Coaching, Motivación

Herramientas

pablo_marzo_3_2018

¿Qué busco con esta imagen?

  • Reflexionar junto contigo respecto el desarrollo personal como una analogía de la labor cotidiana de un obrero.
  • Ofrecerte un check list de 5 dimensiones para agrupar en tu desarrollo interno habilidades que, a modo de herramientas, no pueden faltarte para continuar tu crecimiento personal.

Herramientas

Las máquinas y herramientas han facilitado la vida del ser humano sobre la tierra. Su inteligencia aplicada al mundo natural, para modificarlo y adaptarlo a sus necesidades, queda demostrada en los elementos más sencillos de progreso que han caracterizado al mundo dividiéndolo por etapas. Pensemos por ejemplo en la “rueda”, su irrupción ha marcado un antes y un después en la historia de la técnología. La “palanca”, la “cuña”, el “plano inclinado” no son la excepción a mis palabras. Hoy en día quien trabaja de forma manual, quien tiene jornadas completas como obrero u operario o se desempeña en algún oficio concreto, sabe bien la importancia de las herramientas: ¡sin ellas el día a día se complica! ¡no se puede avanzar del mismo modo con ellas que prescidiendo de las mismas! ¡la fuerza no se aprovecha del mejor modo posible! Carecer de la herramienta adecuada es simplemente quedar en desventaja y quedarse pasmado al ver que no se completa la labor o el objetivo previamente determinado. 

Quien se desempeña en oficios o actividades que utilizan herramientas debe siempre, aprender a emplearlas en primer lugar. Si bien la operación de la mayoría de ellas no es compleja es verdad que sin un conocimiento práctico, que anteceda su adecuado uso, no puede obtenerse de ellas el máximo potencial. Todo artesano dedica parte de su inicio como artista al ejercicio y aprendizaje del uso de sus principales herramientas de trabajo. El uso adecuado, la práctica, como dicen, hace al maestro. Un martillo en las manos del zapatero, por ejemplo, genera prodigios en términos de soluciones ante problemáticas específicas. Si uno, incluso, mira bien de cerca este “dominio de la herramienta” se da cuenta que no es la fuerza, sino la “maña” como dijeran los abuelos, lo que marca la diferencia. No solo es golpear, es hacerlo de un modo particular; la combinación de inclinación, fuerza precisa y velocidad hará realidad lo que se busca. El secreto está en aprender el punto exacto, el equilibrio y la destreza necesaria.

Nuestro desarrollo personal

Trabajar en nuestro desarrollo como personas requiere, como analogía de lo expuesto hasta ahora, el adecuado uso y conocimiento previo de herramientas concretas que nos permitan alcanzar nuestros objetivos del mejor modo, de manera óptima en el mejor tiempo posible. Moldear nuestro temperamento, aprovechar para ello el aprendizaje convertido en carácter, requiere la misma destreza que el herrero aplica para obtener la mejor forma y solidez en un pedazo de metal que está transformando en algo completamente nuevo. El mazo y el yunque son elementos vitales para esta labor, y además, se aprovecha como aliado el fuego que permite la labor misma de moldear una forma, a partir de una esencia, para lograr algo renovado y admirable.

El contexto de nuestro desarrollo personal puede ser imaginado como un taller de artesano, como un espacio concreto donde la realidad específica de lo que somos se transforma en la mejor versión de nosotros mismos. Somos materia prima para este cambio, y habremos de invertir toda nuestra pericia en la verdadera transformación que nos lleve de lo que somos, a lo que podemos y queremos, pero desde luego a lo que debemos ser. Las herramientas para el desarrollo personal facilitarán y apoyarán esta tarea.

Siempre he creído que el espíritu humano se forja en el crisol de las dificultades; ahí, en el laboratorio de la vida, para aprovechar al máximo la existencia que nos ha sido regalada, requerimos de las mejores herramientas que puedan ayudarnos para lograr un verdadero crecimiento.

