Catolicismo

Relanzamiento #WojtylaProject

Después del cierre del sitio previo de este proyecto, que comenté por aquí hace unos días, tengo el gusto de presentarte, querido lector, el relanzamiento del #WojtylaProject al cierre de este 2017.

Logo WojtylaProject2017
Vida, Obra, Pensamiento y Acción

 

Por medio de esta iniciativa procuraré dar a conocer aspectos diversos para conocer de cerca la persona, vida, obra, pensamiento y acción de Karol Wojtyla / San Juan Pablo II más allá de una biografía “rosa” como la que muchas veces nos han presentado los medios de comunicación.

Este hombre, ya en la tradición popular, ha sido considerado como un “Grande” o “Papa Magno” y creo que no es casual el apelativo, por ello a través de este espacio procuraré ofrecer a los lectores los elementos que nos permitan dotar de contenido y significado a dichos adjetivos con los que se ha descrito al Papa que hizo cruzar la Iglesia al tercer milenio de la cristiandad.

Para saber qué pretendo con este proyecto, te invito a visitar el sitio web, donde podrás conocer también las primeras entradas. Cada semana iré incorporando información para tu consulta.

Conoce el nuevo sitio aquí:

https://wojtylaproject.wordpress.com/

 

Además, en esta ocasión, de forma adicional al sitio web, se ha lanzado una cuenta de twitter que presentará, día con día, efemérides relacionadas con la persona del Santo Padre Juan Pablo II y con su vida antes de ser elegido Romano Pontífice.

 

Checa aquí el perfil de Twitter del proyecto:

Sigue esta cuenta de twitter para recibir las actualizaciones constantes, que recopilarán el recuento de información y fechas especiales dentro de la vida de este hombre de Dios.

Al momento en el sitio web podrás encontrar:

¿Qué busco con este proyecto? 

Conoce las categorías de información que contendrá el proyecto

¿Cómo funcionará este proyecto?

Imágenes no publicadas de Karol Wojtyla

Karol Wojtyla: el surgimiento de una vocación a indagar por la verdad del hombre

Agradeciendo tu atención, espero que este esfuerzo sea de utilidad para ti.

¡Hasta la próxima! 

Catolicismo, Familia

35 aniversario de una vocación compartida

Hoy se festeja el 35 aniversario del Pontificio Instituto Juan Pablo II desde su anuncio, postergado por la tragedia, un 13 de mayo de 1981.

Para mí es un día especial. Es el momento en que el que, acogiéndome a la Misericordia Divina, ofrezco todo lo que soy y hago en virtud de la gran obra en que la que me he visto envuelto no por mis propios medios, sino reconociendo y aceptando el llamado de una vocación específica. He dicho que la familia es clave de comprensión e interpretación de la persona y su radical dignidad y relevancia. Lo creo fervientemente. Hace cuatro años, escribía en aquél blog personal que pude tener, algunas ideas para conmemorar este hecho. Aquellas palabras hoy las actualizo en el tiempo y las comparto con mis lectores de este espacio que ha acompañado mi caminar profesional.

13 de Mayo 2012
Conmemoración : Fátima
Han transcurrido 31 años del suceso asombroso: “una mano disparó y otra guío la bala”; y los alcances de aquél atentado no han quedado del todo esclarecidos. Muchas cosas podemos rescatar dentro de lo impresionante de aquella jornada. Pero hoy al conmemorar me detengo en un solo punto, en una sola de las múltiples aristas.

Pocas personas sabían que en el mensaje de aquél día en la plaza de San Pedro, a la que no alcanzó a llegar el Papa, se incluía la presentación del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia en cuya sección mexicana he tenido el gusto de prepararme como profesional y de la cual hoy, con mucho orgullo, soy profesor de Licenciatura.

El anuncio esperanzador de la formación para la promoción y la defensa de la familia natural como institución humana y Divina se vio oscurecido por la violencia, por la cerrazón, por la ley del “más fuerte”. Este suceso no deja de ser una analogía de nuestros tiempos, no deja de ser un reflejo de mucho de lo que hoy vivimos.

Pasada la recuperación médica por el atentado, y de manera formal su Santidad en 1982 da a conocer, mediante constitución apostólica, este esfuerzo sin precedente en la Iglesia Universal. Pulsa aquí para conocer “Magnum Matrimonii Sacramentum“.

Sin embargo la complicada “obertura dramática” del corpus que significa el Instituto no es su antecedente más fundacional. Y no me refiero al inicio de estas actividades en el ministerio de Pedro qué, desde luego por aquellos años, comenzaba con gran fuerza. Sino que puedo encontrar la intencionalidad de un esfuerzo como este muchos años atrás en el tiempo. El Instituto de Familia de la Diócesis de Cracovia, ideado por Wojtyla pero orquestado en términos logísticos y operativos por Wanda Poltawska.

