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#Comunicación, #Claridad, #Impacto, #Conferencistas
Comunicación

6 Claves para reconocer a un conferencista pirata

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Cortesía PixaBay.Com

Todo ámbito profesional, toda actividad concreta del mundo laboral, suele tener algunos “huecos” por donde vividores profesionales, personas sin preparación y experiencia, buscan colarse al acreditarse como “autoridades”o “referentes” ante quienes pueden necesitar diversos tipos de servicios. ¡El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones. No lo olvides!

En el mundo de los speakers, de los conferencistas y de los expositores, no solo existen estos individuos sino que, en muchos casos, se dedican a ir defraudando, lógicamente después de cobrar, a audiencias y a organizaciones que han confiando en sus “servicios”. Suelen venderse como la “última coca-cola del desierto”, acostumbran pedir un sinúmero de beneficios y atenciones previas al evento, y misteriosamente, personas tan demandantes, tienden a desaparecer acentuadamente después de haber dejado la presentación hecha un desastre, sí es que no te han dejado plantado como primer gran “detalle”. Imagina ese momento: ¡te han dejado colgado frente a la audiencia, quien se encuentra molesta por haber invertido tiempo y recursos en un evento que no se realizará! En el mejor de los escenarios, ante un conferencista pirata que se presenta a derrochar su “desfachatez” quedará un mal sabor de boca de su presentación, un costo que será transferido por el público a los organizadores del evento: ¡al fin de cuentas ellos lo eligieron y promovieron! Estas dos posibilidades, lo sé por experiencia, pueden ser materia prima de muchas pesadillas de los responsables del éxito de una conferencia determinada en los días previos a su realización.

Si tienes pensado realizar un evento y buscas expositores en el corto plazo, si tú mismo te desempeñas como conferencista y te preocupa tu imagen y reputación frente a diversos públicos y audiencias, o si solo tienes interés en conocer respecto los aspectos profesionales de esta actividad de comunicación, puede serte de utilidad revisar mis 6 claves para reconocer que estás trabajando con personas improvisadas, con conferencistas piratas.

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Cortesía PixaBay.Com

6 claves para identificar, de forma previa, a los vivales de la comunicación oral:

