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Podcast Episodio #012 Y tú, ¿aprendes de tus errores?

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Observa desde lo alto

Imagen motivacional 2 junio 2018
#Perspectiva, #Observar, #Analizar, #Retos, #Desafíos

¿Qué busco con esta imagen?

  • Apoyarte a ampliar la consciencia con la que observas y analizas los retos y desafíos que tu vida presenta.
  • Descubrir una visión panorámica que te permita encontrar los pasos siguientes que te conduzcan a lograr lo que buscas.

Observa desde lo alto

En la antigüedad ser observador era una preciada profesión, un oficio valorado. Ya fuera en el frente de batalla, o en las travesías marítimas, quien desempeñaba este puesto sabía que tenía que ir a lo más alto para que, con una visión panorámica, pudiera proporcionar información, la mayoría de las veces vital, para el logro de un objetivo o para la superación de un obstáculo.

De ahí que quien dominaba la parte más alta y podía ver mejor, solía salir la mayoría de las veces victorioso de los retos que enfrentaba. La estrategia de los contrarios, incluía además, la lógica de “nulificar” al vigía o dominar los puntos de observación antes que el enemigo. La posibilidad de ver más allá de los demás era clave del éxito. También, si lo pensamos un momento, la observación con altitud de miras es clave para nuestro desarrollo personal y profesional. Tener mayor información, nos permite decidir mejor.

Hoy quiero, partiendo de esta imagen mental que he evocado brevemente, invitarte a ser el principal vigía en tu travesía cotidiana. A que puedas desarrollar la actitud de observar desde lo alto lo que te acontece y, a partir de ahí, poder plantear alternativas y soluciones.

 

Ser mi propio vigía

 

Observar desde lo alto implica mantener la apertura para reconocer que las cosas que nos pasan pueden no corresponder al 100% con lo que nosotros pensamos o consideramos, incluso, sobre nuestra propia vida. Admitir que la realidad, tal como es, puede ser diversa a cómo nosotros somos capaces de percibirla. Este es un primer peldaño en el mastil para obtener una visión panorámica.

Por otro lado es justo reconocer que un buen vigía puede también, para ser más efectivo, considerar como un hecho comprobable que hay un límite natural a su propia apreciación del horizonte. Distinguir a “vuelo de pájaro” lo que alcanza a percibir de lo que no puede, por el límite natural de la vista humana, se vuelve crucial para su actividad observadora.

Saber que “hay algo más” de lo que alcanzamos a mirar, no solo implica “afinar” el ojo, sino reconocer que puede faltarnos alguna información para decidir adecuadamente y que deberemos imprimir cautela al curso del viaje en el que nos encontramos. Advertir riegos a la distancia puede ser todo un arte cuya práctica conlleve tiempo y pida esfuerzo (¡recuerda tener cuidado con la comodidad!).

Registrar, llevar una anotación puntual, ya sea mental o escrita, de aquello que se ha apreciado se vuelve considerablemente relevante para quien observa. Yo me atrevo a sugerir que el registro se lleve de forma escrita; hace tiempo leí a Jean Guitton, genial filósofo francés,  con una máxima que ha sido importante en mi vida:

“lo que no se anota, se condena al olvido”

No es casual que los grandes escritores, sean también excelentes observadores de la realidad que les rodea. Quien no registra lo que observa deja al tiempo sus pensamientos. La recomendación de una bitácora desde las alturas no es aquí algo casual.

 

Observar desde lo que se habla

En el diálogo con personas que son cercanas a nosotros  podemos encontrar también “ascensores” a la posición más alta de nuestra percepción. ¿Te ha pasado que en un diálogo tu interlocutor es capaz de plantearte una pregunta  efectiva o mostrarte un ángulo diverso desde donde puedes “ver” mejor? Es como si un velo se corriera y nos permitira ver el cuadro entero, que estaba cubierto, ante nuestros ojos; una experiencia liberadora obtenida gracias a la conversación.

Hablar sobre nuestros retos, y nuestros desafíos, desde la posición que observamos la realidad no es un ejercicio vacío y carente de significado. Solo hablando somos capaces  de entender a cabalidad lo que pensamos y sentimos (por eso dicen que la palabra, y sobre todo la verdad en esa palabra, nos libera de la posición parcial en la que podemos encontrarnos). Sin embargo debemos estar atentos, pues al regresar sobre nuestros pasos, o al equivocarnos de senda y vernos arribar al mismo punto del que partimos por otro camino, debemos saber que es necesario “subir” para ver mejor.

Un punto crucial

Debemos estar dispuestos a detener el rumbo y buscar un punto de apoyo para lograr una mejor vista. Tengo un eco, poderoso mientras escribo ahora, de la frase célebre de Kierkegaard:

La vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede vivirse hacia adelante.

Esto es lo que buscamos. El punto que nos permite ver de dónde venimos, pero que nos conceta a dónde vamos. ¡Helo ahí! ¡El punto más alto de tu percepción!

Comprender el movimiento de la vida, el bordado de la biografía personal, te permitirá no solo remontar el vuelo, sino disfrutar del hecho mismo de volar.

