Catolicismo, Comunicación, Liderazgo

4 años de un gran ejemplo de comunicación

francisco
Imagen obtenida en: http://www.elexpres.com/images_news/cfe03fpapa-francisco-visita-argentina-1.jpg

Ayer conmemoramos muchos en el mundo entero, la elección realizada en Roma de Jorge Mario Bergoglio como el Papa 266 de la Iglesia Católica. Hace poco menos de un mes, recordamos también la visita de Su Santidad Francisco a tierras mexicanas. El día de su llegada a nuestra patria, se publicaron en este blog algunas recomendaciones para comprender de mejor forma su mensaje (puedes verlo aquí).

En aquella reflexión tenía yo presente, y traía presente al lector, la primera homilía de Su Santidad, compartida en la capilla sixtina ante los cardenales electores. Hoy se cumplen cuatro años de aquél día, 14 de marzo. Este pequeño primer mensaje me parece un gran ejercicio comunicativo, por ello hoy, en este mes donde reflexiono en mis imágenes de los martes sobre la eficacia de la comunicación, quisiera brevemente analizar el mensaje que pronunció el Santo Padre en esas primeras horas de su pontificado y obtener de él recomendaciones sencillas para #speakers y #expositores.

Aquí la homilía de la que hablo:

Puedes también acceder al texto del mensaje, dando clic aquí.

O escuchar el audio, dando clic aquí.

No quisiera reparar en el contenido teológico del texto, pues me parece que existen personas con mayores conocimientos que su servidor y que podrían presentar al lector un mejor análisis desde dicha perspectiva. Deseo concentrarme en el sentido de “influencia” y “comunicación” que el texto presenta en esta pequeña reflexión que ahora comparto.

Expreso ahora 5 puntos concretos a rescatar desde los cuales es posible profesionalizar la propia práctica:

1. El Papa como un lector de audiencias

El mensaje está destinado en principio a a quienes hicieron posible la elección del Papa. Es una homilía dirigida a Cardenales de la Iglesia; esa es la audiencia principal, aunque bien sabía el Papa, que no solo era un mensaje que quedaría en medio de los frescos de Miguel Ángel, sino que llegaría todos los confines del mundo. Entonces, es posible distinguir dos niveles de transmisión de las ideas: a los presentes físicamente y a los presentes mediante la tecnología y los medios de comunicación.

¿Qué es lo que une a dichas audiencias que de inicio pudiéramos pensar en su diversidad? Más cosas de las que uno creería:  la mayoría son miembros de una Iglesia, pero, me parece, que el Papa es capaz de entender que está hablando al hombre de hoy, a lo que hay común en nosotros como personas. Creyentes o no; y respecto esa audiencia, la humanidad, el Papa elabora una reflexión poderosa en el imaginario colectivo y nos transmite la importancia de la cristiandad, del compromiso con la fe, de una forma directa y sin cortapisas. El Papa, en cuanto comunicador, es capaz de sintonizar con la mayoría de sus oyentes y de compartir un mensaje de impacto en poco más de 7 minutos.

Entiende, además, la novedad de su figura en la presencia pública. Aprovecha la expectativa de los oyentes y, desde un ejercicio breve de comunicación, es capaz de conectar con la mayor parte de quienes escucharon este primer mensaje.

2. El Papa articula su mensaje a partir de 3 ideas fuerza conectadas entre sí (no utiliza ideas aisladas y sin vinculación)

Caminar, construir, confesar; verbos supeditados a un fenómeno: el movimiento que extrae de las tres lecturas del misal correspondiente. A partir de ese fenómeno del movimiento, el Santo Padre va desgranando al lector el significado que puede otorgarse a su consideración a cada uno de estos verbos, enfatizando conductas definidas que desea para la Iglesia y que comunica, como ya dijimos no solo a los mismos creyentes de su fe, sino al hombre de hoy. Estos tres verbos, articulados entre sí, son un estilo de comunicación particular, que recuerda a San Agustín, y que serán norma en los mensaje de Su Santidad. Basta una revisión breve de sus discursos y homilías y encontraremos un “triángulo” de ideas que nos permitirán establecer el núcleo del mensaje que comparte. No es Francisco el “inventor” de este método comunicativo, añejo como el tiempo, pero sí es posee grandes habilidades personales para hacerlo funcionar de manera adecuada.

