Coaching, Motivación

Soñar no cuesta nada

Imagen motivacional abril 2 2018
#Sueños, #Expectativas, #Posibilidades, #Plandeacción

¿Qué busco con esta imagen?

  • Apoyarte para que vuelvas a conectar con aquello que has querido siempre y que no has podido conseguir por falta de motivación y ánimo.
  • Conformar un inventario de sueños y objetivos que te permitan continuar el camino y descubrirte nuevamente en cada paso efectuado.

Sueños

¿Cuántas veces nos pasa que algo que queremos mucho nos parece poco posible de realizarse? ¿Cuántas veces nos hemos quedado contemplando en nuestra imaginación algo que deseamos profundamente? ¿Cuántas veces nos hemos desesperado porque aquello que tanto anhelamos parece no realizarse nunca?

La vida del hombre ha sido definida por algunas personas como una cadena de sueños y aspiraciones que permiten ir concretando lo que uno es y desea alcanzar en su existencia. Una secuencia de decisiones por las cuales dejamos fuera muchas posibilidades y materializamos solo algunas. Hay considerables cosas que queremos y pocas que alcanzamos; de alguna forma esto es normal, ¡así es! pues no podemos siempre lograr todo y no todo sale siempre como nosotros lo deseamos o quisiéramos que fuera. Es sano reconocer que no todo está bajo nuestro control; muchas variables, externas a nosotros, se conjugan a la par de nuestras decisiones y por ellas mismas se decantan otras opciones. Cada parte de nuestra propia cadena resulta ser una piedra lanzada al lago que provoca ondulaciones y movimiento. No siempre es fácil para todos reconocer la continuidad y sentido de dicho efecto.

Soñar no cuesta nada y eso es un motivo de alegría. ¡Cúántas imágenes y posibilidades en nuestra mente, pueden agolparse incluso ahora mismo en tu reflexión, nos han permitido encontrarle sabor y sentido a la vida misma! Los sueños son el motor del alma, pero el gran riesgo que podemos sufrir es la pura ensoñación, esa condena de permanecer “dormidos” ante la realidad que nos pide responder y que nos espera para convertirse en algo más que una posibilidad.

No basta soñar; es importante reconocer que lo que sí cuesta es trabajar para alcanzar aquello que se quiere y que se necesita. Para lograr un beneficio, muchas veces debemos pagar un costo, debemos estar dispuestos al esfuerzo y a la dedicación. Nada se logra por acto de magia, lo que queremos y deseamos requiere de nosotros una activa participación para transformarse en algo tangible. Nuestros sueños son una especie de materia prima, nuestras manos y nuestra voluntad terminarán de delinear la artesanía de nuestra vida.

Anteriormente, me he referido muchas veces a la reflexión sobre la diferencia entre metas y sueños. Éstos últimos tienen clara una fecha de cumplimiento y de realización para ser denominados metas. Recordarán los lectores de este espacio la aportación de cierre e inicio de año para convertir sueños en metas; si no has podido conocer dicho instrumento: ¡aquí lo tienes! También es cierto que te he invitado a no dejar morir tus sueños, mediante el monitoreo y seguimiento de avances. Y la propuesta de hoy es que puedas construir una “cartera de sueños”.

Conservar sueños no significa almacenarlos en un estante para contemplarlos y pensar: “qué hubiera pasado si”, “que sería de mí si yo”; conservar sueños para encapsularlos únicamente, y tenerlos a mano para alegrarnos en momentos tristes, es un círculo vicioso que puede afectarnos considerablemente. “Clo que no fue” o bien “añorar lo que no logré” pueden ser el punto de partida de profundas complicaciones emocionales. Por ello, es importante invertir toda nuestra atención en transformar la ensoñación en acción, pues con ello nuestro estado emocional puede verse desde una óptica de crecimiento personal.

