Acompañar al otro

¿Cómo saber si acompañas al otro?

pablo_noviembre_3_2018

Recapitulemos un poco

Por si no recuerdas la entrada anterior, o por si es la primera vez que llegas a este espacio digital, ¡gracias por venir!, déjame decirte que abordamos la semana pasada la diferencia entre dirigir o acompañar a un equipo de trabajo.

Decíamos entonces que hoy por hoy, ante un contexto cambiante, líquido y sumamente retador, los líderes deben reconducir su habilidad interpersonal para pasar del clásico “hacer que las cosas sucedan” al innovador, y no por ello menos desafiante, “hacer que las personas sucedan”.

Tradicionalmente, hemos planteado juntos en nuestra reflexión anterior, que se solía dirigir a las personas en lugar de dirigir los proyectos y las tareas; estas realidades, se tenían como sinónimos y no necesariamente lo son.

Los proyectos más innovadores de management y de liderazgo de la actualidad, esquemas mucho más humanos que el simple cúmulo de instrucciones, han demostrado de modo patente que apoyar a las personas a desarrollar sus capacidades, y enfrentar de mejor forma sus propios desafíos, se revela como el método más adecuado para favorecer el logro de objetivos en las organizaciones.

Podríamos resumirlo así “a mejores personas, mejores y más grandes objetivos”.

Pero es cierto que no todos los espacios laborales, organizaciones públicas o privadas, lo entienden y lo asumen como cierto. Algunas instancias incluso suelen afirmar que estas “utopías” humanistas no producen resultados y mejora en los aspectos económicos y de producción de riqueza y estabilidad que tanto interesan y preocupan. Y no es por ser profeta, pero en ese planteamiento podría augurarles que si bien los métodos tradicionales les permitirán seguir acumulando resultados estos no estarán, ni remotamente cerca, del potencial que podrían detonar si encuentran la “clave humana” dentro de la organización y la aprovechan en su beneficio.

Compromiso por la persona

Es tiempo propicio para el reconocimiento del valor personal como un activo de organizaciones y empresas. Es el momento adecuado para ver en las personas la riqueza principal de cualquier grupo humano. Es la época de la historia del hombre donde el acompañamiento, la labor de apoyar a la persona a desarrollarse del mejor modo posible, es el pilar fundamental de la gestión y administración de proyectos exitosos y duraderos.

Acompañar a alguien en particular es comprometerse por la persona, por su persona, y por sus posibilidades; es encender de nueva cuenta el botón que alerta y aprovecha nuestro aprendizaje en beneficio de los objetivos y metas que perseguimos en conjunto.

Por ello es crucial que los líderes de hoy, y los del mañana, se formen en desarrollo de habilidades interpersonales que favorezcan un acompañamiento integral y plenamente transversal a las labores propias de la administración y del management exitoso.

No solo es necesaria una serie de habilidades gerenciales, o de competencias comunicativas, si no que se hace relevante encontrarse con una nueva actitud personal para encarar estos retos. Acompañar es una decisión que, persiguiendo fines honestos y evitando conscientemente la injerencia y manipulación, va a requerir de nosotros un compromiso de madurez y estabilidad que requerirá de nosotros entrenamiento diario y cotidiano.

¿Cómo saber si acompañas al otro?

Algunas preguntas para orientar tu reflexión:

  • ¿Tienes una natural tendencia a escuchar lo que le ocurre a la persona y que se refleja en aquello que expresa de sí misma y de los proyectos en los que participa?
  • ¿Reconoces que otras personas pueden tener perspectivas innovadoras en los proyectos que diriges y los invitas a expresar, con confianza, sus opiniones y percepciones?
  • ¿Pones el acento en las fortalezas de tus colaboradores más que en sus errores y limitaciones?
  • ¿Brindas oportunidades de crecimiento y desarrollo de habilidades interpersonales a la par del trabajo cotidiano de tu equipo?
  • ¿Mantienes, la mayor parte del tiempo, una actitud de asombro ante las cualidades de los demás? ¿Los demás suelen sorprenderte de manera positiva de forma constante?
  • ¿Al comunicarse efectivamente contigo tus colaboradores afirman sentirse más tranquilos y seguros respecto el trabajo que realizan?
  • ¿Apoyas a las personas a encontrar el sentido, el propósito, en cada una de las tareas que realiza de forma cotidiana?
  • ¿Las tareas, actividades y proyectos, se realizan a pesar de que no estés presente?

Si has contestado que sí a más de 5 preguntas déjame decirte que la vida te ha enseñado, en la práctica, la importancia y relevancia del acompañamiento personal dentro de tu organización, pero puedes ir más allá de ello y entrenarte en esta técnica de colaboración y compromiso por la persona.

Si, por el contrario, no has podido obtener muchas respuestas afirmativas a estas preguntas: ¡no te preocupes! A acompañar se aprende acompañando. ¡Puedes empezar hoy mismo! Te dejo como motivación, para que pongas manos a la obra, dos frases atribuidas a Abraham Lincoln:

Tú no puedes inculcar carácter y valor quitándole al hombre su iniciativa y su independiencia.

Tú no puedes ayudar a los hombres permanentemente, haciendo por ellos lo que ellos pueden, y deben, hacer por ellos mismos.

Y sí, ¡adivinaste!, seguiremos con este tema la próxima semana; te recomendaré algunas herramientas prácticas para acompañar a los miembros de tu equipo.

¡Hasta la próxima!

Acerca de Héctor Sampieri

Conferencista, Coach y Mentor de Comunicadores Eficaces. Ayudo a personas y organizaciones a capitalizar su experiencia en beneficio de su desarrollo.

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