3. El Papa acompaña su mensaje; brinda ejemplos y figuras que estimulan la imaginación de quien le escucha

En el acometer de cada verbo, el Papa no enfrenta un concepto teórico sino que busca posicionar una imagen que pueda ser comprendida por quien le escucha, consideremos el siguiente breve esquema:

Caminar

  • La vida es un camino
  • A la luz del Señor, ser irreprochables

Construir

  • Piedras vivas
  • Piedra angular

Confesar

  • Culmén de los otros dos verbos; riesgo del castillo de arena.
  • Mundanidad del demonio

Movimiento

  • Por y con la cruz

4. El Papa transforma la influencia en decisión

El último párrafo, antes de la despedida, es el que permite concluir a partir del esquema previo. Dice el Papa, con la seguridad del comunicador que sabe aprovechar la expectativa que se respira en la audiencia:

Quisiera que todos, después de estos días de gracia, tengamos el valor, precisamente el valor, de caminar en presencia del Señor, con la cruz del Señor; de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, derramada en la cruz; y de confesar la única gloria: Cristo crucificado. Y así la Iglesia avanzará

Es la conclusión que moviliza a la acción a cada uno de los oyentes. Caminando, edificando y confesando la fe la Iglesia, que somos todos, avanzará en la dirección de quien le ha fundado más allá de los hombres. Quien escuchó, con el corazón y atención, este mensaje no puede más que sentirse invitado a convertir en acción concreta las palabras pronunciadas y reflexionadas. La influencia del comunicador no va solo dirigida a la comprensión de las palabras, sino a que estas movilicen un verdadero cambio interior en los oyentes.

5. Colofón: El Papa, como líder, presenta una ruta programática desde el primer ejercicio comunicativo

¿Qué significa una Iglesia en Movimiento? Es una pregunta que, si lo pensamos ahora, a cuatro años de distancia, resuena en cada mensaje a partir de aquél primero que ahora se reseña. El Papa en su primer ejercicio de comunicación, recién elegido, es capaz de presentar un itinerario definido de su quehacer al frente de la barca de Pedro. Este mensaje, sencillo y aparentemente únicamente expresado a la luz de unas lecturas previamente definidas, permite una clave de comprensión para el magisterio pontificio actual. En cuanto tal, esta capacidad programática, es un ejemplo de liderazgo que no siempre puede encontrarse al “tomar un encargo” por parte de quien habrá de ejercer responsabilidad. Regularmente quien asume una posición de liderazgo es reservado en su pronóstico “hasta no conocer todas las aristas”; es decir, hasta no tener todos los escenarios controlados el “líder” no osa marcar y comunicar una línea, y en esto se pueden ir semanas y meses valiosos ante los colaboradores.

El Papa siguiendo una intuición, que quienes somos creyentes sabemos que no llega de a gratis sino por obra del Espíritu Santo, es capaz de marcar un camino general, un borrador que con el paso de los días ha ido tomando forma; como líder ha dicho por dónde caminará, y no hay un solo acto de su comunicación pública que contradiga lo expresado en este inicial mensaje.

¿Cuántos líderes tenemos esta claridad en la acción? ¿Cuántos líderes somos capaces de comunicar de forma sencilla y alentadora el borrador de la ruta a construir para nuestros colaboradores  personas involucradas con nuestros proyectos? Dejo estas últimas pregunta como tarea personal de reflexión para mis lectores.

¡Hasta la próxima!