La amistad de dos amigos, algo eminentemente personal, trasciende la esfera de dos y se vuelca a otros; la fecundidad del amor de amistad permite y faculta el cimiento de lo que años después será dado a conocer en Roma.

Los primeros encuentros entre Karol Wojtyla y Wanda Poltawska fueron definitivos, como en toda amistad. La empatía que nace con la amistad en los primeros instantes habrá de nutrir toda la vida en común, y esa vida en común, sabrá dar sus frutos. No dejo de pensar que, profesionalmente hablando, yo soy fruto de aquella amistad pues entre estas dos personas surgió un fuerte compromiso por la defensa y promoción de la familia no sólo como una institución válida ante tiempos convulsos sino socialmente necesaria y trascendente espiritualmente hablando. Una defensa y promoción, si se me permite, con sólidas bases y no sólo de argumentos “rosas” o “convencieros”.

Todo comienza con la preocupación común entorno al aborto y su “moral relativa de la vida”, posteriormente sobre el asesoramiento integral y multidisiplinar mediante la celebración de retiros, charlas, conferencias y sesiones de acompañamiento a parejas que atravesaban difíciles momentos, incluido el tema de una probable separación. En estos esfuerzos la voluntad de Wanda y el empeño del joven sacerdote Wojtyla adquieren un matiz heróico y habrá de preparar el camino para un esfuerzo más profundo.

Dejemos que el ahora Beato nos narre, en su época como cardenal  en carta remitida a su querida “hermanita”, sus intenciones respecto este esfuerzo, fruto de amistad y perseverancia:

Así pues, está clara la necesidad de la pastoral familiar y del apostolado a los laicos en este ámbito. También está claro que para guiar esta actividad hay que tener una visión totalmente correcta de los valores en cuestión. Tú, como pocas personas, tienes esa visión. También tienes una dedicación absoluta y sin reservas a la causa. Por eso sigo queriendo poner este asunto en tus manos. También creo que he trabajado para ello y, sobre todo, que así lo ha decidido la Providencia.
Por qué quiero confiarte esta causa a través del Instituto de la Familia; ya te lo he explicado en repetidas ocasiones. Se trata de crear un centro superior en relación a la actividad pastoral y al apostolado de las familias que, a través de esa superioridad esté plenamente servicial tanto para el primer tipo de actividades como para el segundo. Además, podría constituir para ambas actividades un apoyo sólido[…] El Instituto de la Familia y toda la actividad pastoral y de consultoría están al servicio de una gran renovación: la renovación del matrimonio y la familia en Jesucristo y en la gracia del Espíritu Santo. Y, por lo tanto, también veo con particular claridad aquí en Jasna Gorá, la necesidad de crear una base sobrenatural para esa actividad. Una base de oración y sacrificio para la que es necesario, por así decirlo, reclutar a gente si queremos que toda esa actividad dé auténticos frutos…4 de mayo de 1970.

Este itinerario de un vínculo amistoso ha tenido como talante la Misión Salvífica asociada a la familia humana y al matrimonio que le da origen. No observar en todo este recorrido la mano materna que guía las decisiones es cerrar los ojos a la presencia de la Gracia.

Catolicismo, Familia

Subjetividad Social de la #Familia

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Cortesía PixaBay.Com

Todo mundo habla sobre la importancia de la familia, pero en los hechos pocos reconocemos su importancia social en cuanto una “comunidad de personas”. Afirmar que la familia es un sujeto social, que debe ser reconocido, promovido, fomentado y defendido implica un cambio de perspectiva. Hoy que defendemos la ecología, estamos llamados a defender el verdadero hábitat natural del ser humano, hagamos ecología humana y atrevámonos a reconocer la realidad familiar, resultante de la unión del varón y la mujer en matrimonio, más allá del concepto clásico de célula básica de la sociedad. 

En una de mis últimas presentaciones sobre el tema de Familia y Pastoral como un complemento a los participantes, que puse al servicio de los lectores de este sitio, comentaba la importancia del tema de la subjetividad social de la #familia  en el Magisterio de San Juan Pablo II en un documento descargable en formato PDF (puedes obtenerlo aquí).

Familia-Wojtyla
El valor de la Persona, promovido y defendido desde la Familia

A modo de profundización quiero revisar algunos extractos de un texto que me parece fundamental en el pensamiento de Karol Wojtyla, que madurará respondiendo a retos concretos, de forma posterior en el Magisterio del Papa de la #Familia.