Una caja de herramientas con 5 divisiones

Dentro de nuestro taller de trabajo interno, será de utilidad pensar en una caja de herramientas; el orden dentro de este microuniverso de máquinas y utensilios, será un elemento fundamental para poder aprovechar del mejor posible el uso que habremos de darle a los apoyos de nuestro crecimiento en cuanto personas. Te propongo las siguientes divisiones, o bandejas, para acomodar tus herramientas una vez que reflexiones sobre las mismas:

  1. Actitudes. Coloca aquí cualquier elemento que influya en tu perspectiva, que te permita ampliar horizontes y encontrar un sentido definido en tu vida. Podrían ser ejemplos de esta primera categoría: autoconocimiento y autoestima.
  2. Aptitudes. Coloca aquí tus conocimientos y habilidades adquiridas como resultado del equilibrio entre tu temperamento y tu carácter frente a experiencias vividas previamente. Las herramientas que van en esta categoría te permitirán responder la siguiente pregunta ¿qué tan preparado estoy para enfrentar esta situación particular que ahora vivo?
  3. Emociones. Coloca aquí aquellas herramientas internas (consciencia sobre uno mismo y autorregulación, por ejemplo) como utencilios e instrumentos externos (especialmente la comunicación, por ejemplo) que te ayudan a posicionar y potenciar una verdadera “inteligencia emocional”.
  4. Relaciones. Coloca aquí los elementos con los que cuentas para establecer vínculos positivos y fructíferos con las personas que te rodean. Herramientas para profundizar el diálogo, resolver conflictos, admitir diferencias, complementar perspectivas, aprovechar experiencias en conjunto, entre otras. Negociar y delegar, por ejemplo, si desempeñas una posición de liderazgo.
  5. Prácticas. Coloca aquí los elementos que te permiten resolver adecuadamente el día a día, dependiendo tu contexto personal y profesional. Son ese conjuntode hábitos y disciplinas que te permiten “avanzar” en la vida de forma concreta y evidente. Ejemplos concretos: uso y actualización de tu agenda, priorizar tus tareas y objetivos en cada jornada, la evaluación de tus actividades al finalizar el día, el seguimiento de acuerdos y conversaciones relevantes con las personas a tu alrededor, etc.

Muy pronto volveremos a pensar juntos sobre estas herramientas y la caja que cada uno de nosotros lleva por la vida para aprovechar al máximo lo experimentado y lograr una mejor versión de nosotros mismos. Basta por ahora hacer eco de la pregunta de la imagen semanal, y tú: ¿qué herramientas necesitas para continuar tu desarrollo personal?

¡Hasta la próxima!

Coaching, Motivación

Dirección

Imagen motivacional marzo 2 2018
#Dirección, #Rumbo, #Trayecto

¿Qué busco con esta imagen?

  • Apoyarte a considerar tus opciones.
  • Puedes saber a dónde dirigirte si descartas en primer lugar los lugares a donde no deseas arribar.

Dirección

Una de las cosas que he aprendido en el camino es que siempre existen alternativas. No es fácil tener esto por cierto. En muchos momentos los problemas y desafíos nos agobian y nos parece que estamos en un túnel donde la única salida se visualiza a kilómetros de distancia. Vemos una pequeña lucecita, que se nos revela más bien como uno de esos “fuegos fatuos” pues parece alejarse cuando ya estamos, en teoría, más cerca de alcanzarla.

El primer paso para acercarnos a la salida es como intentar resolver un “alambrije“, uno de esos acertijos de metal con el que jugábamos de niños. La salida del tunel es más fácil de lo que pensamos. La solución es intuitiva, implica un cambio de percepción. Reconocer que la alternativa está en cambiar la actitud ante la carencia de oportunidades nos presenta un renovado panorama. Considerando que mi actitud puede hacer la diferencia, como lo expresábamos la semana pasada en el post relativo a la disposición, doy un primer paso para poder salir del túnel de frustración en el que puedo encontrarme.