Inventario de sueños

¿Cómo poder conservar sueños sin acumularlos? Te sugiero lo siguiente:

  1. En un momento tranquilo de tu día, en el que puedas dedicarle tiempo a tu reflexión, toma dos hojas en blanco y una pluma.
  2. Enlista en la primera hoja todos tus sueños, todas esas aspiraciones que deseas o que has querido y no has podido lograr (por la razón que sea).
  3. Puntea la importancia de cada sueño, del siguiente modo:
    • En una escala del 1 al 10, donde 1 es muy poco importante y 10 es lo más importante en este momento de tu vida, puntea cada sueño de tu listado.
  4. En la parte de atrás de esa misma hoja, vuelve a acomodar tu listado de sueños, de acuerdo a la puntuación que has generado previamente. Si tienes varios sueños, que repiten número, acomódalos uno detrás de otro. Coloca primero el número 1, y sigue hasta el número 10.
    • En pocas palabra, indica, al lado de tu sueño, qué te proporcionará este sueño si se logra en tu vida.
    • En pocas palabras, indica al lado de tu sueño, cuál sería el esfuerzo adicional en tu vida que te permitiría avanzar.
  5. Ahora, emplearemos la segunda hoja. Pero antes de escribir algo en ella, vuelve a mirar con atención tu listado completo, date el tiempo para una vista “panorámica”;  piensa tus avances en este ejercicio: a) tienes definido un inventario de tus sueños, b) has logrado priorizarlos, c) has analizado los beneficios que te brindaría cada uno y, d) has iniciado a clarificar lo que cada sueño te pedirá en términos personales si es que ha de cumplirse.  Con esto en mente, procede a seleccionar 1 de los sueños, puedes iniciar incluso con el que menor esfuerzo/dedicación te pide, o bien seleccionar el que es para ti el más importante.
  6. Concentraremos la atención en el sueño que has seleccionado. En esta segunda hoja es importante que puedas efectuar lo siguiente:
    • Titula tu sueño, ponle un nombre corto, una clave que te permita reconocerlo rápidamente. Colócalo en tu hoja en forma de encabezado.
    • Anota tres beneficios concretos que te brindaría en lo personal lograr este sueño en tu vida. ¿Cómo te sentirías si lo alcanzaras? ¿Qué pasaría en ti si lo transformaras en una realidad? Puede servirte imaginar que lo has alcanzado ya, ¿cómo te verías a ti mismo si lo logras?
    • Anota tres beneficios concretos que el logro de este sueño proporcionaría también a las personas que te rodean, ¿cómo impactaría en tu familia y en tus amigos el que alcanzaras esto que te has propuesto? ¿Qué sentirían y pensarían las personas que te aprecian si te vieran lograr lo que te propones?
    • Anota tres cosas que puedas hacer, en menos de una semana, para iniciar el camino para convertir este primer sueño en realidad.
    • Pega esta hoja, o dispónla, en algún lugar visible para ti. Un espacio donde puedas verla día con día. Trabaja en los pasos descritos en tu hoja.
    • Transcurrida la primera semana, indica qué pasos pudiste realizar y cuáles no has podido alcanzar. Para la nueva semana que iniciarás, propón otros tres pasos que puedas lograr. Continua de esta forma hasta lograr tu primer sueño.
  7. Cuando hayas alcanzado tu primer sueño, vuelve a tu inventario. Selecciona otro sueño y como dice la canción “siembra tu tierra y ponte a trabajar”. Repite las veces que lo necesites. Recuerda que tu vida encadena sueños y posibilidades, pero depende de ti lo que puede ocurrir desde tu interior para encarar los retos de tu vida.

Si quieres comentar sobre tus sueños, si necesitas apoyo para materializarnos, no dudes en solicitar tu sesión gratuita de life-coaching, para mí sería un honor apoyarte a transformar las ideas en realidades a partir de tu experiencia y capacidad. ¡Reserva aquí!

¡Hasta la próxima!

Catolicismo, Coaching, Motivación

La mejor historia de la que somos parte

Imagen motivacional 4 marzo 2018
#Fe, #Salvación, #Iglesia, #Catolicismo

¿Qué busco con esta imagen?

  • Reflexionar junto contigo la importancia de los días Santos que vivimos en esta semana. Descrubramos lo que pueden brindarnos si nos disponemos a vivirlos desde la profundidad de nuestra interioridad.

La mejor historia de la que somos parte

Estos días en México, y en gran parte del mundo, celebramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Es la Semana Santa, o semana mayor, como solían describirla nuestros abuelos. Son días de guardar para los creyentes; personalmente, considero que ofrecen momentos de reflexión y valoración sobre cómo la historia de la Salvación, encarnada y hecha realidad en el Mesías, llega de forma directa, si consentimos a ello, a tocar profundamente nuestras vidas.

¿Qué significa para mí la Salvación? La reflexión a esta pregunta, el intento de una respuesta personal, puede acompañar nuestra vivencia de estos días Santos y transformar definitivamente la forma en que observamos y consideramos nuestra vida.

Si bien podríamos decir que esta consideración solo “funciona” para aquellos que se asumen como creyentes, el poder de reflexión sobre la trascendencia que estos días encierran puede alcanzar, en términos de beneficio, a cualquier persona que desee explorar el sentido de vida, el sentido de su vida.

La fe, en cuanto pregunta existencial, nos interpela a todos. A los que creemos y a los que no creemos. Y como ha mencionado Joseph Ratzinger, en su célebre Introducción al Cristianismo, quienes creen y quien no lo hacen se encuentran existencialmente en posiciones más cercanas de lo que habitualmente podemos pensar. Así como la duda de la no existencia de Dios asalta al creyente, así la duda sobre la existencia de Dios puede asaltar al no creyente. Vale la pena que revises aquí la cita completa del pasaje al que me refiero. ¡Te invito a revisarlo en mi evernote!

Brindar una respuesta personal a la pregunta por la salvación, remembranza y vivencia de fondo sobre estos días, es reconocer que se es parte de la mejor historia jamás contada en términos de creencia en la Divinidad.

¿Y por qué digo que es la mejor historia? Por que ésta nos narra de forma directa la relación con un Dios Personal, con un “Alguien” y no con un “algo”. La Divinidad deja de ser abstracta para tomar un Rostro Personal que pronuncia, dentro del tiempo, nuestro nombre y nos crea como seres capaces del Encuentro con Él. No solo somos simples roles dentro de una narrativa; para Dios nosotros somos los protagonistas de la historia personal de nuestras vidas, y en ese entramado, Él se acerca a nosotros para dar lo más preciado, su vida misma, en beneficio de nuestra Salvación, elevándonos de simples criaturas a Hijos de su amor y providencia.

Una oportunidad para conectar con tu sentido de vida

Si realmente asumimos que hemos sido creados por y para el Amor; si realmente creemos que valemos en términos de dignidad lo necesario para que Dios baje al mundo y entregue su vida por nosotros, como cordero Pascual,  no podemos permanecer indiferentes con la existencia que vivimos día con día.

En lo personal, mi fe me ha ayudado en cada jornada a ser un mejor esposo, un mejor padre, un mejor hijo, un mejor hermano. Ha tenido impacto en mi trabajo, donde procuro observar y comprender a mis colaboradores, a mis clientes, a mis proveedores, a los beneficiarios directos e indirectos de mis actividades profesionales, como hijos de Dios, salvados como yo de la inexistencia y el anonimato. Seres valiosos y dignos. Si Dios ha dado por mí su vida, yo debo actuar a semejanza. Por ello entiendo el servicio como ley que rige mi vida personal, familiar, social, profesional.

Estos días suponen la oportunidad de reflexionar sobre el sentido de tu vida, seas creyente o no. Si lo eres, la invitación a la coherencia, a la congruencia y a la vivencia de la fe esta dada en la liturgia y en la vida de la Iglesia; si no lo eres, si has decido permanecer al margen de esta historia, estos días también pueden ayudarte a considerar tu vida desde otra perspectiva: ¿qué pasaría si fueras creyente? ¿qué pasaría si te decidieras a ser parte de la mejor historia jamás contada?

¡Hasta la próxima!

Coaching, Motivación

Herramientas

pablo_marzo_3_2018

¿Qué busco con esta imagen?

  • Reflexionar junto contigo respecto el desarrollo personal como una analogía de la labor cotidiana de un obrero.
  • Ofrecerte un check list de 5 dimensiones para agrupar en tu desarrollo interno habilidades que, a modo de herramientas, no pueden faltarte para continuar tu crecimiento personal.

Herramientas

Las máquinas y herramientas han facilitado la vida del ser humano sobre la tierra. Su inteligencia aplicada al mundo natural, para modificarlo y adaptarlo a sus necesidades, queda demostrada en los elementos más sencillos de progreso que han caracterizado al mundo dividiéndolo por etapas. Pensemos por ejemplo en la “rueda”, su irrupción ha marcado un antes y un después en la historia de la técnología. La “palanca”, la “cuña”, el “plano inclinado” no son la excepción a mis palabras. Hoy en día quien trabaja de forma manual, quien tiene jornadas completas como obrero u operario o se desempeña en algún oficio concreto, sabe bien la importancia de las herramientas: ¡sin ellas el día a día se complica! ¡no se puede avanzar del mismo modo con ellas que prescidiendo de las mismas! ¡la fuerza no se aprovecha del mejor modo posible! Carecer de la herramienta adecuada es simplemente quedar en desventaja y quedarse pasmado al ver que no se completa la labor o el objetivo previamente determinado. 

Quien se desempeña en oficios o actividades que utilizan herramientas debe siempre, aprender a emplearlas en primer lugar. Si bien la operación de la mayoría de ellas no es compleja es verdad que sin un conocimiento práctico, que anteceda su adecuado uso, no puede obtenerse de ellas el máximo potencial. Todo artesano dedica parte de su inicio como artista al ejercicio y aprendizaje del uso de sus principales herramientas de trabajo. El uso adecuado, la práctica, como dicen, hace al maestro. Un martillo en las manos del zapatero, por ejemplo, genera prodigios en términos de soluciones ante problemáticas específicas. Si uno, incluso, mira bien de cerca este “dominio de la herramienta” se da cuenta que no es la fuerza, sino la “maña” como dijeran los abuelos, lo que marca la diferencia. No solo es golpear, es hacerlo de un modo particular; la combinación de inclinación, fuerza precisa y velocidad hará realidad lo que se busca. El secreto está en aprender el punto exacto, el equilibrio y la destreza necesaria.

Nuestro desarrollo personal

Trabajar en nuestro desarrollo como personas requiere, como analogía de lo expuesto hasta ahora, el adecuado uso y conocimiento previo de herramientas concretas que nos permitan alcanzar nuestros objetivos del mejor modo, de manera óptima en el mejor tiempo posible. Moldear nuestro temperamento, aprovechar para ello el aprendizaje convertido en carácter, requiere la misma destreza que el herrero aplica para obtener la mejor forma y solidez en un pedazo de metal que está transformando en algo completamente nuevo. El mazo y el yunque son elementos vitales para esta labor, y además, se aprovecha como aliado el fuego que permite la labor misma de moldear una forma, a partir de una esencia, para lograr algo renovado y admirable.

El contexto de nuestro desarrollo personal puede ser imaginado como un taller de artesano, como un espacio concreto donde la realidad específica de lo que somos se transforma en la mejor versión de nosotros mismos. Somos materia prima para este cambio, y habremos de invertir toda nuestra pericia en la verdadera transformación que nos lleve de lo que somos, a lo que podemos y queremos, pero desde luego a lo que debemos ser. Las herramientas para el desarrollo personal facilitarán y apoyarán esta tarea.

Siempre he creído que el espíritu humano se forja en el crisol de las dificultades; ahí, en el laboratorio de la vida, para aprovechar al máximo la existencia que nos ha sido regalada, requerimos de las mejores herramientas que puedan ayudarnos para lograr un verdadero crecimiento.

Una caja de herramientas con 5 divisiones

Dentro de nuestro taller de trabajo interno, será de utilidad pensar en una caja de herramientas; el orden dentro de este microuniverso de máquinas y utensilios, será un elemento fundamental para poder aprovechar del mejor posible el uso que habremos de darle a los apoyos de nuestro crecimiento en cuanto personas. Te propongo las siguientes divisiones, o bandejas, para acomodar tus herramientas una vez que reflexiones sobre las mismas:

  1. Actitudes. Coloca aquí cualquier elemento que influya en tu perspectiva, que te permita ampliar horizontes y encontrar un sentido definido en tu vida. Podrían ser ejemplos de esta primera categoría: autoconocimiento y autoestima.
  2. Aptitudes. Coloca aquí tus conocimientos y habilidades adquiridas como resultado del equilibrio entre tu temperamento y tu carácter frente a experiencias vividas previamente. Las herramientas que van en esta categoría te permitirán responder la siguiente pregunta ¿qué tan preparado estoy para enfrentar esta situación particular que ahora vivo?
  3. Emociones. Coloca aquí aquellas herramientas internas (consciencia sobre uno mismo y autorregulación, por ejemplo) como utencilios e instrumentos externos (especialmente la comunicación, por ejemplo) que te ayudan a posicionar y potenciar una verdadera “inteligencia emocional”.
  4. Relaciones. Coloca aquí los elementos con los que cuentas para establecer vínculos positivos y fructíferos con las personas que te rodean. Herramientas para profundizar el diálogo, resolver conflictos, admitir diferencias, complementar perspectivas, aprovechar experiencias en conjunto, entre otras. Negociar y delegar, por ejemplo, si desempeñas una posición de liderazgo.
  5. Prácticas. Coloca aquí los elementos que te permiten resolver adecuadamente el día a día, dependiendo tu contexto personal y profesional. Son ese conjuntode hábitos y disciplinas que te permiten “avanzar” en la vida de forma concreta y evidente. Ejemplos concretos: uso y actualización de tu agenda, priorizar tus tareas y objetivos en cada jornada, la evaluación de tus actividades al finalizar el día, el seguimiento de acuerdos y conversaciones relevantes con las personas a tu alrededor, etc.

