A convivir en familia

Congreso Irapuato 2017
Congreso Familias Fuertes – Irapuato, Gto. 14 Octubre 2017

Gracias a la gentil invitación de mi amigo Armando Duarte pude presentarme en Irapuato, Guanajuato hace unos cuantos días dentro del Congreso de la Familia 2017 dedicado al tema general de las Familias Fuertes.

Este congreso ha sido una experiencia muy positiva para los participantes, pues me tocó observar de cerca su respuesta, ánimo y disposición para con los temas y los diversos ponentes que les acompañamos. Me he alegrado mucho de poder servir en una jornada como esta y agradezco la deferencia de considerarme dentro de la organización del evento.

Prometí en mis redes sociales compartir algunas de las ideas generales de mi conferencia, con la idea de que sean de utilidad a los lectores del sitio y a los papás y mamás que navegando en internet puedan encontrar este espacio.

Durante mi presentación perseguí fundamentalmente tres ideas generales:

  1. Debemos estar dispuestos a considerar la convivencia de los miembros de la familia como algo más allá de la simple noción de “estar juntos”. No solo es compartir el espacio físico, convivir verdaderamente requiere que nos “impliquemos” en la vida interior de quienes tenemos más cerca y que cada oportunidad de “estar juntos” se transforme, mediante la decisión y actitud, en un verdadero encuentro personal que nos alimente y nos impulse a continuar viviendo en familia. Hacer de ella ese espacio vital, esa dimensión existencial, que nos brinde identidad, significado y pertenencia.
  2. Debemos estar atentos a observar y reconocer los beneficios que trae la convivencia familiar cuando se vive como algo más que el mero y simple entretenimiento. Pensamos que la convivencia familiar es únicamente recreación y diversión al alcance de medios de comunicación y/o streaming, o del dinero para paseos y vacaciones. Eliminamos así la posibilidad de vivir juntos aún en los momentos arduos de la vida. Debemos inyectarle convivencia al proyecto familiar que construimos día a día. Aprender a convivir, en momentos tristes, estresantes, de rutina y de cotidianeidad puede significar una diferencia en la cohesión familiar que vivimos. ¿De qué sirve solo convivir en los “buenos momentos de la vida”? Esforcémonos por encontrar en lo ordinario la convivencia, sin que nuestra convivencia se vuelva ordinaria.
  3. Debemos analizar las opciones que tenemos al alcance y en nuestra realidad familiar para así programar de manera más inteligente nuestra convivencia juntos. Para ello pueden servir las siguientes ideas:
    • Que cada miembro de la familia enliste brevemente las 6 cosas/asuntos/o temas que más le gustan o apasionan. Dicha lista deberá presentarse en familia con el resto de los miembros con la finalidad de encontrar elementos comunes y una vez detectados considerar cómo podrían programarse, planificarse y ejecutarse actividades en torno a dichos intereses.
    • Efectuar un inventario de los lugares públicos y privados (indicando claramente los precios de entradas y/o actividades) que ofrecen espacios de convivencia, recreación para la familia en la localidad en la que se vive, o bien, en localidades cercanas (se sugiere no más de 40 kilómetros si el presupuesto es reducido). Analizar cuáles de esos lugares/espacios se relacionan con los intereses comunes de los miembros de la familia.
    • Dentro de la rutina de actividades, primordialmente durante el fin de semana o días de descanso, reservar un tiempo específico para llevar a cabo las actividades analizadas tanto en intereses como en lugares públicos/privados.  A partir de ello, programar momentos concretos. Se sugiere a los padres y madres de familia, o a los responsables de estas actividades familiares, ofrecer variedad en la ejecución de actividades (no siempre el mismo tipo, buscando dar cabida a los intereses de todos siendo conscientes que así como la familia apoya mis gustos así yo deberé apoyar los gustos de los demás), y que se integre a las decisiones del esparcimiento/recreación a los hijos conforme van teniendo mayor edad para involucrarse en las decisiones de la familia.
    • Cuando se lleve a cabo una actividad semanal de integración y/o convivencia, al finalizar es importante que cada miembro exprese a los demás lo que más le gusto, lo que habría hecho mejor si volviera a vivirse la experiencia, y lo que ha aprendido de su familia al compartir tiempo juntos.
    • Integrar momentos de convivencia a lo largo de los días laborales o de escuela, pensando en actividades sencillas que favorezcan el diálogo y la conversación. Procurar por lo menos una comida en familia al día; cada quien sabrá encontrar cuál de los momentos dedicados a los alimentos es más provechos para su propia rutina y/o actividad. Si no fuera posible algún día de la semana en concreto, esforzarse por encontrar un momento que complemente el tiempo que no ha podido disfrutarse en conjunto.
    • Considerar la convivencia familiar como parte de actividades conjuntas en el cuidado o mantenimiento del hogar. Tareas de limpieza, orden, acomodo y participación conjunta respecto el propio espacio común es otra manera de favorecer la convivencia de la familia.
    • Considerar como convivencia familiar la realización de un proyecto conjunto, una acción social, un voluntariado o un apostolado a favor de alguien más (enfermos, ancianos, otras familias en situación de vulnerabilidad, etc.) donde la familia participe junta para alcanzar un determinado objetivo que les brinde cohesión e identidad.

Espero estas ideas brinden un poco de luz respecto todo lo que podemos hacer juntos en familia para integrarnos, conocernos y disfrutarnos cada vez más.

¡Te dejo copia de la presentación utilizada, espero sea de apoyo para ti!

¡Hasta la próxima!

 

Acerca de Héctor Sampieri

Conferencista, Coach y Mentor de Comunicadores Eficaces. Ayudo a personas y organizaciones a capitalizar su experiencia en beneficio de su desarrollo.

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