Los diversos destinos

Tal como dice la canción popularizada por Joan Manuel Serrat, de aquellos versos de Machado, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, nos podemos encontrar con el desafío de reconocer que hay muchas cosas que podríamos hacer, decidir o lograr. Y que pensar en una dirección implica un conjunto de decisiones que deberemos establecer de forma previa. Para saber qué camino tomar, necesitamos precisar el destino al que deseamos arribar. Pero siempre existe un costo que debemos reconocer: “no puede hacerse todo”. Seleccionar con cuidado nuestro camino, construir un proyecto para nuestra vida, será una prioridad si deseamos arribar a un punto concreto.

¿Cómo lograrlo? ¿Cómo armonizar o empatar destinos que pudieran ser contradictorios? Si te encuentras dudando sobre aquello que deseas hacer, ¡te propongo un paso previo! Comienza diciendo y estableciendo aquello que NO quieres hacer. Para saber a dónde debes ir, conviene pensar en dónde NO quisieras estar. Conocimiento de lo que quiero, mediante la enumeración de aquello que no quiero.

Ha sido un truco valioso en el camino, lo he recomendado en sesiones directas con clientes y hoy lo planteo en esta reflexión semanal. Podrás encontrar mayor claridad acotando tus alternativas, analizando cada una de ellas y deciendo si alguna de ellas te acerca o te aleja de lo que buscas en tu vida.

¡Hasta la próxima!

Coaching, Motivación

Disposición

Imagen motivacional marzo 1 2018
#Actitud, #Desición, #Carácter

¿Qué busco con esta imagen?

  • Reflexionar junto contigo que tu mejor actitud debe hacerse presente aún en las cosas más sencillas e insignificantes.
  • Prevenir un grave error. El de considerar que el carácter solo debe mostrarse ante los grandes desafíos.
  • Recordar, para vivir, aquella idea de ser fiel, con uno mismo, en lo más sencillo de la vida, para así poder ser fieles a los grandes ideales que nos dan sentido.

Disposición

 

Hace algún tiempo conocí a Javier. Al terminar una de mis conferencias se acercó a platicar. Era un hombre de mediana edad, se veía triste y sumamente estresado.  Conversamos apenas unos minutos, quería de mi parte un consejo sobre el reto que tenía que enfrentar. Y me contó rápidamente el motivo de su angustia. Su historia es parte de mi reflexión de esta semana, y la comparto con su anuencia para apoyar a futuros líderes a no cometer el error que le costó la tranquilidad y la estabilidad.

Javier había sido, hasta algunos meses antes de nuestra conversación, un ejecutivo de notoria relevancia en una empresa importante. Tenía a su cargo un equipo de trabajo eficiente y un proyecto con un presupuesto más que relevante. Tal como él me lo dijo,  ¡había tenido todo para ganar!  Pero la zona de confort, adormeció su disposición. Si todo ya estaba ganado, pensó, únicamente había que administrar el triunfo. Es como si se hubiera tomado unas vacaciones mientras coordinaba a su equipo y a su proyecto. Un pensamiento recurrente que me indicó experimentó de forma frecuente en aquellos días era muy parecido a este: “Ellos son tan capaces, y tenemos los recursos para operar: ¿qué podría salir mal?”

¿Qué salió mal? ¡Su ausencia deliberada ante el desafío de lo cotidiano! Los pequeños detalles del proyecto le generaban malestares, por lo que decidó ir delegando en su probado equipo aquellas cosas que no quería resolver. Pensó, como puede pasarnos a ti o a mí, que el liderazgo solo se ejerce en los grandes temas y en las grandes decisiones. Su consideración no podía desperdiciarse en el día a día, en lo insignificante. Que le consultaran solo lo más trascendente, había sido su política. Y su equipo, al pie de la letra, y al borde del colapso, no consideró con él ningún detalle donde su experiencia hubiera podido marcar la diferencia. Una derrota cantada.

