Wojtyla, Sexualidad Humana
Catolicismo, Familia

El cardenal y la sexualidad

Wojtyla, Sexualidad Humana
¿Se vale o no se vale? ¿Es relevante o no?

Recientemente algunas publicaciones del medio católico desde la Fe han sido descalificadas, y ridiculizadas por algunos sectores, que ven estas declaraciones una “regresión” de los “derechos” y una “vuelta a la edad media” orquestada por el Cardenal Primado de México. De igual forma, ante la embestida de grupos que apoyan el “matrimonio igualitario”, donde las demandas contra los señores Obispos (el caso de Cuernavaca y anteriormente el de Campeche) son el pan de cada día, nos damos cuenta que existen voces que pretenden acallar a la jerarquía católica. No es mi interés ahora entrar a revisar el contenido de esas publicaciones y de lo que ellas conllevan en términos de la crítica o revisión de otros sectores. Más allá de lo que se dice, este debate me parece que presenta de fondo algunos cuestionamientos sobre los que sí me gustaria pronunciarme:

¿Puede alguien, siendo célibe y predicando sobre el celibato, decirle algo verdaderamente significativo y valioso a un matrimonio sobre el ejercicio de su sexualidad? ¿Puede alguien que se abstiene de la vida sexual enseñarle o darle consejos morales a quien sí ejerce la sexualidad con “reconocimiento” y “permiso” social mediante la institución del matrimonio?

No entro en discusión sobre los esquemas de vida sexual fuera del matrimonio, puesto que es muy probable que en estos casos la opinión y comentario de un hombre religioso, no sean motivo alguno de “preocupación” sobre la propia vida y la posibilidad de vida en común entre quienes ejercen su vida sexual. Aunque el “escándalo” que provocan los obispos en los sectores progresistas me hace pensar que su opinión es tomada en relevancia para sus fines e intencionalidades, pero ese debate corresponde a otro día y otro tema.

Mis preguntas en esta ocasión quedan redondeadas al tema de la esfera del matrimonio y del matrimonio cristiano. Aunque el mensaje y la visión antropológica pueda ser comprendida por todas las personas de buena voluntad y de otros credos religiosos. 

Partamos de la realidad y asumamos que la sexualidad humana en nuestra época, antes incluso considerada con un carácter sagrado, ha pasado a “plastificarse”, a “reducirse únicamente al placer y la diversión”, a un “ejercicio físico más como correr o practicar un deporte”, a un “encuentro ocasional”, a un “objeto y medio de consumo económico”. En el ansia de libertad sexual hemos perdido significado, en la reinvindicación de los así llamados “derechos sexuales y reproductivos” hemos negado la dimensión comunitaria, de entrega, de generosidad, que la sexualidad humana ha representado en épocas más “arcaicas”. Lo paradójico es que buscamos progreso, queremos una mejora frente a otras épocas, pero vamos empobreciendo cada vez más la conciencia de lo humano en prestigio del individuo atomizado y separado de su naturaleza de encuentro y comunidad. 

En un contexto como el descrito, cuando una voz, sea de religioso o no, pone el acento en el “amor” más que en el “placer” es visto por otros con sorna, con cierto desprecio y deconfianza. Atreverse a incluir el concepto de “responsabilidad” respecto la vida sexual, más allá del mito aquél del “sexo seguro”, en la decisión trascendente de conformarse como persona, y no como animal incluso en la actividad sexual propiamente dicha, parece un ejercicio de “suicidio” en la perspectiva de lo políticamente correcto. Incluir las variables de “compromiso”, “entrega”, “comunicación”, “comunión”, “respeto a la dignidad humana” dentro de la reflexión sobre el tema parece la conformación interminable de un discurso moralista, que asusta, que impide y que limita lo que la persona verdaderamente quiere (como si existiera alguien que en profundidad supiera de entrada sin un proceso de autoconocimiento lo que verdaderamente desea y necesita para su propio bien). La realidad es que estas “variables” son necesarias, y exigidas, si queremos acercarnos a la visión integral de la sexualidad humana.

Visualizar que todo en la vida sexual del matrimonio “se puede” siempre y cuando se acuerde previamente y que genere placer absoluto a alguno de los dos puede generar un profundo sentido de vacio y de insatisfacción que se anestesia buscando oledadas de mayores experiencias sensitivas que “tapen” o “envuelvan” la angustia existencial por repetir un ejercicio mecánico que genera placer momentáneo pero que no brinda sentido a la vida.

Este clima, que endiosa a la Sexualidad para empobrecerla,  si bien tiene un momento cuulmén en nuestra época empezó a gestarse en la segunda mitad del siglo XX de forma visible. En la gran discusión sobre el “descubrimiento” y uso de los anticonceptivos orales, existió un precedente singular y relevante para el futuro. Un obispo polaco, asesorado y en comunicación constante por un grupo representativo de matrimonios católicos y especialistas en diversas áreas del conocimiento humano, se atrevió a establecer un puente, un enlace, entre el Amor y la Responsabilidad respecto la moral de la sexualidad desde la perspectiva cristiana. Karol Wojtyla por aquél tiempo Obispo de Cracovia es, si mi información no me falla, el primer representante de la Iglesia que de lleno entra a lo que sucede “dentro de la alcoba” en la vida de los matrimonios cristianos.

¿Por qué razón esta obra es de relevancia respecto el debate que comentábamos al inicio? 

  • Porque no es un discurso sacado de la manga, improvisado y sin relevancia. Es un verdadero tratato que ilumina el pensamiento sobre el tema. 
  • Porque nos permite conocer el rigor de un pensador cristiano que, además, es pastor de su pueblo. Rompe el mito de que un obispo es incapaz de hablar de otras cosas que no sean directamente relacionadas a su tema.
  • Porque articula la “norma personalista de la acción” mediante la cual se devela que la única actitud justa entre personas es el amor, y con mayor profundidad en el encuentro del matrimonio entre varón y mujer.  
  • Porque nos permite dimensionar la relevancia de la sexualidad humana dentro del plan creador de Dios. 

Para conocer lo que un Obispo, y luego Cardenal, y luego Papa, se atreve a decir sobre la sexualidad humana basta acercarse a esta obra con una actitud de escucha y reflexión. Para comprender dicha aportación te invito a revisar los recursos que ahora te comparto.

RECURSOS PARA TU REFLEXIÓN

1. Mapa mental que reseña la obra (Puedes ver en animación el esquema dando clic aquí):

Amor y responsabilidad
Breve reseña de la obra

2. Breve presentación con algunos detalles del texto y de una pequeña revisión de su significado: 

Descarga aquí la presentación si te interesa:

Amor_Responsabilidad

3. Conoce los recursos disponibles en el WojtylaProject, en los siguientes enlaces: 

  • Conoce los textos en general,
  • Observa una conferencia, en 5 partes, por parte del Padre Serrada,  estudioso del texto. Visualiza aquí.

¡Hasta la próxima!