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Coaching, Comunicación, Liderazgo, Motivación

De ti depende

Te presento la reseña de un texto que puede aportar valor a tu vida y a la reflexión que todo líder debe plantearse respecto sus habilidades y sobre cómo puede ponerlas al servicio de los demás. Conoce la aportación de Ignacio Álvarez de Mon.

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¡No puedes perderte la reflexión que aporta esta obra!

 

Te presento como es costumbre las partes principales del texto, destaco las que me parecen más coincidentes con el momento actual de reflexión en mi propio ejercicio del liderazgo.

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5 ejes de trabajo personal para crecer y mejorar nuestro potencial

Revisa aquí el mapa mental completo del contenido del texto

¿Por qué te recomiendo este texto? Sin ánimo de describirlo a profundidad, aporto algunas ideas concretas:

  • Presenta una estructura de grandes temas, sumamente atractiva, para quien desee introducir en su propia práctica recomendaciones teóricas y experienciales que el autor ofrece generosamente. 
  • Adiciona el autor reflexión en cada paso que permite la construcción de una idea general del “estado de la cuestión” personal sobre el camino que cada quien ha emprendido y el tramo que aún queda por recorrer. Me parece que esto se logra por los subtemas que integran cada capítulo, pues son en sí mismos una descripción de una idea general que podemos encadenar en la comprensión del texto. Me parece una contribución “orgánica” que el autor plantea como ruta de navegación, si pensamos en la idea del timón de la portada, para su lector. No solo son los elementos de cada capítulo una forma de describir parte del texto, es la comprobación de que la escritura implica un arte parecido a la costura: las puntadas que unen las partes deben ser fuertes y precisas. En este caso: ¡lo son sin la menor duda! 
  • Se intercalan oportunamente, en cada tema abordado, “historias organizacionales” que permiten ilustrar el énfasis que el autor brinda a cada concepto. Ejemplificar es también un arte en el que este autor posee una maestría y sensibilidad particular. Ninguna historia falta, y después de la experiencia de lectura completa puedo decir que “ninguna sobra”.
  • Es un contenido muy amplio, empaquetado adecuadamente. Muchos son los temas y conceptos tratados y la extensión del texto es relativamente “estándar”; el estilo de narración y la profundidad que el autor atenúa o reduce hace llevadero cada párrafo.
  • No puedes perderte el “Epílogo” que nos presenta en unas cuantas páginas el corazón de las ideas del autor. Decía yo que era un texto orgánico, el epílogo es un sistema nervioso central que puede ayudar al lector a sacar el máximo provecho de la lectura realizada. No es un esqueleto, son nervios, músculos y carne conectada entre sí que nos permite ver el propio movimiento de nuestra reflexión.

Lo que ha llamado mi atención de forma particular por cada apartado:

Motivación

[…] Quien vive en la desmotivación tiene una tarea previa a realizar, antes de orientarse hacia la motivación, que es intentar salir del estado de desmotivación en el que se encuentra. Seguramente, la motivación, como tantas otras cosas en la vida, le resulta mucho más fácil de describir a quien anhela porque no la tiene que a quien le es tan consustancial a su persona que apenas la puede identificar y reconocer. A menudo, para conocer lo que es y significa algo, resulta provechoso plantearse su contrario. Para saber qué me motiva puedo empezar a cuestionarme qué me desmotiva. (Pág. 26)

Comunicación

Comunicar consiste, fundamentalmente, en compartir información, sentimientos, pensamientos, valoraciones, ideas, experiencias…Nuestra comunicación con otra persona será como nuestra relación con ella, y viceversa. Preguntarnos ¿qué le pedimos a nuestra comunicación con los demás? Es lo mismo que preguntarnos ¿qué le pedimos a nuestra relación con los demás? Las relaciones (comunicaciones ricas y profundas) permiten ser lo que uno realmente es, sin tapujos, apariencias, miedos y reservas. Las personas más íntegras, equilibradas y eficaces son capaces de mantener relaciones (comunicaciones) de este tipo. (Pág. 89)

Desarrollo personal

Las creencias de una persona determinan su comportamiento moral, su receptividad a las ideas de los demás y su mayor o menor proclividad hacia una actitud de displicente seguridad en lo que se cree. Una creencia demasiado férrea y no cuestionada inhabilita para la duda, y por tanto, para el pensamiento. En realidad, las ideas que están sustentadas por una creencia no pueden llamarse ideas, son meras implicaciones de la creencia en la que se está. Las ideas, en sentido estricto, tienen sus razones de ser fuera del ámbito de las creencias. Ortega y Gasset nos ofrece una línea de pensamiento muy similar cuando dijo: <<Las ideas se tienen, en las creencias se está>>. (Pág. 103)

Trabajo en equipo

Trabajar en equipo no es sinónimo de reunirse. Mucha gente confunde ambos conceptos. Como hay que trabajar en equipo, porque está de moda, vamos a reunirnos más a menudo. Pero de esas reuniones a las que se nos convoca no conocemos: el orden del día, quién tiene que asistir, quién no y por qué (todos asisten), qué trabajo previo a la reunión hay que realizar y quién lo va a realizar, cuándo empieza y acaba la reunión, qué conclusiones se han obtenido de la misma, cuál es el plan de acción posterior a la reunión, quién será el responsable de qué a partir de ese momento, etc. (Pág. 145)

Liderazgo

Los líderes trabajan con materiales de una naturaleza muy particular, que no estamos a acostumbrados a manejar y menos en el entorno profesional: visión, emoción, motivación, pasión, ideal, conexión, empatía, entusiasmo, ilusión, imaginación, credibilidad, compromiso… Quizás por esto, una de las mayores dificultades para el cambio de muchas organizaciones burocráticas e ineficientes, carentes de un auténtico liderazgo, es que promocionan a sus cargos de responsabilidad más elevados precisamente a quienes no han creado nunca ningún problema ni confrontación con lo establecido, a lo cual se acostumbra a llamar capacidad de gestión. (Pág. 181)

Y un pequeño pilón, como solemos decir en México, una gran idea que me quedo masticando aún con mayor detalle:

[…] cada uno es el principal responsable de lo que le sucede en la vida. Desde ese protagonismo existencial, cuando uno tiene claro lo que busca y lo que quiere conseguir, es más fácil que el resto del mundo se convierta en aliado. Los demás serán bienvenidos como acompañantes en este viaje, sobre todo si es para ayudar, pero no pueden servir de excusa para que dejemos de hacer nuestros deberes. ¿Obstáculos, inconvenientes, dificultades, contratiempos, limitaciones…? Cuanto más difícil sea la tarea, mayor será el reto y, por tanto, también mayor la necesidad de dar el máximo de nuestras posibilidades. (Pág. 197)

Para a quien el texto interese:

¡Hasta la próxima!