Lo que te conviene saber sobre el mentoring

Lo que te conviene saber sobre el mentoring
Mentoring: un método más para acompañar a las personas en el logro de sus potencialidades

Hablemos esta semana de otra modalidad de acompañamiento personal para el hombre de hoy; como recordarás, hace poco expuse algo sobre el #Coaching. Pero ahora quiero retomar contigo un estilo diferente de ayudar a la persona. Ya sea que consideres importante buscar un mentor o te desempeñes como tal, te invito a conocer qué es y cómo se da una mentoría para que puedas obtener el mayor beneficio posible. 


Pero, ¿qué es #Mentoring?

Podríamos definirlo como un proceso de apoyo mediante el cual una persona con mayor experiencia en un área o ámbito específico guía el desarrollo personal y/o profesional de otra persona, generalmente esta última novata en la materia/área en que debe desenvolverse.

El proceso de #Mentoring se desarrollará mediante la creación de hábitos y el ejercicio de habilidades definidas para lograr un aprendizaje acelerado, y el dominio concreto del rubro en cuestión por parte de la persona que recibe este servicio.

Un buen mentor sacará de ti lo necesario para que, en corto tiempo, puedas no solo dar tus primeros pasos sino encontrar tu propio sendero personal dentro de la organización o profesión en la que te desenvuelves.

En resumidas cuentas el #Mentoring es un “atajo” a la curva de adaptación, conocimiento y desempeño de calidad en un rubro definido, con el valioso recurso de la orientación y apoyo que proporciona alguien que ha recorrido el camino antes que nosotros.

La experiencia del mentor es la materia prima para el avance de la persona que recibe este tipo de acompañamiento personal.

¿Por qué puede serte de utilidad tener un Mentor?

Los procesos de #Mentoring se han vuelto clave en muchas de las organizaciones exitosas en la actualidad. Puedes encontrar programas de mentoría en empresas, organizaciones políticas, sociales, culturales e inclusive religiosas.

Por su presencia, cada vez más frecuente, en las organizaciones humanas del siglo XXI vale la pena considerar un poco los beneficios que puede aportarte tanto si consideras contratar este servicio, como si estás explorando la posibilidad de capitalizar tu experiencia en beneficio de otras personas e instituciones.

Llevo con mi programa personal de mentoría poco más de tres años; en este lapso, a partir del Encuentro con mis clientes, he podido constatar que el proceso como tal representa las siguientes ventajas para quien lo experimenta de manera directa:

  1. Permite reducir la ansiedad que provoca el desempeño personal dentro de un área o un ámbito que desconoce en lo profesional/laboral.
  2. Favorece la propia creatividad ante el reto y el desafío que se enfrenta al saber que cuenta con quien puede respaldar su iniciativa.
  3. Fomenta fortalezas personales y genera, en un contexto seguro, un plan de acción factible respaldado por la experiencia de quien ha recorrido el camino.
  4. Brinda un panorama mucho más completo respecto las ventajas y deseventajas respecto las actividades prioritarias a realizar en lo inmediato.
  5. Sistematiza experiencias, tanto del cliente como del mentor, en beneficio del proceso mismo. Lo vivido por ambos se convierte en insumo necesario para hacer frente a nuevas circunstancias.

Lo que te conviene saber sobre el Mentoring

Platiquemos ahora, brevemente, lo que el #Mentoring NO ES:

Conversación improvisada

Como tal es un proceso. Requiere orden y estructura para su realización. El Mentor debe sistematizar de forma previa los aprendizajes cruciales a compartir con el cliente y debe brindar una secuencia definida en el aterrizaje de un programa específico de trabajo.

La conversación que se sostiene en las sesiones debe ser aterrizada, concreta y regida por objetivos específicos previamente determinados.

Una serie de breves charlas

El trabajo entre sesiones, con actividades y tareas definidas, se vuelve crucial para lograr el avance de quien se experimenta como aprendiz de un mentor. Diría que en ocasiones el trabajo personal entre una conversación y otra, es lo que realmente genera “pasos hacia adelante” en el proceso.

No hay que olvidar que el mentor ya ha recorrido el camino, el aprendiz debe hacerlo por sí mismo sabiendo que no va solo en el proceso pero que las deciciones y acciones a emprender serán responsabilidad absoluta de su libertad.

A fin de cuentas podemos tener la mejor experiencia del mundo ante nuestros ojos, pero si no asumimos el mando de nuestras acciones éstas no derivarán en nuevas realidades que representen un verdadero crecimiento.