 

Apertura

 

Un liderazgo que no se encuentra con un actitud abierta ante los retos y los desafíos, de cualquier índole, incluso los más “pequeños”, está condenado a no aprender y a no desarrollarse. Un liderazgo estancado no deja de revelarse como una muestra de grave omisión: ¡tanto que pudo haberse logrado y no se alcazó! ¡Esa es la pena que consumía a Javier! Desgraciadamente la vida, reflejada en sus superiores y en los dueños de la empresa, tuvo que venir a “cobrarse” su puesto. El equipo eficiente pasó a otro líder dentro de la empresa, y el presupuesto, al ver que no se concluiría lo previsto, se canalizó a otros proyectos donde se esperaba brindara mejores rendimientos. La decisión de Javier, el motivo de su consulta conmigo, era cómo iniciar a recuperar la confianza en sí mismo a partir de esta experiencia. Le di como respuesta a su duda una nueva pregunta, misma que comparto contigo:

¿qué puedes aprender de esto que has vivido?

Transforma tu actitud, dispón tu liderazgo

 

Para vivir el liderazgo que realmente transforma tenemos que estar dispuestos a trabajar con nuestro propio interior en cuanto líderes de personas, de equipos de trabajo y de proyectos concretos. Es en la dificultad de la rutina, en los pendientes “talacheros” y en decisiones que podríamos considerar “insignificantes” donde más constantes, decididos y entregados debemos ser. La disciplina del día a día es una reserva para las grandes pruebas y desafíos. Piensa en un atleta. Tiene la habilidad y la capacidad, pero es en el entramiento constante donde podrá prepararse para demostrar todo su potencial en la prueba o competencia final. Si alguien llega a la prueba sin entrenamiento es claro que fracasará; ¿de qué te sirve ser líder de grandes cosas si dejas que las pequeñas se pierdan y no abonen a los objetivos que buscas con tanto ahínco?

El verdadero liderazgo, el sentido de responsabilidad del mismo en la acción cotidiana, no solo se demuestra en los grandes temas o asuntos, se demuestra todos los días en el campo de la batalla que libramos contra nosotros mismos. Disposición y actidud ante lo que parece engorroso, carácter ante la desidia. He ahí el remedio que nos permitirá no claudicar en nuestros esfuerzos.

Coaching, Motivación

Valor

Imagen motivacional febrero 4 2018
#Valor , #Dignidad, #Posibilidad

 

¿Qué busco con esta imagen?

  • Reconocer el valor de ser personas y de aquello que, como seres valiosos, podemos emprender.

Es de valientes…

Ante las situaciones complicadas y difíciles que nos toca vivir, cada uno de nosotros está expuesto al riesgo de concluir que aquello que nos ocurre, que nos desafía, responde a la “poca cosa” que parecemos ser ante nosotros mismos y ante los demás. Tendemos, a veces inconscientemente, a desconocer el valor que cada uno de nosotros representa. Y ello conlleva una profunda insatisfacción, una especie de cansacio. Hartazgo de que nada cambie y nada sea mejor.

Animarnos a “romper” la insatisfacción, requiere el valor y la decisión de reconocer que somos mucho más que una suma de fracasos, errores y equivocaciones. No digo que sea sencillo, afirmo que es necesario. Cada uno debe enfrentar el reto de mirarse, con honestidad y sinceridad, apreciando lo bueno y no permaneciendo indiferente ante lo malo, y lo perfectible, que podamos encontrar en nosotros mismos.

¿Qué necesitas para creer en el valor que llevas dentro?

Algunas veces el valor viene a ti a partir de experiencias diferentes, en las que te encuentras con la posibilidad de mirarte desde otra perspectiva. Vivencias únicas que te permiten ver la vida de forma diversa y que te hacen sentir más conectado contigo mismo. Puede ser como indico ahora algo externo, algo no provocado por ti mismo. Pero ciertamente algo que aprovechas. Experiencias transformadoras, a partir de encuentros verdaderos, con las personas que te rodean.