Resumiendo

Para despedirnos hoy, algunas ideas de lo que una visión panorámica puede aportarte:

    • Entender el momento presente, con sus alegrías y tristezas, como una “parte” del rompecabezas de tu vida; asumir un enigma vital que eres capaz de resolver por conocer, mejor que nadie, tus propias piezas. 
    • Ver alternativas y opciones en el camino que tienes por delante, reconociendo que las decisiones de hoy son “efecto mariposa” de momentos previos de tu vida que no puedes modificar más que en la actitud con la cual te acercas a ellos; una actitud que puede representarse en un código binario básico: como derrota o como aprendizaje. ¡Tú lo decides!  
    • Posibles “salidas” a partir de rumbos específicos a concretar. Animarse a subir al punto más alto es decir: “me parece que es por aquí por donde debo caminar”. 
    • Trazar un rumbo a partir de observar desde lo alto no solo es caminar y dirigirse a un punto concreto, es participar decididamente en la construcción de ese “destino” al que te diriges y en el que sabes que hay mejores posibilidades de realización y de satisfacción.
  •  

Acompañar a tu vigía interno

Un buen proceso de Coaching debería ayudarte a lograr conectar con ese punto alto de observación personal; el coach, debe ser un aliado del vigía interno en pos de objetivos concretos que buscan transformarse en realidades. En este camino:

 

 

¡Hasta la próxima!

Tu viaje personal

Imagen motivacional mayo 5 2018
#Coaching, #Metas, #DesarrolloPersonal

¿Qué busco con esta imagen?

  • Proponerte una nueva perspectiva respecto el camino de tu vida, una manera renovada de contemplar tu viaje personal.
  • Motivarte a descubrir lo que debes hacer para ir de quien eres a lo que debes y puedes ser si te decides a conectar con tu mejor versión.

La vida como viaje

Se han derramado infinidad de reflexiones sobre la vida, nuestra existencia concreta, con la similitud de las delicias e inconveniencias, una mezcla agridulce es cierto, de un viaje. Y es que sí, desde luego que crecer y alcanzar nuevas expectativas y horizontes en la vida es ir de “aquí” para “allá”. Tomar conciencia de lo que pasa con nosotros al vivir no es un mero ejercicio ocioso de entretenimiento ante la aburrición, quien se dispone a observar cómo ha sido el crecimiento personal y quien, a partir del mismo, es capaz de plantear un destino, tiende a disfrutar más el recorrido que aquella persona que va del nacimiento a la muerte dormido ante lo que le ocurre y ante lo que de él se espera.

¿Cuántas personas han pasado por la vida sin realmente considerar lo que este milagro ha significado en sí mismo? ¿Quieres pasar por tu vida adormilado o plenamente consciente de todo lo que puedes y debes hacer para alcanzar la felicidad?

No se vive para siempre

Dicen algunos que solo que atesoran la vida quienes toman plena conciencia de que habrán de perderla en el corto plazo: un enfermo terminal o un condenado a muerte, por ejemplo. Nosotros que la tenemos, falsamente considerada, como permanente solemos perder de vista su fugacidad. Y no se trata de andar pensando en tus exequias todo el tiempo, se trata de entender con claridad que nuestro tiempo es limitado. Cuando pienso en esto, me gusta recordar al Rey Poeta:

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? Nada es para siempre en la tierra: Sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, Aunque sea de oro se rompe, Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: Sólo un poco aquí.

Instantes que sostienen la vida

Como dice la canción “Coincidir”, nuestra vida, nuestro viaje, se sostiene por instantes que hacen valioso el hecho mismo de la existencia. El reto es darle un sentido a la unión de los instantes que hacen valiosa nuestra vida. El reto de ser una mejor versión de nosotros, de ser una mejor persona, es una manera, excelente diría yo, de tomar consciencia de nuestra perspectiva de viajeros. La vida es eso que sucede cuando vamos de lo que somos a lo que podemos, debemos y queremos ser. Quien es capaz de conquistarse a sí mismo y seguir una ruta de desarrollo y crecimiento personal suele encontrar en los “instantes” de la vida su verdadero núcleo. Esta vida vivida al máximo, valorada en su justo peso, se compone de la consciencia que deseo tener sobre mí mismo y quienes me rodean.

Aprovecha bien tu tiempo

¡Que no se acabe tu tiempo sin que hagas una reflexión poderosa de lo que estás llamado a ser!

Si bien admirar lo que somos, y lo que nos ha costado llegar a donde estamos, es valioso para sentirnos satisfechos con nuestra vida, el camino a la plenitud implica romper la zona de confort y una vez alcanzado un logro saber plantear con ánimo y valentía el siguiente paso para ser todo lo mejor que podemos ser. No estamos determinados, sino que podemos determinar nuestros pasos hacia el rumbo que habrá de darnos plenitud y tranquilidad, satisfacción y orgullo. Lograr la meta, como ha dicho Michael Hyatt, es menos imporante que darnos cuenta de aquello que sucede en nosotros cuando nos animamos a lograr y alcanzar una meta. No es destino, es el viaje.

¿Tienes las maletas listas? ¡Puedo ayudarte!

¡Hasta la próxima! 

Herramientas

Te invito a considerar aquello que requieres para formarte y desarrollarte adecuadamente como persona. Una caja de herramientas para lograr tu mejor versión.

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