Muy pronto volveremos a pensar juntos sobre estas herramientas y la caja que cada uno de nosotros lleva por la vida para aprovechar al máximo lo experimentado y lograr una mejor versión de nosotros mismos. Basta por ahora hacer eco de la pregunta de la imagen semanal, y tú: ¿qué herramientas necesitas para continuar tu desarrollo personal?

¡Hasta la próxima!

Coaching, Motivación

Dirección

Imagen motivacional marzo 2 2018
#Dirección, #Rumbo, #Trayecto

¿Qué busco con esta imagen?

  • Apoyarte a considerar tus opciones.
  • Puedes saber a dónde dirigirte si descartas en primer lugar los lugares a donde no deseas arribar.

Dirección

Una de las cosas que he aprendido en el camino es que siempre existen alternativas. No es fácil tener esto por cierto. En muchos momentos los problemas y desafíos nos agobian y nos parece que estamos en un túnel donde la única salida se visualiza a kilómetros de distancia. Vemos una pequeña lucecita, que se nos revela más bien como uno de esos “fuegos fatuos” pues parece alejarse cuando ya estamos, en teoría, más cerca de alcanzarla.

El primer paso para acercarnos a la salida es como intentar resolver un “alambrije“, uno de esos acertijos de metal con el que jugábamos de niños. La salida del tunel es más fácil de lo que pensamos. La solución es intuitiva, implica un cambio de percepción. Reconocer que la alternativa está en cambiar la actitud ante la carencia de oportunidades nos presenta un renovado panorama. Considerando que mi actitud puede hacer la diferencia, como lo expresábamos la semana pasada en el post relativo a la disposición, doy un primer paso para poder salir del túnel de frustración en el que puedo encontrarme.

Los diversos destinos

Tal como dice la canción popularizada por Joan Manuel Serrat, de aquellos versos de Machado, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”, nos podemos encontrar con el desafío de reconocer que hay muchas cosas que podríamos hacer, decidir o lograr. Y que pensar en una dirección implica un conjunto de decisiones que deberemos establecer de forma previa. Para saber qué camino tomar, necesitamos precisar el destino al que deseamos arribar. Pero siempre existe un costo que debemos reconocer: “no puede hacerse todo”. Seleccionar con cuidado nuestro camino, construir un proyecto para nuestra vida, será una prioridad si deseamos arribar a un punto concreto.

¿Cómo lograrlo? ¿Cómo armonizar o empatar destinos que pudieran ser contradictorios? Si te encuentras dudando sobre aquello que deseas hacer, ¡te propongo un paso previo! Comienza diciendo y estableciendo aquello que NO quieres hacer. Para saber a dónde debes ir, conviene pensar en dónde NO quisieras estar. Conocimiento de lo que quiero, mediante la enumeración de aquello que no quiero.

Ha sido un truco valioso en el camino, lo he recomendado en sesiones directas con clientes y hoy lo planteo en esta reflexión semanal. Podrás encontrar mayor claridad acotando tus alternativas, analizando cada una de ellas y deciendo si alguna de ellas te acerca o te aleja de lo que buscas en tu vida.

¡Hasta la próxima!

Coaching, Motivación

Disposición

Imagen motivacional marzo 1 2018
#Actitud, #Desición, #Carácter

¿Qué busco con esta imagen?

  • Reflexionar junto contigo que tu mejor actitud debe hacerse presente aún en las cosas más sencillas e insignificantes.
  • Prevenir un grave error. El de considerar que el carácter solo debe mostrarse ante los grandes desafíos.
  • Recordar, para vivir, aquella idea de ser fiel, con uno mismo, en lo más sencillo de la vida, para así poder ser fieles a los grandes ideales que nos dan sentido.