Pero la mayoría de las veces, desde mi experiencia, no es que que algo tenga que suceder sino que, con voluntad y decisión, alguno nuevo tiene que salir de nosotros mismos. Creo fervientemente que la motivación, en cuanto energía que nos impulsa a la acción y a la decisión, surge de lo más profundo de cada uno de nosotros. A veces podemos conectar con esta energía a partir de algo externo, como he dicho ya, pero, otras veces, parece tener más empuje si sale de nosotros mismos y entonces nos permite llegar más lejos.

Si podemos conectar con nuestra motivación es imprescindible entonces reflexionar sobre nuestro valor. Partir de la afirmación de nuestra persona, aún en situaciones difíciles, puede significar un verdadero “giro de tuerca” que nos afiance en la vida y nos permita sortear, con mayor seguridad, cualquier tormenta o desajuste. Encontrar nuestro valor es conectar también con el sentido de vida que orienta nuestra existencia. Por ello es necesario reconocer el valor de ser persona y de lograr esa serie de cosas fantásticas y maravillosas que las personas somos capaces de hacer, de lograr, de emprender.

Algunas preguntas que pueden ayudarte en esta reflexión semanal:

¿Qué necesitarías reflexionar para conectar con tu propia motivación? ¿Qué experiencias exitosas en tu vida, pocas o muchas, te han ayudado a comprender que existe en ti, en tu interior, la posibilidad de transformar tu realidad? ¿Qué necesitarías encontrar para sentirte orgulloso de lo que eres y representas? ¿Qué podrías hacer para honrar el valor que te define como un ser humano único, especial y diferente? ¿Qué necesitas para creer en ti en cuanto persona y en tus posibilidades respecto tu valor como ser humano?

¡Nos vemos pronto!

Coaching, Motivación

Sintonizar

Pablo Imagen motivacional febrero 3 2018
#Emociones, #Decisiones, #Obstáculos, #Metas, #Objetivos, #DesarrolloPersonal

 

¿Qué busco con esta imagen?

  • Apoyarte para que encuentres la manera de establecer, en tu estilo personal, una conexión entre tus decisiones y tus emociones.
  • Brindarte recomendaciones concretas sobre cómo poder sintonizar mejor lo que ocurre en tu interior.

Sintonizar

¿Te ha pasado que existe un “estira” y “afloja” entre lo que piensas y lo que sientes? ¿Consideras que tus emociones van por un rumbo muy distinto al de tus decisiones personales? ¿Te parece que no hay posibilidad alguna de trabajo en conjunto entre tu cerebro y tu corazón?

Si has mencionado que sí, o te has sentido tentado a dicha respuesta solo de pensar alguna de las preguntas previas, este post está dedicado especialmente para ti. Te ofrezco la posibilidad de que encuentres aquí algunas ideas que te permitan “fumar la pipa de la paz” entre aquello que piensas-decides y lo que sientes-deseas. ¡Acompáñame!

Algo para sentirnos orgullosos

¡Hay muchas cosas buenas en la época en la que vivimos!  Si bien estos tiempos no son fáciles, y hay muchos retos concretos en diversos ámbitos de la vida, no debemos dejar de reconocer un elemento que podría darnos pretextos para una especie de orgullo epocal.

Tú y yo nos encontramos en un tiempo de la historia humana que ha dado en el clavo respecto relación íntima que guardan, más allá de los prejuicios, los pensamientos y las emociones.

La “inteligencia emocional“, si bien no es panacea y será sujeta seguramente de mayores descubrimientos y nuevas reelaboraciones académicas en los próximos años, puede ayudarnos a entender que las emociones son el motor que impulsa y explica muchas de las decisiones más fundamentales de nuestra vida.

Anteriormente las emociones eran consideradas la antítesis de los pensamientos; reducidas a un “mal” necesario. Despreciadas por tratados, pensadores de diversas épocas, e investigadores que se preciaban de ser “serios”. Y es que, por ejemplo, ser etiquetado como una persona “emocional” era de suyo una especie de veto profesional y personal aplicable en no pocos espacios de la vida.

