Coaching, Motivación

Herramientas

pablo_marzo_3_2018

¿Qué busco con esta imagen?

  • Reflexionar junto contigo respecto el desarrollo personal como una analogía de la labor cotidiana de un obrero.
  • Ofrecerte un check list de 5 dimensiones para agrupar en tu desarrollo interno habilidades que, a modo de herramientas, no pueden faltarte para continuar tu crecimiento personal.

Herramientas

Las máquinas y herramientas han facilitado la vida del ser humano sobre la tierra. Su inteligencia aplicada al mundo natural, para modificarlo y adaptarlo a sus necesidades, queda demostrada en los elementos más sencillos de progreso que han caracterizado al mundo dividiéndolo por etapas. Pensemos por ejemplo en la “rueda”, su irrupción ha marcado un antes y un después en la historia de la técnología. La “palanca”, la “cuña”, el “plano inclinado” no son la excepción a mis palabras. Hoy en día quien trabaja de forma manual, quien tiene jornadas completas como obrero u operario o se desempeña en algún oficio concreto, sabe bien la importancia de las herramientas: ¡sin ellas el día a día se complica! ¡no se puede avanzar del mismo modo con ellas que prescidiendo de las mismas! ¡la fuerza no se aprovecha del mejor modo posible! Carecer de la herramienta adecuada es simplemente quedar en desventaja y quedarse pasmado al ver que no se completa la labor o el objetivo previamente determinado. 

Quien se desempeña en oficios o actividades que utilizan herramientas debe siempre, aprender a emplearlas en primer lugar. Si bien la operación de la mayoría de ellas no es compleja es verdad que sin un conocimiento práctico, que anteceda su adecuado uso, no puede obtenerse de ellas el máximo potencial. Todo artesano dedica parte de su inicio como artista al ejercicio y aprendizaje del uso de sus principales herramientas de trabajo. El uso adecuado, la práctica, como dicen, hace al maestro. Un martillo en las manos del zapatero, por ejemplo, genera prodigios en términos de soluciones ante problemáticas específicas. Si uno, incluso, mira bien de cerca este “dominio de la herramienta” se da cuenta que no es la fuerza, sino la “maña” como dijeran los abuelos, lo que marca la diferencia. No solo es golpear, es hacerlo de un modo particular; la combinación de inclinación, fuerza precisa y velocidad hará realidad lo que se busca. El secreto está en aprender el punto exacto, el equilibrio y la destreza necesaria.

Nuestro desarrollo personal

Trabajar en nuestro desarrollo como personas requiere, como analogía de lo expuesto hasta ahora, el adecuado uso y conocimiento previo de herramientas concretas que nos permitan alcanzar nuestros objetivos del mejor modo, de manera óptima en el mejor tiempo posible. Moldear nuestro temperamento, aprovechar para ello el aprendizaje convertido en carácter, requiere la misma destreza que el herrero aplica para obtener la mejor forma y solidez en un pedazo de metal que está transformando en algo completamente nuevo. El mazo y el yunque son elementos vitales para esta labor, y además, se aprovecha como aliado el fuego que permite la labor misma de moldear una forma, a partir de una esencia, para lograr algo renovado y admirable.

El contexto de nuestro desarrollo personal puede ser imaginado como un taller de artesano, como un espacio concreto donde la realidad específica de lo que somos se transforma en la mejor versión de nosotros mismos. Somos materia prima para este cambio, y habremos de invertir toda nuestra pericia en la verdadera transformación que nos lleve de lo que somos, a lo que podemos y queremos, pero desde luego a lo que debemos ser. Las herramientas para el desarrollo personal facilitarán y apoyarán esta tarea.

Siempre he creído que el espíritu humano se forja en el crisol de las dificultades; ahí, en el laboratorio de la vida, para aprovechar al máximo la existencia que nos ha sido regalada, requerimos de las mejores herramientas que puedan ayudarnos para lograr un verdadero crecimiento.

Una caja de herramientas con 5 divisiones

Dentro de nuestro taller de trabajo interno, será de utilidad pensar en una caja de herramientas; el orden dentro de este microuniverso de máquinas y utensilios, será un elemento fundamental para poder aprovechar del mejor posible el uso que habremos de darle a los apoyos de nuestro crecimiento en cuanto personas. Te propongo las siguientes divisiones, o bandejas, para acomodar tus herramientas una vez que reflexiones sobre las mismas:

  1. Actitudes. Coloca aquí cualquier elemento que influya en tu perspectiva, que te permita ampliar horizontes y encontrar un sentido definido en tu vida. Podrían ser ejemplos de esta primera categoría: autoconocimiento y autoestima.
  2. Aptitudes. Coloca aquí tus conocimientos y habilidades adquiridas como resultado del equilibrio entre tu temperamento y tu carácter frente a experiencias vividas previamente. Las herramientas que van en esta categoría te permitirán responder la siguiente pregunta ¿qué tan preparado estoy para enfrentar esta situación particular que ahora vivo?
  3. Emociones. Coloca aquí aquellas herramientas internas (consciencia sobre uno mismo y autorregulación, por ejemplo) como utencilios e instrumentos externos (especialmente la comunicación, por ejemplo) que te ayudan a posicionar y potenciar una verdadera “inteligencia emocional”.
  4. Relaciones. Coloca aquí los elementos con los que cuentas para establecer vínculos positivos y fructíferos con las personas que te rodean. Herramientas para profundizar el diálogo, resolver conflictos, admitir diferencias, complementar perspectivas, aprovechar experiencias en conjunto, entre otras. Negociar y delegar, por ejemplo, si desempeñas una posición de liderazgo.
  5. Prácticas. Coloca aquí los elementos que te permiten resolver adecuadamente el día a día, dependiendo tu contexto personal y profesional. Son ese conjuntode hábitos y disciplinas que te permiten “avanzar” en la vida de forma concreta y evidente. Ejemplos concretos: uso y actualización de tu agenda, priorizar tus tareas y objetivos en cada jornada, la evaluación de tus actividades al finalizar el día, el seguimiento de acuerdos y conversaciones relevantes con las personas a tu alrededor, etc.

Muy pronto volveremos a pensar juntos sobre estas herramientas y la caja que cada uno de nosotros lleva por la vida para aprovechar al máximo lo experimentado y lograr una mejor versión de nosotros mismos. Basta por ahora hacer eco de la pregunta de la imagen semanal, y tú: ¿qué herramientas necesitas para continuar tu desarrollo personal?

¡Hasta la próxima!