El texto al que ahora hago referencia está considerado un escrito filosófico y teológico en el que el autor comenta y expande la reflexión a partir del Capítulo “Dignidad del matrimonio y de la familia”  de la Constitución Gaudium et Spes (Gozo y Esperanza) del Concilio Vaticano II. Se llama “La Familia como <<Communio personarum>>”. Ensayo de Interpretación teológica (1974 y 1975) recogido en el texto El Don del Amor. Escritos sobre Familia, publicado en español por Editorial Palabra.

El texto se puede resumir en el esquema de las partes que lo configuran:

I. La familia como Communio Personarum

1.1. El Hombre como Persona y Don

1.2 La <<Communio>>

1.3 La Alianza Counyugal

II. Ser Padres y la Communio Personarum

2.1 El Don de la Humanidad

2.2 El Organismo Familiar y la Formación

2.3 La Familia es Insistituible

Si bien todo el texto constituye un argumento, sólido y meditado, rescataremos por interés aquellas partes que se refieren al tema que ahora nos interesa: la subjetividad social de la #familia trayendo a cuenta las citas que me parecen más destacadas sobre este tema.

La idea lector, no es atiborrarte de contenido, sino que puedas ir, poco a poco, y a tu ritmo, familiarizándote con cada una de ellas. Puedes utilizar 12 días, una cita por día, para meditar y reflexionar sobre estas ideas.

“[…] Esta semejanza del hombre con Dios en la dimensión trinataria ha sido introducida en el Evangelio y toda la tradición teológica que le sigue. El hombre es semejante a Dios no sólo en razón de su naturaleza espiritual, existiendo como persona, sino también en razón de la capacidad que les propia de comunidad con otras personas […] Es verdad que la familia constituye una sociedad, la más pequeña célula de la sociedad, pero está afirmación no nos dice aún mucho de la familia, no llega a toda aquella profundidad ontológica que aquí deberemos desvelar y manifestar”.

“[…] El hombre es una entidad social también porque posee la capacidad de la comunidad entendida como commnuio. Esta capacidad es algo aún más profundo que la misma característica social de la naturaleza humana. La communio indica en gran medida lo personal e interpersonal de todas las relaciones sociales”.

“Si prestamos atención a la etimología latina, la palabra communio designa tanto la confirmación y el refuerzo que es efecto de la unión de muchos que existen y obran juntos, idea que subraya la preposición cum, como también la confirmación y el refuerzo, la afirmación recíproca como peculiaridad de la unión que impulsa a los hombres a juntarse. En la primera acepción nos encontramos más cercanos al adjetivo communis en cuanto se trata, más bien, del efecto de un cierto comportamiento, de un modo dado de ser y de obrar. En la segunda, en cambio, definimos aquel mismo modo de ser y de obrar que constituye una peculiaridad exclusiva de las personas. A los seres impersonales, como por ejemplo el mundo animal, no les aplicamos el concepto de communio[…] Es exactamente un modo (modus)tal que, existiendo y obrando recíprocamente (y por consiguiente no solo existiendo y obrando <<en común>>) a través de este obrar y ser, recíprocamente se confirman y se afirman como personas”.

“Cuando la persona se dona, cuando hace don de sí, o también cuando hace algo en que este don se expresa, la condición para que el don pueda darse, la condición de su realizarse en la relación o también en las relaciones interpersonales, es la adecuada acogida de ese don de la persona o del acto através del cual ese don de la persona se expresa. No es posible privar a la persona del don que lleva, no es posible quitarle en este don de sí lo que verdaderamente es y lo que verdaderamente busca expresar con el propio obrar”.

“La categoría del <<don>> (el sincero don de sí) adquiere un significado particular en la alianza matrimonial. Los cónyuges <<mutuamente se dan y se reciben>> del modo propio de la alizanza conygal y este modo está marcado por la diversidad de su cuerpo y de su sexo, y al mismo tiempo por la unión en esta diversidad y a través de ella […] Es sabido que la familia se basa sobre el procrear, que la familia constituye la comunidad de las personas ligadas en modo activo o pasivo en la realidad del humano procrear como elemental vínculo de esta comunidad. La proceación en sentido activo atañe a los padres, es decir a los cónyuges que transmiten la vida a los hijos, la generación en sentido pasivo concierne a los hijos: ellos, en efecto, son engendrados y con esto dan un significado nuevo al mismo vínculo conyugal: el vínculo conyugal se convierte en vínculo de paternidad y de maternidad”. 