¿Qué sabemos ahora?

Hoy sabemos, ¡demos gracias por ello!, que las emociones son un poderoso componente de la decisión, entendemos que pueden jugar en el mismo equipo, tu desarrollo personal, si aprendes a acoplar adecuadamente la información que las emociones aportan a la mente humana para lograr una mayor eficacia en la desición y en la acción de los grandes proyectos, pero también del día a día en la cotidianeidad de nuestras vidas.

En esta reflexión retomo el concepto propuesto por Geetu Bharwaney (2010) quien afirma que la inteligencia emocional es una:

“Habilidad para sintonizar las emociones, comprenderlas y tomar las medidas necesarias”

La palabra “sintonizar” me parece de lo más adecuada pues retrata el esfuerzo que implica modular, modificar, y perseverar, para encontrar “la mejor señal” del mundo emocional en favor del mundo racional.

Así como se hacía antes disponiendo los aparatos (radio, televisión) para que pudieran dar lo mejor de sí en la reproducción de una señal, así nosotros debemos esforzarnos por armonizar las emociones y las decisiones pues ambas son caras de la misma valiosa moneda: ¡la persona que experimenta las primeras y lleva a cabo las segundas! ¿Cómo poder sintonizar de forma efectiva?

Considero que necesitamos plantear un contexto adecuado antes de brindar algunas recomendaciones que puedan serte de utilidad. Puede ocurrir que te encuentres en los siguientes casos:

Sintonizar con el tiempo suficiente

Cuando tienes la oportunidad de reflexionar y meditar sobre la vinculación entre tus emociones y tus decisiones. 

  • El mejor de los escenarios. Cuentas con el tiempo y la disposición para considerar la vinculación entre emoción y decisión. Es como si tuvieras todo el tiempo del mundo para sintonizar de mejor forma el mundo emocional y el mundo racional. El sentimiento de satisfacción se hace presente y desde dicha energía puedes canalizar y aprovechar al máximo lo que ocurre en tu interior. Para favorecer que esto ocurra:
    • Utiliza ejercicios de relajación/respiración y visualización que te permitan ser plenamente consciente de la emoción que podrías estar experimentando.
    • Detecta sensaciones corporales, algunas pueden ser imperceptibles a primera revisión, que te brinden pistas sobre el estado emocional en el que te encuentras. Si te encuentras efusivo y animado, o si por el contrario te encuentras con cierta preocupación, ansiedad y sin energía.
    • “Vigila” recurrentemente tu emoción. Date cuenta si la intensidad de la misma sube o parece disminuir a medida que “das vueltas” sobre el tema en tu mente. Escasa intensidad no será aliciente, demasiada intensidad puede llevarte a una decisión equivocada. Procura “atemperar” sin negar o rechazar la emoción que está presente en tu persona.
    • Para lograr atemperar, trata de conectar con escenarios posibles en tu mente ante la decisión que estás por tomar. Revisa cuál de esos escenarios analizados “enciende” o “apaga” tu emoción. Piensa brevemente: ¿qué significado puedes darle a la realidad emocional que experimentas en ese momento frente a los escenarios posibles que has construido?

Sintonizar con poco tiempo/ necesidad de una rápida respuesta

Cuando consideras que estás siendo “prisionero” de las emociones y la gestión de las mismas está seriamente comprometida. 

