Portada Coaching Dialógico
Coaching, Liderazgo

¿Coaching a mí?

Portada Coaching Dialógico
Un texto para brindar referencia antropológica al acompañamiento personal

Tenía prejuicios sobre el coaching. Muchos aún permanecen y no se moverán, pues hay que establecer claramente lo que se entiende por Coaching. Por sus frutos los conoceréis. Cuando me encuentro “técnicas” que mezclan postulados y teorías psicologizantes con faramallas de “nueva era”, donde no existe respeto por la persona (con esas notas periodísticas de los procederes en las “encerronas lava cerebros”, queda establecido mi punto) y donde el interés de “acompañamiento personal” se establece en la dirección proporcional entre éxito e ingreso económico, mi visión prejuiciosa me parece amplio y profundo sentido común. Los modelos donde uno toma un cursito, y ya es Coach, sin ningún tipo de preparación profesional para la relación interpersonal, me parecen no solo una grave falta de respeto a profesiones acreditadas sino, sobre todo, un laboratorio donde se juega con vidas humanas sin la más mínima responsabilidad. Y con los modelitos que uno encuentra en el mercado se da cuenta que hay por ahí muchos incautos y mucha necesidad de acompañamiento de calidad. Muchos en el coaching venden medallas falsas, alguna vez apunté algunas ideas como esas por aquí, por lo que hay que estar a las vivas y no dejarse engatuzar por los vendedores del ego sobrealimentado.

Con este paradigma en la cabeza, y por motivos de un proyecto laboral, me topé con el texto que ahora brevemente presento (y dicho sea con todas las letras: ¡me permito recomendar!). Y la verdad es que he quedado impresionado de la profundidad del planteamiento y el contexto del modelo conformado e impulsado desde la Universidad Franscisco de Vitoria en España. No encuentro esa improvisación, ni la desfachatez de proponer un esquema de acompañamiento solo por obtener una “certificación”. Lo valioso de este modelo, que permite precisar la técnica como un acompañamiento personal fincado en el valor del encuentro y en la perspectiva del asombro aristotélico, versa justamente sobre la antropología de referencia que sustenta cada una de las actividades que desde esta perspectiva se encuentra.

Definir lo que se entiende por el hombre, por la persona, antes de dedicarse a dar lecciones de “superación personal” no es un ejercicio vano. Un atinado diagnóstico del cansancio cultural de hoy pone de relieve la necesidad de volver a las cosas mismas, de encontrar la centralidad del ser humano en el diálogo constante con la realidad, con sus obstáculos y sus retos, pero sobretodo, con los límites que esta impone a nuestra vida. La frustración cotidiana del día a día, la tentación constante de que todo el mundo terreno, y fuera de mí, se cuadre a mis caprichos y mis intereses es la raíz del sentimiento de vacio y de nihilismo que nos impregna. La aproximación que propone el texto, definiendo y contextualizando a la persona, es sumamente rescatable; toda una hoja de ruta antropológica de profundo valor para quien lo lee y medita. 

Me ha parecido, además, sumamente rica la inclusión dentro de la explicación conceptual de diversas referencias al mundo de la literatura, de la poesía, de la cinematografía. Una forma sumamente pedagógica de acercarnos, sin solemnidades académicas elaboradas con complejidad para estorbar al lector, a la realidad humana a la que se nos invita también para provocar en nosotros el referido asombro como punto de partida para el pensamiento.

Presento el apartado en el siguiente esquema. Me parece que en esta ocasión todo lo incluído en el capítulo sobre la antropología de refencia del Modelo de Coaching Dialógico merece ser revisado y meditato.

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Libro Presentación
Una esquematización del último capítulo del texto presentado hoy.

 

Del capítulo reseñado te comparto, como es costumbre cuando presento un texto, algunas frases  a modo de muestra que pueden ayudarte a valorarlo mejor:

El ser humano forma parte de la realidad, dentro de la cual ocupa un papel privilegiado. Es testigo consciente de un modo de ser y de estar. El hombre es el único que en la realidad puede ser testigo de la misma, de lo que sucede, darse cuenta, reflexionar y levantar acta de esa experiencia.

El Diálogo es un buen método para adentrarnos en la realidad, conocerla mejor y conocernos mejor. Como le sucedió a Dante en su viaje por los reinos de ultratumba, el diálogo con un acompañante era el mejor modo de comprender lo que veía y le sucedía. Las conocidas frases con que inicia el poema -“en medio del camino de nuestra vida, me encontré en un bosque oscuro, habiendo perdido la senda correcta”- son todo un programa…

…El ser humano, podríamos decir parafraseando a Aristóteles -dicho sea con humildad-. desea por naturaleza colmar su capacidad inagotable de asombro. O lo que es igual, la primera exigencia para quien se sabe capaz de asombrarse es la de nunca dejar de hacerlo. Por eso podemos hacer del asombro un proyecto.

El asombro, pues, como actitud vital básica nos conduce desde la sorpresa inicial que experimentamos ante el esplendor de lo real, y a través de la formulación de la pregunta interpelante, hasta la respuesta experiencial que trata, a un tiempo, de dar sentido y de dar con el sentido. Se pone así de manifiesto el carácter dialógico como el modelo propio que tiene el hombre de encontrarse a sí mismo y a los demás, de relacionarse con la totalidad de lo real, en definitiva, de aspirar a lo mejor de sí mismo.

…porque el ser humano necesita de sentido, puesto que su existencia no es mera biología, sino biografía. La libertad hmana no se construye sobre el aire, sino que necesita raíces -anclarse en un momento histórico concreto, en un entorno cultural determinado, en una comunidad espiritual amigable- desde las cuales asumidas como tradición, emprender la tarea de vivir la existencia, de descubrir la historia.

Para a quien interese el texto, dejo como siempre los datos:

ALONSO, Susana., et. al., Coaching Dialógico., LID Editorial., Madrid., 2013., p. 349. ISBN: 978-848-3568-248

Los datos de la editorial, por si deseas obtener tu propia copia:

http://www.lideditorial.com

En México,  mexico@lideditorial.com, @lideditorialmex

¡Hasta la próxima!