Talento adolescente
Coaching, Educación, Familia

Adolescentes Talentosos

Pocos textos como este que ahora me permito presentarte; pocos autores, tan comprometidos con su obra, en sus letras y en sus acciones, como José Antonio Marina a quien tengo el honor de seguir como lector desde hace un buen trecho de mi vida.

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El texto que hoy te recomiendo

Si bien otros de sus textos revisten un particular interés en mi labor educativa, este en verdad me ha parecido un gran recurso para quienes trabajamos por los adolescentes. Una etapa en muchas ocasiones valorada de forma inferior a la infancia y a la juventud por educadores, agentes comunitarios y especialistas. A mí me lo han dicho, en muchas entrevistas: “prefiero trabajar con niños, los adolescentes son muy complicados”, “entiendo que es con adolescentes el proyecto pero, ¿podría trabajar con los más grandes”. Y muchas otras frases similares. Yo en cambio he disfrutado mucho los años profesionales al trabajar con esta “época difícil”. Empecé, por ejemplo en las pláticas, charlas y conferencias como adolescente que buscaba hablarle a otros adolescentes, y de ahí en adelante mi vida profesional encontró un cauce que aún hoy continua. Supe explotar un talento que descubrí en aquellos años. Sí, señoras y señores, los adolescentes son más talentosos de lo que hemos admitido socialmente. 

Marina articula en su texto, que aquí esquematizo, esta “apología” del talento innato del adolescente en el momento clave de su desarrollo. Es la inteligencia ejecutiva del adolescente un proyecto que se construye desde el autoconocimiento y la confianza de los mayores en sus capacidades y posibilidades. A continuación te presento el contenido general de la obra:

Talento adolescente
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En la ya tradicional síntesis entre neurociencias, pedagogía, filosofía y pasión educativa que el autor ofrece, los lectores podrán encontrarse con un texto interactivo. El andamiaje de cada capítulo, que se presenta en el esquema anterior como una estructura particular, nos permite no solo una lectura ágil sino atenta. La incorporación, además, de recursos on-line para complementar el análisis no tiene desperdicio y se nos revela como la oportunidad de profundizar en los temas tanto como cada uno quiera y pueda hacerlo. El texto de Marina es, sin que esto suene a desprecio, un pretexto verdadero y válido para meternos a fondo, los apasionados de la adolescencia, con lo que esta etapa significa y puede significar si nos animamos a cambiar el lente de la “prevención del riesgo” por la “protección de los talentos y capacidades”.

Para comprender la importancia del enfoque de las neurociencias, que aborda el autor, adjunto este vídeo que él mismo recomienda en los enlaces del sitio web que acompaña al libro.

Algunas frases que han llamado mi atención de forma particular:

 

PERO ESTE  NO ES UN LIBRO de crítica social. Lo que me importa es reivindicar la adolescencia como una etapa decisiva, creadora y poderosa, y ayudar a su florecimiento. Está cambiando la idea que teníamos de ella. Como veremos es una etapa vital decisiva, porque en ella se abren gigantescas posibilidades de aprendizaje. Es el momento de adquirir fortalezas nuevas, de suplir carencias, de hacer proyectos. El Nuevo Paradigma de la Adolescencia es menos sombrío que el anterior, porque en ella emerge una característica esencial de nuestro modo de vivir. El mundo humano es una mezcla de realidad y posibilidad. Eso somos todos nosotros: lo que somos y lo que podemos ser. Y este es el mensaje que debemos dar a los adolescentes.

Los hijos subrayan la decisión; los padres, la responsabilidad. ¿Qué designamos con esta palabra, que nos parece tan fundamental a esta edad? Un modo de actuar. Los adolescentes tienen que tomar muchas decisiones. Los niños, también. Y también los animales. Pero el modo de tomarlas es distinto. El animal lo hace computacionalmente, podríamos decir, mediante cálculos automáticos; el niño va enlazando estímulos perceptivos y recuerdos simbólicos; el adolescente puede inventar otras posibilidades, compararlas, anticipar las consecuencias a plazo inmediato, medio o lejano, y elegir cuáles dirigirán su acción; es también capaz de razonar sobre deberes y valores. Actuar teniendo en cuenta estos factores es lo que llamamos <<responsabilidad>>. La responsabilidad es la decisión inteligente.

[…] la inteligencia ejecutiva alcanza su madurez en la adolescencia. Esto es lo más peculiar de esta etapa. El adolescente tiene que hacer lo que hace el niño, pero de otra manera. Por eso, hace una relectura de la infancia, de sus relaciones, de sus creencias. Es el momento inevitable de la ruptura por apropiación. Es como si un avión que ha estado volando en piloto automático comenzara a ser dirigido por pilotos capaces de decisiones voluntarias. Lo sorprendente es que, en ese momento, la mecánica del avión cambia. Es lo que se llama <<plasticidad del cerebro humano>>. Cada vez que prendemos algo, el cerebro cambia físicamente.

Para a quien el texto interese:

 

¡Hasta la próxima!