  1. Se presentan como todólogos plenitemáticos. Jurán poder y saber hablar de cualquier tema que necesites. ¡Mucho ojo! los conferencistas profesionales se especializan en cierta “parcela temática” y si bien, dentro de dicho marco de referencia, pueden construir diversos mensajes habrá una relación específica entre las ideas fuerza de los mismos. Sospecha de quien asegura puede hablarte de cualquier cosa que necesites, pues muy probablemente el mensaje al momento de la ejecución del supuesto “experto” será vago e inconexo. Es cierto que todo comunicador con cierta experiencia es capaz de articular un discurso, pero de ahí a dominar un tema con la suficiente preparación para impactar positivamente a la audiencia hay un océano de distancia.  ¡No te arriegues! A modo de ejemplo, puedes ver aquí la descripción de mis servicios. 
  2. Ignoran las necesidades específicas de la audiencia y del evento. Un conferencista profesional buscará tener la mayor cantidad de información respecto el tema y su relación con la audiencia que le escuchara. Un conferencista profesional tratará de adecuar el mensaje, su núcleo, al tipo de personas que estarán como parte del público, y para ello “sondeará” lo suficiente a los organizadores. Si tu “conferencista estrella” no quiere saber ni busca conocer los detalles particulares del grupo y del evento, puede que tu mensaje esté estrellado por el conferencista desde antes de presentarse. Si ves que el conferencista no te pregunta, no pide detalles, no busca adecuar el mensaje, puede ser interesante, en ese momento previo de organización tal vez unas semanas antes, plantear algún relevo.
  3. Desestiman las sugerencias de organizadores. Como organizador del evento tú posees información valiosa, no solo sobre la audiencia, sino sobre la logística y los mecanismos de ejecución de las actividades y de los tiempos de realización de las mismas. El conferencista, en teoría, es el experto en el tema pero no por ello es experto en organización de eventos. Puede ser una delgada línea, pero hay que aprender a reconocerla de forma inmediata. Conviene mucho que, en razón de la logística, expreses dentro de la comunicación previa tus temores respecto algunos detalles. Que abras la conversación con tu futuro expositor, para plantear escenarios y considerar opciones. Si la persona que te escucha tiende a negar lo que consideras, no concede un ápice respecto las sugerencias que pudieras presentar, replantea entonces seriamente su participación con los demás organizadores o con los responsables operativos del evento. El conferencista está para darte un servicio profesional, tanto a ti como a la posible audiencia, y si de inicio no es capaz de asumir una actitud de apertura, dentro de su amplia y supuesta “experiencia”, las señales de alarma deben encenderse. Haz valer tu condición de organizador y explora con él las posibilidades de interacción y de colaboración mutua. Si encuentras un monólogo, y no encuentras opciones reales para el diálogo con él: ¿que garantía tienes de que te dará la conferencia que necesitas y le has pedido de forma previa? Tanto para este tercer punto, como para el segundo, considero vital que un conferencista analice previamente el evento y a su audiencia ¡aquí te presento cómo poderlo hacer de forma rápida pero completa!
  4. Rechazan presentar el detalle del abordaje que darán al tema. Un conferencista profesional no tiene reparo alguno en plantear una propuesta formal, y por escrito aunque sea una breve descripción, del mensaje que compartirá. Si debes estar “detrás de él” de forma recurrente para solicitarle sea tan amable de compartirte los detalles pues debes completar el programa, avisar a los participantes o cualquier otro tipo de comunicación de información sobre su participación, estamos en aprietos. Un conferencista profesional incluso, si lo necesitas, puede apoyarte a precisar esos “inputs” comunicativos pues también debe interesarle que su conferencia esté nutrida en audiencia y que la audiencia tenga lo necesario para ubicar y aprovechar su participación. Quien se muestra renuente a compartir el detalle de su mensaje es porque o bien no ha tenido el tiempo para generar y precisar la intervención, o bien simple y llanamente se presentará, el día de tu preciado evento, para hablar y  pensar sobre sí mismo “ver que sale, total soy re-bueno para hablar en público”. Como organizador del evento tienes todo el derecho a solicitar la información que requieres. Acostumbra pedir una propuesta de conferencia, aquí tienes un ejemplo sobre el tema.
  5. No tienen definido un tabulador por sus servicios acorde a su preparación previa. Quieren cobrarte las perlas de la Virgen por su supuesta experiencia y conocimiento, pero no garantizan un mínimo de horas de preparación para tu evento y para tu audiencia. Su servicio como expositor, además, no te queda claro en términos de lo que te ofrecerán realmente. Un conferencista profesional puede indicarte con claridad las actividades que realizará para dar solidez al tema que le asignarás, y en función de dichas actividades planteará una propuesta económica. Quien no sabe cómo cobrarte, o bien, quien de entrada plantea que le deposites en su cuenta de los Panama Papers, en dólares y por estricto adelanto, puede ser que te sujete a un riesgo que podrías evitar. Sugiero acuerdes, por su participación, dos pagos si es necesario. Un adelanto y otro tanto al concluir. Recuerda que los conferencistas, como los músicos, pagados completamente de forma previa no tocan buen son. Si deseas saber cómo establecer un forma justa de cobrar conferencias revisa esta publicación previa. 
  6. Se muestan improvisados en el mensaje a compartir. Desgraciadamente esto podemos detectarlo, si no remitieron información previa sobre su participación los expositores, en el momento mismo de la ejecución de las actividades previstas. Lo que nos pone en un gran problema frente a la audiencia. Nunca se verá bien, aunque el conferencista sea pésimo, que se le arranque abruptamente el micrófono a quien expone. Un detalle a considerar: la improvisación, y escasa preparación de un ponente, puede notarse en el material multimedia de apoyo que utilizará. Uno, como organizador de eventos, puede saber mucho del conferencista al observar el material con el que trabaja o pretendete trabajar frente a la audiencia, por ello una forma de prevenir desaciertos, o de reducir el daño según sea el caso, es acompañar al expositor a efecuar una prueba previa de su material en términos de videproyección o reproducción de audio. Generalmente quien organiza eventos, en el momento mismo de la ejecución, tiene la cabeza en quince cosas y delega esta responsabilidad en quienes han resuelto las necesidades multimedia en términos de proyección visual y auditiva (generalmente un tercero, otro profesional contratato, que no tendrá el celo del cuidado en el mensaje pues a él se le paga porque se vea y se escuche bien, pero no por el contenido de lo que otros impartirán). Este puede ser un momento preciado para efectuar algún proceso “salvavidas” del evento que se implementa. ¡Hay que aprovecharlo! En dado caso que esto no sea posible, y que se note que el conferencista está claramente actuando en contra del evento mismo y de sus objetivos, siempre podrá pasársele una tarjeta donde se “acorta” su participación por motivos de tiempo y agenda. Me queda claro que, a estas alturas,  es probable que no quede otro remedio que pagar los servicios deficientes del conferencista pirata, pero busquemos que su mala participación no nos deje completamente mal parados frente a la audiencia. Para darte una idea de la calidad de los materiales, revisa mis recomendaciones sobre las presentaciones de apoyo. 

Un imagen para resumir:

Cuidado
6 claves para reconocerlos

Espero que estas reflexiones te sean de utilidad si estás por realizar algún evento, si deseas convertire en un conferencista profesional o si te interesa reflexionar sobre la comunicación eficaz. Y por favor, en nombre de los que buscamos dignificar este trabajo frente a grupo: analiza a tu conferencista prospecto y evita los conferencistas piratas, los vivales de la comunicación oral: ¡nos hacen daño a todos!

¡Hasta la próxima!