, ya se imaginará el lector, y no repetiré aquí esos descalificativos recurrentes. ¿Así o más maniqueismo?

Una realidad que es necesario denunciar es que quienes no resisten la argumentación en contra, encuentran en el hecho religioso un motivo de descalificación a priori. La religión es “no científica” y por ello el dato religioso no tiene nada que aportar a la reflexión pública del tema. Sin embargo, la “reflexión del tema” y el “resultado del debate” tienen por intención, secundaria u oculta según se vea, modificar el mismo hecho religioso. El debate entre lo público y lo privado no podría ser más álgido. Por un lado, se desacredita cualquier planteamiento que “huela a incienso” pero por otro se pretende regular “la calidad” y “cantidad” del incienso;  de fondo “modificar” el mismo hecho religioso para que se haga conveniente a la ideología, que significa beneficios específicos, se encarna en un objetivo largamante esperado.

Hace no muchos años los círculos académicos, políticos y culturales, de orientación marxista y materialista, proclamaban sin cesar la esperada “muerte de la familia” como institución que prolongaba y garantizaba la desigualdad alineante y por ello impedía la liberación. La familia ganó esa batalla cultural, sigue aquí a pesar de los “pronósticos“, pero se enfrenta a un nuevo embate específico que podría resumirse en las siguientes interpretaciones:

 “si no pudimos matarla, es necesario reprogramarla”, “darle un nuevo contenido a la estructura previamente definida”, “consigamos la pluraridad de diversos arreglos de hogar y démosle a todos, bajo un mismo paraguas, la investidura social de la familia”.

En resumen, dar gato por liebre. La vieja práctica del trueque del espejo a cambio del oro. Una vena colonialista se descubre; una vieja práctica de conquistadores envuelta en el terciopelo, en el arcoiris, en la defensa del amor, en los derechos humanos “reconstituidos” a voluntad en aras de mejoras y progresos aparentes.

Nuestra argumentación no carece de lógica sino que retoma, tanto de la filosofía como de diversas ciencias humanas, aportes fundamentales para la comprensión y difusión del mensaje de la relavancia del binomio matrimonio-familia desde la complementariedad varón y mujer. El mensaje que compartimos se fundamenta, no solo en una interpretación religiosa de la vida del ser humano, en una comprensión específica de ser humano. Una perspectiva que, asumiendo la dimensión espiritual y religiosa, exige el conocimiento interdisciplinario que debe abrirse al conocimiento profundo de la experiencia humana, de aquello que nos hace verdaderamente humanos. 

El personalismo, en rigor el personalismo cristiano, con la derivación en una metafísica del amor y el reconocimiento de la dignidad antropológica en el contexto dialógico y reflexivo, nos permite encuadrar la afectividad humana y la relación que esta posee con la filosofía del ser, con los trascendentales filosóficos clásicos, articulando el fundamento de la comunión entre personas, hecha realidad por la decisión libre del “Don de sí”, que posibilita la vida de la familia no solo como instución social y jurídica, sino como verdadero entorno natural o ámbito  existencial de la persona humana. Cfr., MELINA, Livio., Perspectivas de investigación y enseñanza del Instituto Juan Pablo II., en Identidad, Misión y Proyecto., Pontificio Instituto Juan Pablo II., 2013. 

Esto implica:

  • Reconocer y acrecentar la realidad familiar como una “communio personarum”, una comunidad de personas en actitud de encuentro sobre experiencias vitales definitivas: el nacimiento, el amor, el trabajo, la muerte.
  • Comprender y defender la diferencia sexual entre varón y mujer, frente a posturas ideológicas qué, negando la evidencia biológica, siembran la aparente decisión de que lo que se es, únicamente depende de la mera voluntad de la persona desconociendo el dato objetivo que la realidad aporta.
  • Valorar y promover la aportación del matrimonio y la familia, nacida de la unión de varón y mujer, en las esferas sociales, jurídicas y culturales. Reconocerle como un sujeto social dentro del orden más amplio de la vida comunitaria, aplicando y respetando los principios básicos: subsidiariedad, solidaridad y bien común.
  • Reconocer y profundizar en el designio específico, en el orden de la misma creación, para la unión entre varón y mujer. No es casual, no es aleatoria, la diferencia sexual. Tiene un por qué, y sobre dicho por qué, debemos profundizar.

Una clave de comprensión, pues estas ideas que ahora expreso en su mayoría se deben al análisis de Livio Melina a quien me permito citar y referir, se resumiría en el siguiente esquema que comparto en modalidad de mapa mental:

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De igual forma, comparto algunos textos básicos, a modo de bibliografía sugerida, para aquellos que deseen profundizar en esta perspectiva.

Bibliografía sugerida:

  • S. S. Benedicto XVI (2009) Pensamientos sobre la familia. 2a edn. México D.F.: Obra Nacional de la Buena Prensa.
  • S. S. Francisco (2016) Amoris Laetitia. Madrid: Palabra.
  • S. S. Juan Pablo II (1981) Familiaris Consortio. México D.F.: Librería Parroquial de Claveria.
  • S.S. Juan Pablo II (2014) El amor humano en el plan divino. Las catequesis sobre el cuerpo y el matrimonio. Volúmen I y II. México D.F.: Pontificio Instituto Juan Pablo II para la Familia – San Pablo.
  • Andrés Gallego, J. and Pérez Adán, J. (eds.) (2001) Pensar la Familia. Estudios Interdisciplinares. Madrid: Palabra.
  • Buttiglione, R. (1999) La persona y la familia. Translated by Antonio Esquivias. Madrid: Palabra.
  • D´Agostino, F. (2002) Elementos para una filosofía de la familia. Translated by Tomás Melendo Granados. 2a edn. Madrid: RIALP.
  • Melina, L. (2013) Por una cultura de Familia: El lenguaje del Amor. México D.F.: Pontificio Instituto Juan Pablo II para la Familia.
  • Ratzinger, J. (2015) Permanecer en el amor. Una visión teológica del matrimonio y la familia. Translated by Félix Menéndez Díaz. Madrid: BAC.
  • Scola, A.C. (2001) Hombre-Mujer/ man-woman: El Misterio Nupcial. Translated by Jesús Sanz Montes and Gabriel Richi Alberti. Madrid: Ediciones Encuentro Sa.
  • Wojtyla, K. (2000) El Don del Amor. Escritos sobre Familia. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.
  • Wojtyla, K. (2000) El Don del Amor. Escritos sobre Familia. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

¡Hasta la próxima!