Repertorio desordenado de “best practices”

El mentor no solo debe efectuar un puro discurso de aquello que ha funcionado mejor en su propia experiencia esperando que el otro aprenda de esto por sí solo. Debe “curar” los contenidos de lo que presentará, es decir, realizar un ejercicio de reflexión para ponderar y valorar los hitos más relevantes de su experiencia. Es un saber práctico que orienta a las necesidades del cliente o beneficiario del proceso.

Esto es vital para lograr eficacia en el proceso; se trata de poner al servicio del cliente las experiencias y prácticas más relevantes para favorecer que él, a la luz del recorrido del proceso, sea capaz de tomar aquello que le funcione mejor en su contexto y necesidad particular.

Una bonita intención

No es un proceso iniciado para “matar el tiempo” y “ver qué descubro de mí mismo y del otro”. Si acudimos al #Mentoring solo con la intención de mejora, en ambas partes, condenamos el proceso al fracaso.

Quien verdaderamente requiere acompañamiento no está esperando que este sea un territorio de ocio y disfrute. Quien quiere avanzar sabe que tendrá que enfrentar sus propias resistencias y buscar lo mejor de sí mismo.

El proceso, por último, debe aportar resultados claros para la persona que recibe la experiencia del mentor. La productividad personal y profesional está ligada con acciones evidenciables, no solo con deseos e inspiraciones que pueden ser siempre irrealizables.

¿Y si quisiera contratar un mentor?

  1. Define con claridad el área o ámbito en que deseas mejorar. ¡Ponle un nombre a las habilidades o competencias que requieres en particular!
  2. Revisa si existe algún programa definido de mentoría en la organización en la que trabajas. Si es así: ¡aprovecha!
  3. Si no tienes esta opción en tu trabajo, o eres profesionista independiente,  busca información en el mundo digital sobre aquello que sabes que debes mejorar. Encuentra autores, creadores de contenido, sitios web, canales de youtube, que puedan darte algunas pautas. Date un tiempo para revisar el ámbito en el que deseas mejorar y trata de “sintonizar” con la inspiración que te provoca un posible mentor.
  4. Cuando encuentres alguien que, a pesar de hallarte en los primeros contactos o conocimientos, parece que conecta con tu inspiración animate a revisar su información más a fondo. ¿Quién es como persona y qué puede ofrecerte? ¿Cuenta con algún servicio de asesoría o interacción 1×1? Puede convenir que mandes un correo, ¡es la prueba de fuego! Si no te contesta, no continues un proceso de compra o contratación de algún servicio.
  5. ¡Anímate a probar el contenido o los servicios gratuitos que un posible mento ofrezca! Regularmente, los mentores ofrecemos una primera sesión, completamente gratuita, para comentar tus necesidades aprovecha y agenda tu sesión inicial para verificar si esta persona es lo que necesitas. ¡Huye de quien no te ofrezca nada “gratis” y de quien quiere cobrar por todo y para todo!

¡Quiero ser mentor! ¿Qué me recomiendas?

  1. Reflexiona a profundidad sobre el área específica en la que podrías aportar algo concreto a partir de tu experiencia. Entre menos general seas, más eficaz serás como mentor. En este proceso es clave la especialización y la atención dirigida a actividades o tareas que pueden ser replicables por otras personas.
  2. Recuerda la sensación/experiencia de no saberse eficaz en un ámbito particular; es necesario partir del mismo estado emocional de tu posible cliente. Desde esa óptica ¿qué pasos podrías recomendar para mejorar el desempeño personal de alguien a partir de la experiencia?
  3. Piensa en tu experiencia como la receta de un plato exquisito. Debe ser precisa, definir claramente los ingredientes y presentar de manera inconfundible las instrucciones para lograr un sabor similar. Toda buena receta, también es importante decirlo, debe dejar espacio al sazón particular de quien cocinará.
  4. “Ordena tus recetas” en un programa, con sesiones y objetivos por sesión definidos, que se presente como un camino a recorrer por quien pueda beneficiarse de este proceso.
  5. Considera a profundidad que tu programa de #Mentoring debe ser asumido como un “producto” a posicionar: considera sus beneficios, detecta sus oportunidades y analiza con cuidado su promoción y presentación ante posibles interesados.
  6. Documenta tu propio proceso de trabajo y los testimonios de tus clientes, serán fundamentales en el futuro inmediato.

Espero estas ideas de hoy te hayan permitido conocer un poco más sobre otra valiosa herramienta a disposición de tu crecimiento personal y profesional; tanto si deseas contratar un servicio de #Mentoring, como si eres un mentor en permanente mejora continua, ya tienes un panorama que puede serte de utilidad.

¡Hasta la próxima!

Acerca de Héctor Sampieri

Conferencista, Coach y Mentor de Comunicadores Eficaces. Ayudo a personas y organizaciones a capitalizar su experiencia en beneficio de su desarrollo.

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