  • El peor de los escenarios. Cuentas con pocos instantes para sintonizar antes de decir o decidir algo equivocado, y sientes que no podrás “dominar” lo que ocurre en tu interior. ¡Estás a punto de mandar todo al demonio! Es muy probable que el sentimiento de frustración e insatisfacción se apodere de ti y te lleve por un rumbo no deseado. Para resolver adecuadamente si esto ocurre:
    • Procura distraer la mente y también cambiar la actividad que te encuentres realizando en ese momento. Conviene incluso modificar físicamente la posición corporal y desplazarse, si es posible, a otro espacio o lugar dentro del sitio donde te encuentres.
    • Procura identificar corporalmente la sensación que te ha producido la emoción. Localízala en alguna parte de tu cuerpo y piensa en ella “desde afuera”. Si tu emoción fuera un color, ¿qué color sería? Si se tratara de una música o melodía, ¿qué música/melodía sería? Si fuera posible que se expresara con palabras, ¿qué te diría en este momento?
    • Genera y busca en tu agenda del día algunos unos minutos de respiración profunda. Si es funcional para ti, cierra tus ojos y trata de pensar en algo agradable. Así como en el viejo cuento de Peter Pan, los personajes necesitaban conectar en su mente con un pensamiento feliz para poder volar, tú puedes encontrar algún recurso dentro de tu historia personal que te produzca calma en momentos de intensidad emocional.
    • Si lo piensas un momento, de forma previa has tomado decisiones adecuadas: ¡Todos lo hemos hecho por lo menos alguna vez! Trata de conectar mentalmente con ese recuerdo, el de tu decisión adecuada, y confía en tu capacidad de decidir del mejor modo posible a partir de lo que experimentas emocionalmente en este momento.
    • Analiza las consecuencias que podrían presentarse si decides algo completamente presa de las emociones que experimentas. Si dices de forma completa, y sin filtro, esto que estás pensando ahora: ¿Qué sucedería? ¿Alguien podría salir lastimado? ¿Cómo compensarías el error que podrías cometer si no sintonizas adecuadamente? ¿Qué perderías si cedes a la emoción que ahora te tiene completamente dominado?

Sintonizar aunque parezca que no es necesario hacerlo

Cuando consideras que las mejores decisiones son aquellas que excluyen el mundo emocional de tu esfera de atención. 

  • Este puede ser el escenario más engañoso, y por ello puede ser más peligroso. Negar los datos que aportan las emociones es tomar de suyo una decisión incompleta, ¡es una seria omisión! Siempre habrá estimulo emocional, querer minimizarlo o reducirlo al máximo será comprometer tu atención con solo una parte de tu persona. Es muy probable que el sentimiento de culpa, de omisión, de equivocación constante se apodere de ti. Para “evitar” la tentación de la racionalización absoluta:
    • Recuerda que las emociones siempre están presentes. Podemos gestionar su intensidad de forma consciente, pero las “palpitaciones” que aportan pueden ayudar a ver las cosas de forma más completa. La mejor decisición, la más integral, es aquella que considera todas las aristas posibles, no solo una parte de lo que podría influenciar o determinar el peso de tu decisión. Dale espacio en tu reflexión a las “corazonadas” que pueden ser el factor de mayor relevancia.
    • Las grandes decisiones, sobre todo las que involucran a otros, se cimentan en la capacidad de conexión emocional. Piensa en el cierre de un negocio o una compra importante. ¡Ahí hay emociones y las emociones influyen los procesos! ¡No hacerlas visibles, no pasarlas por nuestra mirada, es concederles todo un poder oculto que funcionará fuera de tu observación y control! ¿En serio quieres que decidan por ti sin invitarte a ser parte de dicha decisión?
    • No significa pensar solo con las “vísceras” hacerle caso a las emociones que experiemntas; si las emociones pasan por la luz de la razón, toda tu persona estará involucrada y habrá un mayor compromiso con lo que asumas. Recuerda de forma directa alguna experiencia en la que no hiciste caso a tu intuición, a lo que sentías dentro de ti, y el resultado no fue en forma alguna satisfactorio. ¿Qué quiere decirte tu intuición a partir de las emociones que estás experimentando?
    • Piensa una respuesta concreta para las siguientes preguntas: ¿Qué sería lo peor que pasaría si dejaras que la emoción se expresara en este momento? ¿Qué podría aportar de positivo la expresión de la emoción que veladamente estás experimentando?

¡Espero que estas pautas puedan ser de utilidad para ti!

¡En breve buscaré complementar la “sintonización” a la que me he referido en este post!

Mientras tanto:

¡Nos vemos pronto!