Relanzar la alianza Varón y Mujer

Con motivo del #SignisTalk del mes, y como miembro de SignisMx, tuve ocasión de participar el pasado viernes 04 de junio para compartir una reflexión sobre las intenciones del Santo Padre Francisco para el mes de junio.

Mes a mes el Papa nos presenta en la denominada mecánica, El video del Papa, y en esta ocasión ha estado dedicado a profundizar en la belleza del matrimonio.

Puedes ver el vídeo aquí:


Lo que me llama la atención de este mensaje

Ir al encuentro de lo bello, de lo hermoso

Darnos la oportunidad de acudir, en medio de la vorágine diaria, y encontrarnos con algo hermoso dentro de la interacción humana. Descubrir la posibilidad de la conformación de una alianza para estar juntos, para acompañarse el varón a la mujer y la mujer al varón, y enfrentar la vida en apertura a la vida que es posible en y desde su encuentro particular y diferente a cualquier otro tipo de encuentro e interacción humana. Descubrir pues, en un mundo que reniega, la belleza de la fecundidad humana. Para ello, el Santo Padre nos da una pista de la actitud adecuada: la contemplación, la admiración. El dejarse impactar por esta realidad particular y edificante de lo que somos en cuanto seres vivos llamados a una posibilidad de encuentro.

Un viaje imperfecto pero maravilloso

Este encuentro particular no está exento de la ruta propia de cualquier interacción humana, es más, dentro de su propia naturaleza de relación complementaria requiere esfuerzo cotidiano. Es un viaje imperfecto pero maravilloso. Pero los creyentes, aquellos matrimonios que abren su unión a la bendición de Dios desde el sacramento mismo, saben que su alianza no atraviesa la dificultad en soledad. Dentro del camino Jesús, el Divino Maestro del Encuentro, acompaña cada uno de los pasos, cada uno de los tramos aún por difíciles que se revelen a los ojos humanos.

La alianza matrimonial es una decisión consciente, que nace del compromiso expresado entre varón y mujer, rebasando el mero dato social de conveniencia y consentimiento puesto que la afirmación de la unión se abre a la trascendencia. Por ello, la preparación al matrimonio, en la madurez y desarrollo del noviazgo, es determinante para el afianzamiento de la vida futura en común.

Encontrar el “sueño”

¿Cuál es el sueño de Dios para nosotros en la relación matrimonial? Es una pregunta que debe resonar en los cónyuges en cada oportunidad de reflexión y meditación. Ya en su viaje a Filipinas, hace años, dentro de un encuentro con Familias, el Santo Padre, recordaba la importancia de disponernos al sueño en la figura de San José, y no es fácil no tomar este dato en cuenta en el año dedicado a la figura del “administrador de la casa de Dios y príncipe de su posesión”. El sueño es un compromiso y una posibilidad: ¡hacer nuestro el amor, a imagen y semejanza de Dios, pues así hemos sido creados!

Misión de apoyo

Para todos aquellos matrimonios que acompañan a matrimonios recién casados; para todos quienes se desenvuelven en la pastoral familiar, para todas las familias que acogen a las nuevas familias, la misión de apoyar a los jóvenes que deciden ir al encuentro del amor verdadero, y de la verdad del amor, es preciso actuar con decisión desde la oración que sostiene, desde el consejo que orienta y desde la posibilidad de escucha que anima. Por ello, todos estamos llamados a desarrollar actitudes, habilidades y virtudes para ayudar a todo matrimonio a crecer en el amor. El Santo Padre, nos lanza a la tarea con decisión pidiendo nuestro compromiso.