Disposición

 

Hace algún tiempo conocí a Javier. Al terminar una de mis conferencias se acercó a platicar. Era un hombre de mediana edad, se veía triste y sumamente estresado.  Conversamos apenas unos minutos, quería de mi parte un consejo sobre el reto que tenía que enfrentar. Y me contó rápidamente el motivo de su angustia. Su historia es parte de mi reflexión de esta semana, y la comparto con su anuencia para apoyar a futuros líderes a no cometer el error que le costó la tranquilidad y la estabilidad.

Javier había sido, hasta algunos meses antes de nuestra conversación, un ejecutivo de notoria relevancia en una empresa importante. Tenía a su cargo un equipo de trabajo eficiente y un proyecto con un presupuesto más que relevante. Tal como él me lo dijo,  ¡había tenido todo para ganar!  Pero la zona de confort, adormeció su disposición. Si todo ya estaba ganado, pensó, únicamente había que administrar el triunfo. Es como si se hubiera tomado unas vacaciones mientras coordinaba a su equipo y a su proyecto. Un pensamiento recurrente que me indicó experimentó de forma frecuente en aquellos días era muy parecido a este: “Ellos son tan capaces, y tenemos los recursos para operar: ¿qué podría salir mal?”

¿Qué salió mal? ¡Su ausencia deliberada ante el desafío de lo cotidiano! Los pequeños detalles del proyecto le generaban malestares, por lo que decidó ir delegando en su probado equipo aquellas cosas que no quería resolver. Pensó, como puede pasarnos a ti o a mí, que el liderazgo solo se ejerce en los grandes temas y en las grandes decisiones. Su consideración no podía desperdiciarse en el día a día, en lo insignificante. Que le consultaran solo lo más trascendente, había sido su política. Y su equipo, al pie de la letra, y al borde del colapso, no consideró con él ningún detalle donde su experiencia hubiera podido marcar la diferencia. Una derrota cantada.

 

Apertura

 

Un liderazgo que no se encuentra con un actitud abierta ante los retos y los desafíos, de cualquier índole, incluso los más “pequeños”, está condenado a no aprender y a no desarrollarse. Un liderazgo estancado no deja de revelarse como una muestra de grave omisión: ¡tanto que pudo haberse logrado y no se alcazó! ¡Esa es la pena que consumía a Javier! Desgraciadamente la vida, reflejada en sus superiores y en los dueños de la empresa, tuvo que venir a “cobrarse” su puesto. El equipo eficiente pasó a otro líder dentro de la empresa, y el presupuesto, al ver que no se concluiría lo previsto, se canalizó a otros proyectos donde se esperaba brindara mejores rendimientos. La decisión de Javier, el motivo de su consulta conmigo, era cómo iniciar a recuperar la confianza en sí mismo a partir de esta experiencia. Le di como respuesta a su duda una nueva pregunta, misma que comparto contigo:

¿qué puedes aprender de esto que has vivido?

Transforma tu actitud, dispón tu liderazgo

 

Para vivir el liderazgo que realmente transforma tenemos que estar dispuestos a trabajar con nuestro propio interior en cuanto líderes de personas, de equipos de trabajo y de proyectos concretos. Es en la dificultad de la rutina, en los pendientes “talacheros” y en decisiones que podríamos considerar “insignificantes” donde más constantes, decididos y entregados debemos ser. La disciplina del día a día es una reserva para las grandes pruebas y desafíos. Piensa en un atleta. Tiene la habilidad y la capacidad, pero es en el entramiento constante donde podrá prepararse para demostrar todo su potencial en la prueba o competencia final. Si alguien llega a la prueba sin entrenamiento es claro que fracasará; ¿de qué te sirve ser líder de grandes cosas si dejas que las pequeñas se pierdan y no abonen a los objetivos que buscas con tanto ahínco?

El verdadero liderazgo, el sentido de responsabilidad del mismo en la acción cotidiana, no solo se demuestra en los grandes temas o asuntos, se demuestra todos los días en el campo de la batalla que libramos contra nosotros mismos. Disposición y actidud ante lo que parece engorroso, carácter ante la desidia. He ahí el remedio que nos permitirá no claudicar en nuestros esfuerzos.