“La esencia misma de la relación común y de comunión (communio personarum) consiste en el hecho de que la paternidad del hombre sucede siempre a través de la maternidad de la mujer, y viceversa, la maternidad de la mujer a través de la paternidad del hombre. Esta relación es cerrada interiormente y objetivamente necesaria. Ambos deben asumirla con plena conciencia y responsabilidad […] En efecto, ser padres, como peculiaridad y como estado en particular en la mujer, exige una especie de determinación con base en la communio personarum. Es verdaderamente algo más que el común sentido de responsabilidad por la concepción, aunque precisamente este sentido de responsabilidad debe encontrar confirmación y justificación en la comunidad de las personas entendida como communio personarum”.

“Las leyes externas no pueden definirla o regularla [la estructura de la familia], a lo más pueden indirectamente hacer de modo que esta estructura se forme de modo justo y no sufra deformaciones. El ordenamiento interior de la comunidad familiar es de por si algo natural, que se forma y crece en cierto modo espontáneamente; y al mismo tiempo, sin embargo, depende estrechamente de una concepción adecuada y de una ejecución de las funciones específicas que conciernen al padre, a la madre y a los hijos en los distintos periodos de su vida. En lo que atañe al proceso de crecimiento de los hijos, las tareas educativas se transforman en autoeducativas ya que los padres, que por naturaleza con los educadores de sus hijos, se educan ellos mismos a través de los hijos, al desarrollar la propia función de ser padres en las diversas etapas de su crecimiento”.

“La institución del matrimonio y de la familia y su estructura exigen, ciertamente, ser concebidas también según las categorías de la ley, tanto del Estado como de la Iglesia […] Toda esta legislación, sin embargo, aún condicionándola desde el exterior, no forma la estructura interior de la familia. Lo que condiciona desde su interior toda la unidad de la comunidad familiar y realiza su estructura específica son los comportamientos  y las virtudes gracias a las cuales la communio personarum familiar se forma y se incrementa en toda su autenticidad y verdad […] la estructura de la familia se realiza a través de la formación, a través de la educación entendida en sentido amplio, educación en la que los valores humanos fundamentales se convierten en el patrimonio de nuevos hombres”.

“El vínculo social que surge en torno a la realidad de engendrar, de la transmisión de la vida a nuevos hombres, es indudablemente creado cada vez por un acto de libre voluntad humana, pero responde rigurosamente a las leyes del ser: del ser y del hacerse hombre. Las personas humanas, el hombre y la mujer, como cónyuges y padres, no son quienes formulan esas leyes. Como un acto de su voluntad entran en ellas y las aceptan como contenido de su existencia terrena. Al hacerlo eligen un determinado estado en la sociedad y asumen determinadas funciones sociales”.

“[…] la familia no es sólo insustituible en su función procreadora, sino aún más en su función personalista, de comunión. Ningún otro de los vínculos sociales existentes, o posibles, reune requisitos tan fundamentales y poderosos bajo este aspecto, como la familia. Si otros organismos sociales, bajo algunos aspectos más poderosos que la familia, tienen el deber de garantizar el cumplimiento de la propia función personalizadora (y eso constituye su tarea fundamental, que deriva de la definición misma de orden social); si tienen el deber de tutelar del peligro de la alienación al hombre que vive socialmente en ellos, debe apoyarse en la familia, deben garantizar, ante todo, el cumplimiento de la función no sólo procreadora, sino también personalista, de comunión, que solo puede ser propia de la familia y para la que es insustituible”.

“Si, en efecto, es verdad que ningún otro de los vínculos sociales existentes o posibles reúne requisitos tan fundamentales y poderosos en este campo como la familia, es también verdad que la familia como grupo social es la sociedad más pequeña y en cierto sentido más débil. La fuerza del vínculo familiar posee un carácter natural, como se ha dicho; la estructura de la comunión que le es propia es única en su género y su finalidad es tan única que no puede ser cambiada por ninguna otra que constituya algo que sea, en realidad, equivalente. Toda esta fuerza interior a la institución familiar puede resistir mucho y superar muchas cosas, pero esto no significa que no pueda sufrir un debilitamiento o incluso una parcial destrucción por parte de circunstancias externas. Las sufre la función procreadora, las sufre, y tal vez incluso más, la función personalista de la familia ligada a su carácter de comunión”.

“[…] Ambas cosas [la dignidad del matrimonio y la familia] provienen de la plena verdad sobre el hombre, de la preocupación por su verdad integral. En el camino de esta verdad y de esta vocación, la familia apare continuamente -tal vez cada vez más, aunque seguramente en modo distinto- como la realidad sin la cual el hombre no sólo no puede ver la luz sobre esta tierra, sino que no puede tampoco realizar plenamente su humanidad, la dimensión de la persona y de la comunidad. Este sentido integral es precisamente aquel en el que la familia, como realidad de hecho y también como rico y variado imperativo ético, es indispensable e insusituible”.

¡Hasta la próxima!