Claves imprescindibles en nuestra reflexión

Este video y breve mensaje, renueva en mi, en cuanto profesionista dedicado a la familia la urgencia de seguir profundizando en una perspectiva familiar y comunitaria, arraigada en esta alianza particular del matrimonio como unión personalísima del varón con la mujer y de la mujer con el varón. Esto implica en concreto, desde mi perspectiva, lo siguiente:

  • Visualizar a la familia y al matrimonio que suele originarla, más como solución y no como problema.
  • Comprender a la persona como un ser fraguado en clave de comunidad y encuentro, reconociendo nuestra existencia en clave de familia.
  • Favorecer que la familia, como ha dejado para la consciencia de la Iglesia y el Mundo San Juan Pablo II, “sea lo que es”, es decir que, asumiendo su identidad, cumpla con su papel en cuanto a “hogar-ámbito” que entregue a la sociedad lo mejor que tiene

Lo que podemos hacer para reconocer la belleza del matrimonio cristiano

Por ello, los que estamos hoy aquí al pie de estas reflexiones y que deseamos dar a conocer la belleza del Evangelio de la Familia, podríamos dar pie a iniciativas, programas y acciones en las siguientes coordenadas.

Asumir la relevancia

Relanzar conscientemente, en nuestra comunicación, en nuestros diálogos, en nuestras conversaciones cotidianas, la relevancia para el tejido social que revise la alianza entre varón y mujer no solo privativa al matrimonio, pero si reconociendo que en él alcanza un nivel particular.

Ser los primeros convencidos en los beneficios y en la importancia de este encuentro particular, descubriendo en la propia vida que ¡vale la pena la alianza de varón y mujer! Por ello, debemos profundizar lo que la complementariedad aporta.

El Santo Padre Francisco nos ha insistido en no dejarnos vencer por la tentación de “cancelar” la diferencia entre varón y mujer, sino que nos ha invitado a pensar en la diferencia no como clave de separación sino de aporte y de complementariedad.

Convertirnos en voceros

Ser “heraldos” del Designio de Dios sobre el matrimonio de varón y mujer y su consecuencia natural en la familia que origina, siendo parte activa en la predicación del sueño de Dios para la humanidad que ha creado. Favoreciendo la formación en ese camino de maduración y plenitud en el amor que nos convoca en torno al misterio nupcial.

Definir nuestro contexto

De acuerdo a la responsabilidad, especialidad y trayectoria de cada uno, tanto los comunicadores católicos como los especialistas en familia, debemos descubrir el contexto que nos es propicio para este anuncio y vocería. En lo personal, encuentro algunos verbos de acción que pueden orientar nuestros pasos para ilustrar este aspecto.

  • DEFENDER, el valor intrínseco del matrimonio y la familia como instituciones vitales para la sociedad.
  • APOYAR, generando programas, acciones y contenidos para “soportar” a la familia y al matrimonio que lo origina, tanto en su nacimiento como comunidad y en su caminar cotidiano, plantando rostro, competencia y decisión, a los desafíos propios de la existencia personal y grupal.
  • FORTALECER, construyendo y brindando herramientas, procesos de acompañamiento especializados, en diversos ámbitos como la terapia, la consultoría, el mentoring, el coaching, la dirección espiritual, y tantos otros medios, que le permitan al matrimonio y a la familia desplegar potencialidades y capacidades para “ser lo que se es” de manera decidida y afirmativa.
  • PROMOVER, la creación y difusión de una cultura positiva y una perspectiva renovada, en lo social, lo educativo, lo laboral, lo político, lo asociativo, respecto el matrimonio y la familia que permita comunicar sus beneficios y su “utilidad práctica” para el entramado social asumiendo la trascendencia inherente que le es propia.

Cuatro ámbitos definidos; hoy te invito, para cerrar esta reflexión, a que desde tu aportación puedas identificar en cuál de estos, o de otros que tú mismo puedas definir y construir, habrás de proclamar la belleza del amor humano expresado en el matrimonio y en la familia afianzada en Dios.

Acerca de Héctor Sampieri

Conferencista, Coach y Mentor de Comunicadores Eficaces. Ayudo a personas y organizaciones a capitalizar su experiencia en beneficio de su desarrollo.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: